En favor del federalismo: Colombia debe ser federal

EDITORIAL

Como tantas cosas en Colombia, la falta de conocimiento, de pedagogía y la falta de cultura, ha propiciado que algunos ciudadanos confundan lo que es independencia con federalización.


Luego del debate que ha surgido debido al diferendo limítrofe entre Antioquia y Chocó por el corregimiento de Belén de Bajirá, perteneciente al municipio de Mutatá y que también podría afectar a otros municipios como Turbo, se ha venido ambientando en distintos círculos sociales, políticos, industriales y de opinión en general, la posibilidad de que Antioquia trabaje para conseguir una federalización.

Como tantas cosas en Colombia, la falta de conocimiento, de pedagogía y la falta de cultura, ha propiciado que algunos ciudadanos confundan lo que es independencia con federalización.

La federalización es una solución que responde a necesidades particulares de departamentos, en este caso, los que creen que son capaces de gestionar sus recursos, que quieren una autonomía, y que de una u otra manera sienten que el modelo centralista no está funcionando, más no implica un proceso separatista de un estado ya consolidado.

Los senadores de la República, Alfredo Ramos Maya y Sofía Gaviria, han continuado esta importante disertación acerca de lo que es el federalismo, y han planteado más bien la necesidad de pensar en una Colombia federal, sin hablar de Antioquia federal, ni Valle federal, sino de Colombia entera.

Y bueno, no estamos tan lejos de haber tenido ya un sistema federal, recordemos que en entre 1863 hasta 1886, en total eran 9 estados y era, en teoría, una replica de lo que hoy se puede considerar la organización territorial de países como México o Estados Unidos.

La realidad de Colombia hoy plantea la imperante necesidad e inaplazable debate serio, contundente y de profundidad sobre el cambio de régimen y convertir el país en un Estado Federal moderno.

El escalamiento continuo e incesante de la inseguridad y la violencia en las ciudades y en los territorios más recónditos del país; la grave crisis de legitimidad de las instituciones, del Gobierno, de todo lo que representa lo público, además de una clara falta de presencia del Estado a lo largo y ancho de los 32 departamentos, desde Punta Gallinas hasta el Amazonas, no es más que una falta de gobernabilidad absoluta que ha propiciado la presencia y la creación de grupos paralelos al Estado, al margen de la Ley.

La grave situación económica que hoy vive el país, que aunque el presidente diga a los medios que no es grave, nosotros nos remitimos a los datos de entidades como Fenalco, Fedegan, como agremiaciones de empresarios privados, entre otras, que arrojan, tal y como lo ha dicho el gerente del Banco de la República, que Colombia crecerá este año, si mucho, al 1,5%, una cifra infimamente triste, si se compara con lo que se venía creciendo.

La inflación, aunque está bajando, ha dejado unos efectos colaterales devastadores, las tasas de cambio siguen por las nubes, el gasto público no está enfocado donde debe ser, sino que se ha derrochado y el déficit fiscal ha aumentado considerablemente. El gobierno sigue desconectado del país en materia económica, y fuera de eso la última Reforma Tributaria aprobada por el ministro Cárdenas, el presidente y el Congreso, terminó de dar un nocaut a la economía del 90% de hogares colombianos.

Ahora, es mucho más preocupante que en esta época se vuelva a hablar de que las personas quieran salir del país. Revisando la cifra de cuánta gente ha renunciado a la nacionalidad colombiana para acentarse en otro país, nos quedaríamos más que asustados, y sobre todo cuando vemos que hay un claro viraje a dar concesiones, indultos y apoyo a quienes torturaron a Colombia durante más de 50 años, con bombas, secuestros, extorsiones, asesinatos, terrorismo y narcotráfico.

Hoy, lo que viven los regiones es lo siguiente: Antioquia, por ejemplo, aporta una cifra extremadamente alta, que en tributos son cerca de 22 billones de pesos, el 13% del total que recibe el Estado, pero solamente recibe de regreso cerca de 2 billones.

Y es que cada semana, prácticamente le toca a alcaldes, gobernadores y secretarios de despacho de los 31 departamentos, exceptuando Cundinamarca, ir a rogar al Gobierno Nacional, al Congreso o entidades descentralizadas para que les aprueben proyectos, para coofinanciación de inversiones, y depronto logran sacar uno que otro megaproyecto que ayude en su gestión, cosa que es detestable, que parece más una humillación y que no tiene sentido. Hoy por ejemplo Medellín no puede hacer su tranvía de la 80 y otras obras, porque el Gobierno no quiere aceptar una coofinanciación. Si Antioquia tuviera autonomía, fácilmente lo podría hacer. Esto es solo un ejemplo de varios en el ámbito nacional.

En tal virtud, desde que en Bogotá, insistimos, en 5 o 6 restaurentes, fincas de Anapoima, Cajicá, Chía y La Calera y lujosos apartamentos en el norte de la capital, se sigan tomando las decisiones que afectan a todo el país y que no tienen ninguna idea mínima de lo que están sufriendo las regiones y las demandas que tienen, Colombia seguirá resquebrajada, más de lo que está.

Quienes creen que apostar al federalismo es contribuir a la desunión del país, están equivocados, porque hoy el país ya está fragmentado, tiene la esperanza por el piso y por eso creemos desde 360 que es necesario apostar por un modelo de federalismo para todo el país, que se acabe el centralismo y se dejen de tomar las decisiones desde Bogotá, afectando a tantas regiones que con sus propios recursos podrían estar mucho mejor de lo que están hoy.

Así pues, convidamos a los senadores que han iniciado esta propuesta, para que continúen promulgándola, buscando el apoyo de colectividades políticas, sociales, académicas y empresariales, para que esa decisión se tome más temprano que tarde, de lo contrario Colombia terminará en un abismo muy oscuro por el cual ya empezó a caminar.

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