Los mensajes de Francisco en Medellín que hoy le dan la vuelta al mundo

Foto: AFP

“No se puede servir a Dios y al dinero”.


Por: Redacción 360 Radio

El paso del papa Francisco por Medellín dejó tal vez los mensajes más fuertes hasta ahora en su visita a Colombia, y es que el santo padre no ahorró palabras para “sacudir” a la iglesia, en la ciudad más católica del país.

Desde la homilía en la misa campal en el aeropuerto Olaya Herrera, Francisco empezó a llamar la atención del discipulado a no temer a la renovación: “la renovación no nos debe dar miedo. La Iglesia está siempre en renovación. No se renueva a su antojo, sino que lo hace firme y bien fundada en la fe, sin apartarse de la esperanza transmitida por la Buena Noticia”, dijo en sumo pontífice.

Más adelante expresó algunas ideas que hoy le dan la vuelta al mundo, como el contundente frase donde señala que la iglesia no es una aduana: “no podemos ser cristianos que alcen continuamente el estandarte de ‘prohibido el paso’, ni considerar que esta parcela es mía, adueñándome de algo que no es absolutamente mío. La Iglesia no es nuestra, es de Dios (…) La Iglesia no es una aduana porque debe tener las puertas abiertas”.

En horas de la tarde, era esperado por más de 12.000 religiosos y laicos del país en el centro de espectáculos La Macarena, donde el discurso del papa Francisco se enfocó en la vocación y la crisis de compromiso que vive la iglesia.

“Si bien asistimos a una crisis del compromiso y de los lazos comunitarios, son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado. Cuando lo hacen captados por Jesús, sintiéndose parte de la comunidad, se convierten en «callejeros de la fe», felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra”, dijo la máximo jerarca de los católicos.

“Como he dicho ya en otras ocasiones, el diablo entra por el bolsillo. Esto no es privativo de los comienzos, todos nosotros tenemos que estar atentos porque la corrupción en los hombres y mujeres que están en la Iglesia empieza así (…) No se puede servir a Dios y al dinero”, expresó Francisco contundentemente.

 

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