Una infografía divulgada por Global Times resume el nuevo podio tecnológico y confirma que los principales exportadores de alta tecnología del planeta —medidos en miles de millones de dólares— quedaron así en 2024: China (825,2), Estados Unidos (385,3), Alemania (266,3), Singapur (228,1), Países Bajos (220,5), Corea del Sur (200,4), Malasia (132,9), Francia (117,5) y Japón (105,1).
Estos nueve países concentran más del 70 % del comercio mundial en sectores como aeronáutica, microelectrónica, farmacéuticos y maquinaria científica.
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La clasificación emplea la definición de “high-tech exports” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): bienes con alta intensidad de investigación y desarrollo, que incluyen aeroespacial, computación, fármacos, instrumentos científicos y equipo eléctrico.
China amplía la brecha tecnológica

El gigante asiático no solo lidera desde 2013; en 2024 exportó bienes de alta tecnología por USD 825 200 millones, más que Estados Unidos y Alemania juntos.
Electrónica y chips: el ecosistema de Shenzhen absorbió 35 % del total chino gracias al auge de la IA generativa y la renovada demanda de circuitos integrados.
Movilidad eléctrica: empresas como BYD y CATL empujaron envíos de baterías y componentes para vehículos eléctricos.
Inversión en I+D: China destinó 2,6 % de su PIB a investigación en 2024, acercándose al promedio de los miembros OCDE.
El gobierno de Pekín también incrementó los reembolsos fiscales para exportadores del sector y amplió los corredores logísticos “Mar-Espora”, reduciendo plazos de entrega a Europa en dos semanas.
Estados Unidos repunta, pero la distancia persiste
Aunque el valor reportado en la infografía (USD 385 300 millones) lo mantiene en segundo lugar, otras métricas —como los Advanced Technology Products (ATP) del ITIF— muestran que el país vendió al exterior USD 521 000 millones en bienes de alta tecnología si se incluyen software y servicios asociados.
Los motores de este repunte fueron:
Semiconductores de última generación: Intel y Nvidia incrementaron exportaciones de GPU un 18 %.
Aeronáutica civil: Boeing entregó 585 aviones, impulsando el rubro aeroespacial.
Política industrial: los incentivos de la CHIPS and Science Act estimularon nuevas plantas en Arizona, Texas y Nueva York.
Sin embargo, las tensiones con China y aranceles a socios asiáticos —especialmente Japón y Corea del Sur— podrían encarecer insumos críticos y limitar el crecimiento en 2025.
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Europa se sostiene con Alemania y Países Bajos al frente
Alemania, con USD 266 300 millones exportados, capitaliza su dominio en automatización y maquinaria de precisión, mientras que Países Bajos (USD 220 500 millones) saca ventaja de ASML, líder mundial en litografía para chips.
La estrategia europea se apoya en:
EU Chips Act: 43 000 millones de euros para duplicar la capacidad de semiconductores antes de 2030.
Transición verde: demanda de equipos para energías renovables dispara envíos de inversores y turbinas.
Francia (USD 117 500 millones) destaca en farmacéuticos y satélites; mientras que Irlanda —fuera del top 9— creció 24,4 % hasta USD 115 900 millones gracias a biotecnología.
Asia emergente: Singapur, Corea del Sur y Malasia suben de nivel
Singapur registró un salto de 13 % hasta USD 228 100 millones, impulsado por un alza del 19,5 % en envíos de circuitos integrados. Su posición como hub logístico y los incentivos a la industria fabless explican el avance.
Corea del Sur alcanzó USD 200 400 millones, apalancada en chips HBM de Samsung y SK Hynix, con un crecimiento anual de 43,9 % en semiconductores.
Malasia se consolida como socio de ensamblaje final para firmas estadounidenses y chinas, atrayendo inversiones de Micron y Texas Instruments.
Estos tres actores se benefician de la reconfiguración de cadenas de suministro que buscan diversificar su exposición a China.
¿Qué significan estas cifras para América Latina?
América Latina permanece fuera del grupo de principales exportadores de alta tecnología: México ronda los USD 85 000 millones, concentrado en la frontera norte, y Brasil apenas supera los USD 7 000 millones en aviónica y agro-tech. El reto regional pasa por:
Escalar en la cadena de valor: transitar de maquila a diseño y propiedad intelectual.
Atraer IED calificada: garantizar infraestructura energética y talento STEM.
Sinergias con nearshoring: aprovechar la relocalización de proveedores asiáticos hacia México y Centroamérica.
Perspectivas para 2025: innovación, resiliencia y geopolítica
IA y chips de última generación seguirán liderando la demanda, pero la escasez de litografía avanzada podría frenar el ritmo.
Tensiones comerciales entre Washington y Pekín añaden incertidumbre; aranceles cruzados podrían redistribuir flujos hacia el Sudeste Asiático.
Sostenibilidad: la huella de carbono será un factor clave; Europa exigirá reportes ESG en toda la cadena.
Según WIPO, los principales exportadores de alta tecnología mantendrán tasas de crecimiento superiores al comercio mundial de mercancías, “siempre que sigan invirtiendo en I+D y protejan sus ecosistemas de innovación”.
La edición 2024 del ranking confirma que la competencia global por el liderazgo tecnológico se intensifica: China amplía su hegemonía, Estados Unidos acelera el paso con política industrial y Europa defiende sus nichos de precisión. Para los emergentes, escalar en la cadena de valor es la única vía para entrar al selecto club de los principales exportadores de alta tecnología.