Una futura división azul en torno a Ramos

Confidenciales 360.


Como la realidad política pesa más que las aspiraciones personales, el ego y sobre todo, las personas que quieren llegar a cargos populares sin ningún peso.

El nombre de Luis Alfredo Ramos es quizá el que más se baraja en todas las cuentas presidenciales y así el senador del Partido de la U Armando Benedetti, diga que es un sobrevalorado, cosa que sería muy bueno compararlas si eventualmente Ramos llega a ser presidente y ver la actitud que el senador toma en torno a él y cómo cambia su discurso.

Ramos estaría enfrentando, aunque no malo para él, una pequeña división, sobre todo en el partido conservador, que hoy está en un 70% absorbido por los poderes del Gobierno Nacional por lo que allí se les ha dado, y es muestra clara, la presidencia del senado, Efraín Cepeda, el senador más santista y gobiernista que pueda haber en este momento, de los conservadores, y se ha empezado a manejar lo que se llama el encasillamiento político. Cepeda empezó a fomentar un bloque de azules con Vargas Lleras.

Sabemos que Cepeda no es un convencido de las candidaturas propias de partidas ni que dicha colectividad tenga vocación de poder, sino que prefiere ser un militante activo de los partidos rémoras, como ha sido el Partido Conservador que llega y se pega a cada gobierno de turno de una u otra manera y termina saliendo favorecido, sin asumir riesgos de ninguna índole.

Cepeda en ese mismo sentido ya ha sostenido varias reuniones con Germán Vargas Lleras. Su tarea es que el Partido Conservador se vaya en su mayoría en una convención con el candidato de Cambio Radical para cerrarle el paso así a cualquier alianza o apoyo a un candidato de lo que sea centro derecha, uribismo, conservatismo o que pueda tener alguna distancia con el actual gobierno.

Ahí entramos a la división que fermentaría Ramos, que aún no es candidato y ha sido enfáticamente claro en eso, ha recibido cientos de llamadas, ha tenido varias reuniones casuales y otros más formales con congresistas conservadores en las cuales ellos le han pedido a Ramos que sea candidato por la colectividad azul, le han ofrecido su apoyo y no estamos hablando de dos, tres o cuatro senadores, sino un número importante de políticos que harían mayoría, sobre todo líderes regionales realmente importantes.

En ese sentido en Antioquia, por ejemplo, las divisiones son muchos más identificables. El sector del conservatismo de Bello, orientado por Los Suárez Mira, no estaría dispuesto a acompañar una candidatura  de Luis Alfredo Ramos, tampoco el conservatismo de Itagüi, dirigido por Carlos Andrés Trujillo, y aunque nunca ha hablado despectivamente ni mal de él, se desconocería la eventual posición del senador Juan Diego Gómez.

Hay otros representantes a la cámara, diputados y concejales de Antioquia que creen que Ramos sí es una buena opción, y que inclusive estarían dispuestos a irse en contra de sus equipos para apoyarlo a él y no a Germán Vargas Lleras.

A Ramos en aras del equilibrio y de la razón, no es que no le signifique el apoyo del Partido Conservador; claro que sí, a cualquier candidato. Pero sería más lo que pierden los conservadores sin Ramos que Ramos sin los conservadores, pues han demostrado que a la hora de la verdad ya poco o nada influyen en la base del partido.

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