Próximo presidente debe bajar impuestos

Para muchos la propuesta de bajar impuestos es populista, irresponsable y de una u otra manera, negativa para el presupuesto de la nación, teniendo en cuenta que ya se viene cobrando un tributo establecido, que mal o bien, las personas lo tienen que cumplir.

Si se ve desde otra orilla, el empezar a pensar como ciudadano y no como gobernante, en sentir en realidad las profundas y difíciles situaciones que viven tantos colombianos, tantos empresarios, y sobre todo la realidad económica y productiva del país, permitiría crear un espectro de confianza y sensibilidad ante esa necesidad.

Hoy Colombia está afrontado un duro proceso: pagar un impuesto al valor agregado (IVA) del 19%, un tributo sumamente alto para un país como este, y más, si hacemos comparaciones con naciones como Chile y Alemania, donde hoy Colombia está pagando el mismo IVA de estos países que están muy por encima en calidad de vida, productividad, empleo y salarios que Colombia.

Nuestra nación se encontraba en un estándar como el de México, Honduras, Nicaragua e incluso China, que paga el 17%. Estados Unidos, donde más se cobra IVA es del 7%, y en ciudades como Nueva York o Washington es del 5%, igual que Canadá. Suiza, Japón y Paraguay es del 10%. Esto como datos para comparar.

Hoy los datos que arroja el presidente de Fenalco, quien es una autoridad, pues realmente mide el pulso del sector productivo de Colombia, son más que desastrosos. Los grandes almacenes de cadena, manufactura y textiles, están registrando fuertes caídas en las ventas. Además, el desempleo ha tenido que ir en dirección ascendente porque los costos se han incrementado de una manera abrupta para los empresarios, tanto así, que apenas la economía creció 1,1%, una cifra realmente preocupante, aún más, teniendo en cuenta que la dio el DANE. La misma cifra, pero el año pasado, llegó a 2,7%. El mismo presidente del Banco de la República indica que, si mucho, Colombia crecerá al 1,5%.

En las calles, la realidad, que es con la que se debe contar y no con lo que se discute en uno o dos salones privados y uno o dos restaurantes de la capital, es en definitiva que Colombia está en recesión. El país está transitando por un pasaje muy oscuro en donde las personas no están consumiendo ni accediendo a créditos, pues las tasas están en un alza tremenda. Las personas han sentido fuertemente el aumento de la canasta familiar, los impuestos tienen extrangulados desde el pequeño hasta el más grande empresario y para acabar de ajustar, la desconfianza en la economía de la nación ha crecido de manera sostenida.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pasa una propuesta de rebaja de impuestos inminente para los americanos, los mercados se han movido en la dirección correcta. A Trump le ha ido bien con la economía, y es que él es empresario, sabe cómo crear riqueza y eso es lo que se está olvidando en Colombia.

No es ser pesimista, como ha señalado en presidente Santos, es medir la realidad y saber que hoy un colombiano se siente más pobre que el año pasado, que compra menos cosas que antes con la misma plata, y que hay empresas extranjeras que se han tenido que ir por asuntos como consultas populares, hasta la excesiva carga tributaria. Los pocos que quedan dando la lucha, están pensando seriamente en clausurar sus operaciones porque no dan más.

El alto precio del dólar ha estancado directamente los procesos de contratación, importaciones, los gastos y calidad de vida que algunas personas tienen que hacer en esta moneda, pues en Colombia se dejaron de producir muchas cosas por empezar a importar, y hoy se paga ese letargo. Aunque la inflación hoy se ubica en 4,37%, venimos de un casi 8%.

En tal virtud, creemos necesario, y así lo ha dicho el Banco de la República, que el próximo presidente debe proponer una nueva reforma tributaria en donde se le bajen, no solamente los impuestos del pequeño hasta el gran empresario, sino a los ciudadanos en general. Esto tiene que ir acompañado incondicionalmente de una reducción en el gasto público. El Estado tiene que tender a ser más pequeño, debe suprimir tantas empresitas, entidades, gerencias, direcciones y subdirecciones que se han creado en los últimos 8 años, si realmente quiere alcanzar una estabilidad económica, laboral y productiva.

El IVA debe volver a reducirse, igual el impuesto a la renta. Se debe establecer una escala tributaria para personas que tengan utilidades de 0 a 100 millones, de 100 a 300, de 300 a 600 y así sucesivamente. No es justo que alguien que tiene de utilidades más de 3.000 millones pague lo mismo que alguien con obtiene 100 millones de pesos.

Hay otras fuentes de financiación y el Estado lo sabe y es conciente de ello, lo que pasa es que por desconocimiento alguno no lo harán o será simple omisión, pero se tienen todas las herramientas para convertir al país en una nación con un sistema tributario justo, equilibrado, no perjudicial y sobre todo que cobre impuestos a quienes debe cobrar, que busque a los evasores, que grave con el IVA absolutamente todo, que deje muy pocos bienes sin él, pues es un modelo que ha aplicado Estados Unidos y le ha ido bien, Reduciendo el IVA pero cubriendo más productos. Además volver a incentivar la inversión extranjera, multar a quienes incumplan las normas básicas y retomar ejemplos de otros países que han progresado, no a través de los impuestos sino por vía de otros métodos de financiación y recaudación.

De seguir como vamos, Colombia llegará en el 2017 a crecer 1,3% y el año 2018 podrá ser peor de lo que está siendo el presente año para empresarios, trabajadores y para todo aquel que piensa en mejorar su calidad de vida en Colombia.

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