“Solo muere la gente de bien”

Foto: Cortesía

Confidenciales 360.


Esa fue la frase que el general Óscar Gómez Heredia, comandante de la Policía Metropolitana, lleva a cuestas por haberla expresado hace unas horas durante explicaciones acerca de la creciente inseguridad que vive Medellín. No son solamente los fleteos, que aproximadamente calculan expertos como Fernando Quijano, que pueden ser entre 10 y 15 al día, de los cuales quedarán grabados uno o dos que son los que se conocen, sino que los continuos asesinatos como el del caso más reciente del rector de un colegio, entre otros, han generado una estela de duda en gran cantidad de ciudadanos.

Desde luego, la situación que se vive en Belén Altavista es peor. Los continuos enfrentamientos con fusiles tienen a toda una comunidad con zozobra, y además de eso las aparentes y continuas amenazas en contra del alcalde de Medellín dejan entrever que ni el mismo Federico Gutiérrez podría estar seguro en la ciudad.

Sobre la polémica frase, el general Heredia ha recibido muchas críticas, pues consideran que no se debe empezar a calificar a los ciudadanos por buenos y por malos, y también aseguran que tratar de legitimar una especie de limpieza social no le hace bien a la ciudad de Medellín y termina es atizando mucha más violencia.

El alcalde Gutiérrez Zuluaga ha enfatizado que es muy importante cuidar la vida. Las autoridades están haciendo todos los esfuerzos para preservarla y ha pedido más ayuda del gobierno Nacional y ha señalado los distintos problemas judiciales que hay para encarcelar a todas las personas que son capturadas.

Lo que cabe en este momento preguntar y sobre todo reflexionar es por qué se está dando este fenómeno en Medellín. Por qué pasa que ya las personas estén prácticamente desbordadas en pesimismo y aceptando que exista el asesinato de personas, si es que son malas. Y es que antes de empezar a juzgar sería bueno que se dieran cuenta y comprendieran cuándo las personas ya llegaron a un punto de no aguantar más la impunidad, que no es otra cosa más que ver al ladrón libre, tranquilo, como si nada.

Lo anterior se suma cuando los policías ven libre a ese delincuente que capturaron, algo que les afecta su estado de ánimo. Se pierde la confianza en la institucionalidad y a los ladrones; en general a todos los delincuentes se les genera un teflón gigante, el cual les garantiza que su actuar criminal va a estar protegido. Además, una de las cosas más relevantes tiene que ver con la poca o nula atención que se le está prestando a solucionar este problema que va desde el hacinamiento de las cárceles hasta las órdenes de libertad para personas que estaban pagando sus penas o que alcanzaron solo a estar capturados durante 24 horas.

Sin lugar a duda, no es la frase más afortunada en estos momentos, pero tampoco se podría satanizar sin entender el contexto de desmotivación que pueda tener la Policía y otras instancias que se ven abocadas a aceptar que los delincuentes tienen muchos beneficios en la actualidad colombiana.

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