El despegue pendiente de la aviación en Colombia: infraestructura aérea al límite, sostenibilidad en marcha y alianzas en el aire

La aviación en Colombia vive un crecimiento histórico, pero enfrenta retos urgentes en infraestructura, sostenibilidad y conectividad para sostener su papel como eje regional del transporte aéreo.

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En Colombia, la infraestructura aérea está alcanzando su punto de saturación, la sostenibilidad avanza y la conectividad busca mejorar. Aeropuertos como El Dorado en Bogotá, José María Córdova en Medellín y Rafael Núñez en Cartagena movilizan millones de pasajeros al año, pero enfrentan límites operativos que comprometen el crecimiento de la aviación en Colombia, un sector que requiere atención.

Mientras tanto, el país avanza en sostenibilidad con combustibles alternativos y fortalece su conectividad internacional gracias a alianzas estratégicas entre aerolíneas. ¿Está Colombia lista para despegar o sigue atrapada en tierra?

En 2024, más de 56,5 millones de pasajeros se movilizaron por los aeropuertos de Colombia, un récord histórico que confirma el crecimiento sostenido del transporte aéreo como eje de la movilidad nacional. Y todo indica que 2025 continuará al alza: entre enero y junio de este año, el total de pasajeros transportados ascendió a 27,4 millones, es decir, 572.000 personas más que en el mismo periodo del año anterior.

Aviación en Colombia primer semestre

A pesar de este dinamismo, la infraestructura aérea enfrenta una presión creciente. Colombia despegó en demanda, pero no ha construido aún la pista sólida que garantice su sostenibilidad. Las rutas nacionales figuran entre las más transitadas del mundo, el tráfico internacional crece sin tregua y los aeropuertos ya operan al borde de su capacidad. La regulación avanza lento, y el desarrollo en sostenibilidad sigue siendo incipiente.

Este reportaje explora tres frentes clave: el estado de la infraestructura aeroportuaria, la transición hacia un modelo aéreo sostenible y las alianzas internacionales que buscan ampliar la conectividad del país.

Infraestructura aérea colombiana, al borde del colapso

En conversación con 360 Radio, Paula Bernal, directora de IATA Colombia, fue clara al referirse a la relevancia de los aeropuertos colombianos para el país y la región: “Todos los aeropuertos son importantes, pero la relevancia de El Dorado es innegable. Por allí pasa la mayoría de los vuelos nacionales e internacionales, y solo en 2023 movilizó más de 45,8 millones de pasajeros. El buen funcionamiento de este aeropuerto influye directamente en la eficiencia del resto del sistema”.

Aunque Colombia es uno de los países con mayor volumen de pasajeros en América Latina, su infraestructura no ha evolucionado a la misma velocidad. En la ruta Bogotá-Medellín, una de las más transitadas del mundo, la saturación es evidente. Y en ciudades como Cartagena, Barranquilla, Cali y Medellín, los aeropuertos ya no dan abasto frente a la demanda actual.

“El aeropuerto José María Córdova enfrenta un reto claro: el volumen de pasajeros ya supera con creces lo previsto en su concesión. Necesita inversiones urgentes para mantenerse a la altura de la demanda y garantizar la calidad del servicio”, advirtió Bernal. Como medida inmediata, sugiere implementar tecnología biométrica para agilizar los procesos migratorios y mejorar la experiencia del usuario mientras se ejecutan obras estructurales.

En Cali, el panorama es diferente, pero igual de preocupante. “Tiene un gran potencial como hub de carga por su ubicación geográfica, ideal para conectar con Asia. Productos como fármacos podrían impulsar esa línea”, dijo. Sin embargo, el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón presenta caídas en el tráfico de pasajeros y próximamente iniciará una nueva fase de concesión.

En Cartagena, el aeropuerto Rafael Núñez sigue siendo clave para el turismo y los negocios, pero está rezagado en infraestructura. Bernal enfatizó que, mientras se define la viabilidad del nuevo aeropuerto en Bayunca, es urgente intervenir el actual con mejoras tecnológicas inmediatas.

Colombia ya tiene el tráfico, ahora necesita las pistas. La demanda existe, el potencial turístico y logístico es inmenso, y las ciudades están listas para crecer. Invertir en infraestructura aérea no es un gasto: es una apuesta por la competitividad, la integración regional y el futuro económico del país. Si se toman decisiones oportunas y estratégicas, Colombia puede convertirse en un hub aéreo de talla continental.

Sostenibilidad en marcha con SAF para la aviación en Colombia

Colombia tiene una meta clara: convertirse en un líder regional en producción y uso de combustibles sostenibles para aviación (SAF). Así lo manifestaron Carlos Alberto Mateus, de la Federación de Biocombustibles, y Mauricio Preciado, líder de combustibles renovables de Ecopetrol, durante un foro organizado por este medio de comunicación.

“Cerca del 75% del potencial de descarbonización del sector aéreo mundial está en el cambio del tipo de combustible. Creemos que Colombia puede convertirse en modelo regional y global”, afirmó Mateus.

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Además agregó que “Es muy importante que este tema se vuelva parte de la conversación diaria de las personas, porque si bien es un proyecto, está montado sobre un esquema de descarbonización que viene trabajando hace más de 20 años. Colombia no empezó de cero en este camino. Estamos convencidos de que vamos a ser capaces de convertirnos en un centro no solamente de liderazgo a nivel de la región, sino también de modelo para otras latitudes. Pero eso depende de decisiones políticas que deben tomarse ya».

Desde 2016, el país ha construido una hoja de ruta de sostenibilidad aérea, articulada a través del Ecosistema SAF, que ya reúne más de 90 instituciones públicas y privadas. Uno de los hitos fue la producción de 7.000 barriles de diésel renovable en la refinería de Cartagena, en octubre de 2024, a partir de aceites usados de cocina y palma.

“En octubre de 2024 logramos producir 7.000 barriles de combustible renovable a partir de aceite de palma y aceites usados de cocina. Es el primer ensayo industrial de este tipo en Sudamérica. Es un hito técnico y de orgullo nacional, porque demuestra que sí es posible producir SAF a escala en Colombia.” expresó Mauricio Preciado. Sin embargo, para escalar este avance se requiere inversión masiva y regulación clara.

“Vemos una gran posibilidad en el campo colombiano. Estamos desarrollando materias primas con FedePalma, aceites usados de cocina y grasas animales. Esto tiene un componente social muy grande, porque genera cadenas productivas locales con impacto rural. Estamos estudiando otras alternativas como el etanol, aceites pirolíticos y la gasificación de biomasa. Colombia tiene vastos recursos agrícolas que pueden ser aprovechados con sostenibilidad y ciencia aplicada», agregó.

Una planta de SAF cuesta, en promedio, 500 millones de dólares. Solo Bogotá necesitaría 50 millones de dólares en infraestructura para transporte, almacenamiento y distribución del combustible. La meta es producir 100 millones de galones para 2035 y llegar a 450 millones en 2050.

Colombia ya logró la certificación de elegibilidad del aceite de palma para la producción de SAF bajo el programa CORSIA, siendo pionera mundial en este logro.

La aviación sostenible no es un sueño lejano: ya comenzó en Colombia. Con innovación, alianzas y compromiso público-privado, el país tiene la oportunidad de liderar la transición energética aérea en la región. Si se mantiene el impulso, Colombia puede convertirse no solo en un exportador de SAF, sino en un referente mundial de aviación limpia.

Alianzas en el aire: aerolíneas mejoran competitividad

Delta Air Lines celebra en 2025 sus 25 años de operación en Colombia. Su gerente regional, Ricardo Garnica, destacó que la meta es ofrecer un servicio premium y fortalecer alianzas como la que tiene con LATAM Airlines, una de las alianas que más se resalta en la actualidad para una aerolínea que opera en Colombia.

«Han sido años muy productivos para Delta en términos de resultados. Hemos trabajado para reinventar el negocio y alejarnos del modelo de bajo costo, enfocándonos en una propuesta de valor robusta tanto para el cliente corporativo como para el viajero ocasional. Queremos diferenciarnos con una oferta completa, lo que nos ha llevado a convertirnos en la aerolínea preferida en Estados Unidos y una de las más rentables del mundo», dijo.

El directivo de Delta Airlines explica que siempre tuvieron claro que querían posicionarse como una aerolínea premium, pero sabían que para lograrlo debían convertirse en una compañía verdaderamente global. Las aerolíneas de bajo costo presentan limitaciones: operan con un solo tipo de aeronave y en zonas geográficas reducidas.

Si aspiraban a ser relevantes, necesitaban ofrecer una propuesta de valor completa, en la que el pasajero no tuviera que pagar por cada necesidad básica. Desde el momento en que se adquiere el tiquete, el cliente accede a todos los servicios que brindan.

"Colombia es un excelente mercado y en Delta Air Lines queremos beneficiar a los usuarios": Ricardo Garnica
Foto: Delta Airlines

Delta opera actualmente dos vuelos diarios Bogotá-Atlanta, tres vuelos semanales Cartagena-Atlanta, y junto a LATAM ofrece rutas a Miami y Orlando desde Bogotá lo que alimenta la aviación en Colombia. Esta alianza ya es la segunda con más sillas disponibles hacia EE. UU. desde Colombia.

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«En el caso puntual de Colombia, los viajeros han enfrentado históricamente requisitos adicionales para salir del país, pero el deseo de volar no se ha debilitado. Al contrario, los destinos se han diversificado, pero Estados Unidos sigue siendo el más deseado por los colombianos», explicó.

Además dijo que «Ofrecemos una oferta que se adapta al perfil del viajero colombiano: playas, parques, montañas, ciudades vibrantes. Lo que está ocurriendo, por ejemplo, en Las Vegas con su transformación para conciertos, o en Orlando con nuevas inversiones en parques temáticos, demuestra el potencial de ese mercado para nuestros clientes en Colombia».

En sostenibilidad, Delta también avanza. “No basta con sembrar árboles. Lo verdaderamente transformador es el uso de SAF. Nuestra estrategia está en qué volamos, cómo volamos y hacia dónde volamos”. Además, la aerolínea migra a operaciones en tierra 100% eléctricas y personaliza la experiencia del pasajero con tecnología a bordo.

Las alianzas no solo conectan destinos, conectan oportunidades. Colombia está construyendo puentes aéreos con el mundo, y cada nueva ruta es una puerta abierta al turismo, la inversión y el intercambio cultural. Con visión estratégica, el país puede consolidarse como un eje de conectividad regional e internacional que beneficie a todos los colombianos.

¿Por qué volar sigue siendo costoso en Colombia?

Aunque cada vez más colombianos vuelan, los precios de los tiquetes siguen siendo percibidos como altos para la aviación en Colombia. Según Paula Bernal, “el 75% de los pasajeros en Colombia son de estratos 2 y 3. El acceso al transporte aéreo ya no es un lujo, pero las políticas públicas siguen tratándolo como si lo fuera”.

DATO 2

Uno de los factores más relevantes es la carga tributaria. “Es el único servicio de transporte público con un IVA del 19%. Además, el combustible de aviación no cuenta con fondo de estabilización, lo que lo hace vulnerable a variaciones de precios”.

El tipo de cambio también impacta: “El 80% de los costos de una aerolínea están en dólares, pero sus ingresos son en pesos. Esto presiona las tarifas”.

Pese a esto, Bernal asegura que las tarifas puras han bajado desde la liberalización en 2012. Para la especialista, Ee problema es que el precio final se eleva por impuestos, tasas y sobrecostos. Las aerolíneas tienen una rentabilidad muy baja: en promedio, 3 dólares por silla vendida. Si queremos hablar de reducción de precios, lo primero que debemos revisar son los costos estructurales. 

¡Sí se puede!: Un rumbo claro para Colombia

La democratización del cielo colombiano y la aviación en Colombia está en marcha. Ajustar la política pública para reducir costos estructurales es el paso que falta para que volar sea una opción real para millones más. Si se elimina la carga excesiva y se protege la sostenibilidad financiera de las aerolíneas, Colombia puede tener una aviación fuerte, accesible y competitiva para todos.

La infraestructura aérea de Colombia es, a la vez, su mayor oportunidad y el talón de Aquiles para la aviación colombiana. Para sostener el auge de la aviación comercial, atraer inversión, asegurar la conectividad regional y cumplir con sus metas ambientales, el país necesita decisiones estructurales y liderazgo público claro.

El sector privado avanza: aerolíneas que apuestan por mejorar, refinerías que innovan, y alianzas que abren el cielo colombiano al mundo. Pero sin infraestructura moderna, regulación eficiente y una visión de largo plazo desde el Estado, el vuelo podría no llegar a destino.

Colombia está en la pista de despegue del futuro. Tiene el talento, los pasajeros, las alianzas, la vocación turística, el potencial logístico y la energía para liderar la transformación aérea de América Latina. Pero no basta con despegar: hay que sostener el vuelo con infraestructura moderna, sostenibilidad real y una política pública que entienda que volar no es un privilegio, sino un motor de desarrollo.

La aviación no es solo una industria: es el reflejo de un país que se conecta, que avanza, que sueña. El reto es grande, pero la oportunidad lo es aún más. Si Colombia decide volar alto, puede convertirse en un referente global de conectividad, innovación y progreso.

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