En Medellín no sabemos utilizar el carril solo bus

Confidenciales 360.


Desde hace algún tiempo en las calles de Medellín han sido instalados separadores que tienen la misión de demarcar el carril preferencial de buses y obligar, sin multas ni otras sanciones a que dicho espacio sea utilizado solo por vehículos de transporte masivo. Sin embargo, 360 puso establecer que esto se está cumpliendo a medias.

El problema tiene varias caras, por ejemplo en la Carrera 80, la separación ha sido demarcada para una calzada que solo consta de dos carriles, esto en el papel se traduce en, uno para los buses y otro para los demás vehículos. A toda luz esto genera confusión en este importante trayecto, donde no queda más remedio que invadir el carril, que por supuesto no acarrea una sanción, pero que sí ha generado situaciones de intolerancia entre conductores por la estrechez de la vía.

Otra de las situaciones que genera dicha separación es la afectación al comercio, puesto que el carril de solo bus esta ubicado a la derecha de las vías, obviamente para facilitar la recogida y descargue de pasajeros, pero que en zonas como la Calle Colombia y la Calle San Juan, la mayoría de sus clientes requiere parquear su vehículo para ser atendido, por ejemplo en las peluquerías y aún más en los talleres.

Según varios comerciantes de la zona, esto ha significado una reducción en sus ventas, puesto que, circular por el carril solo bus no tiene sanción, pero detenerse y parquearse sobre él, si que la tiene. En otras palabras, se ha reducido significativamente el espacio de estacionamiento público, en una ciudad que de por sí ya tiene un déficit en este aspecto.

La zona demarcada, exclusiva en el papel para los buses de servicio público, en varias ocasiones es ignorada por estos mismo a su conveniencia, saliendo, entrando o deteniéndose por tiempos muy prolongados. Esto último puede evidenciarse en el semáforo de la Calle Colombia a la altura del Éxito, lugar de largas filas de buses a la espera de que sus colegas, más adelante, decidan continuar con la marcha.

Es innegable el hecho de que la ciudad necesita poner orden al sistema de transporte público, y que dicho carril es un avance, pero debería tenerse en cuenta a la comunidad, al contexto de algunas zonas comerciales y sobre todo, dejar las normas claras a los conductores, que sabemos, se adaptan muy rápido a las restricciones pedagógicas de la administración.

A la ciudad le queda un aprendizaje, y es que los ciudadanos no sabemos utilizar todavía el carril preferencial. Los conductores de buses no lo usan y el conductor particular y otros actores lo invaden. ¿Tendremos que llegar a la multa?, ¿falta educación?, ¿la administración tendrá en cuenta el contexto o lo terminará imponiendo, en detrimento del comercio?

Y aunque se aleja un poco del tema, vale anotar que la malla vial de Medellín sigue sin atención con los huecos creciendo, mientras que las calles de la ciudad amanecieron llenas de separadores amarillos de una día para otro.

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