El plantón que desde el 3 de octubre se instaló en la Plaza de Bolívar de Bogotá ha tenido desde su inicio como único fin que se logre un acuerdo definitivo que permita la terminación del conflicto armado del país.
Por: John E. Arango Ocampo.
Twitter: @JohnArango27
El Campamento por la Paz que desde el pasado 3 de octubre se encuentra asentado en la Plaza de Bolívar de Bogotá pareciera que tiene sus días contados; aunque son varias las versiones sobre el futuro que le espera a este proyecto que inició por voluntad propia de varios jóvenes, dos toman mayor fuerza.
La primera es que las personas que durante más de 40 días han acampado en el centro de Bogotá, se retirarían esta tarde luego de que el jefe negociador del Gobierno Nacional, Humberto de la Calle, acuda al campamento y de forma protocolaria firme el nuevo acuerdo de Paz que fue presentado el pasado sábado en La Habana por el Gobierno y las FARC.
La otra versión es que existen fuertes diferencias entre quienes hacen parte del campamento; en un comunicado los integrantes de éste reiteran su compromiso con el proceso de paz y aunque aseguran que no se irán de la plaza hasta que no se firme oficialmente el nuevo acuerdo y comience su implementación, hay algunas personas al interior del plantón que consideran que ya no hay por qué seguir en vigilia. Ante todo esto la idea de que el campamento se queda hasta que el acuerdo sea implementado es la que más fuerza toma entre las casi 150 personas que dentro de carpas han pasado las últimas noches de la fría Bogotá.
Lo cierto es que si las personas que han estado vigilantes durante cerca de 45 días y noches en este lugar se retiran o decidan quedarse, el apoyo que ha tenido la pacifica manifestación ha sido evidente y de una u otra forma el campamento se ha convertido después de La Habana en el lugar donde más se quiere llegar a un acuerdo definitivo que le permita al país conseguir el fin del conflicto armado que por más de 50 años ha hecho que se derrame la sangre de millones de colombianos.
