Más de 862.000 ciudadanos asumirán el próximo 8 de marzo una de las responsabilidades más determinantes de la jornada electoral: ser jurados de votación en las elecciones al Congreso y en la consulta de precandidatos presidenciales. En total, 862.392 personas fueron designadas para integrar las mesas en todo el país, en un engranaje humano que resulta esencial para el desarrollo y la transparencia del proceso.
Según informó la Registraduría Nacional del Estado Civil, los jurados fueron seleccionados de diferentes sectores de la sociedad. La mayoría proviene de empresas privadas (331.005), seguida por estudiantes (277.620), funcionarios públicos (129.417) y docentes (101.506). A ellos se suman 22.844 ciudadanos postulados por organizaciones políticas. La composición mixta busca equilibrio y pluralidad en cada mesa instalada.
862.392 jurados garantizarán las elecciones al Congreso 2026
La tarea comenzará a las 8:00 de la mañana con la apertura oficial de las votaciones y se extenderá hasta las 4:00 de la tarde, cuando se cierren las urnas. Durante ese lapso, los jurados deberán verificar la identidad de los votantes, entregar los tarjetones correspondientes y garantizar que el proceso transcurra conforme a la normativa vigente.
Una vez concluya la etapa de votación, iniciará otra fase crucial: el conteo manual de los sufragios. Cada mesa deberá clasificar los votos y consignar los resultados en el formulario E-14, documento base para el posterior escrutinio. El diligenciamiento correcto de esta acta es clave para evitar inconsistencias.
Las autoridades electorales han reiterado instrucciones puntuales para su llenado. Los datos deben registrarse de manera clara y horizontal en los tres ejemplares previstos: claveros, delegados y transmisión. Cuando el resultado tenga tres dígitos, cada número debe ubicarse en su respectiva casilla; si tiene uno o dos, las casillas previas deben completarse marcando el círculo de seguridad. Asimismo, cuando una lista o candidato no obtenga votos, se recomienda no llenar esos espacios para agilizar el proceso y reducir errores visuales.

Ser jurado no es una labor voluntaria. La designación implica una obligación legal. Quienes no se presenten sin justificación podrían enfrentar sanciones que van desde multas de hasta diez salarios mínimos mensuales legales vigentes hasta consecuencias disciplinarias, en el caso de los servidores públicos.
Como compensación, tanto empleados del sector público como del privado tendrán derecho a un día de descanso remunerado dentro de los 45 días hábiles siguientes a la elección.
La distribución territorial refleja el tamaño del censo electoral. Bogotá encabeza la lista con 129.927 jurados, seguida por Antioquia con 115.123 y Valle del Cauca con 79.149. En contraste, departamentos con menor población como Vaupés, Guainía y Vichada registran menos de 1.200 jurados cada uno.
Con este despliegue, la organización electoral busca asegurar que cada voto sea contado y registrado adecuadamente. En manos de estos más de 862.000 ciudadanos estará no solo la logística de la jornada, sino también una parte fundamental de la confianza pública en los resultados.