El Índice de Incertidumbre de la Política Económica (Ipec) en Colombia cerró 2025 en 299 puntos, uno de sus niveles más altos de los últimos años, reflejando un entorno marcado por tensiones fiscales, decisiones de política económica y un creciente ruido político de cara al ciclo electoral. El indicador, calculado por Fedesarrollo, registró un aumento significativo frente a noviembre y también se ubicó por encima del nivel observado un año atrás.
Con este resultado, el Ipec completó 87 meses consecutivos por encima de su promedio histórico de largo plazo, fijado en 100 puntos para el período 2000-2019, lo que confirma que la economía colombiana sigue operando bajo un clima de incertidumbre estructuralmente elevado.
El análisis de Fedesarrollo muestra que, al cierre del año, las noticias relacionadas con política económica, temas sociales y factores geopolíticos concentraron la mayor parte del impacto sobre el índice, al explicar la mitad de las menciones que alimentan el indicador. En segundo lugar se ubicaron las referencias a la actividad económica, seguidas por otros temas de coyuntura, mientras que las variables financieras y los asuntos de seguridad tuvieron una incidencia menor.
En comparación con noviembre, las categorías que más ganaron peso dentro del índice fueron aquellas agrupadas en “otros”, así como las relacionadas con actividad económica y seguridad, lo que sugiere una diversificación de las fuentes de incertidumbre. En contraste, las variables financieras y los temas de política económica redujeron su participación relativa, aunque se mantuvieron como factores relevantes en el entorno informativo.
Si se compara diciembre de 2025 con el mismo mes del año anterior, el mayor aumento se observó en las noticias vinculadas a variables financieras, mientras que la categoría de “otros” fue la que más retrocedió. Aun así, el promedio anual del índice se ubicó prácticamente en el mismo nivel de 2024, lo que indica que, pese al repunte de fin de año, la incertidumbre se mantuvo elevada de manera sostenida.

El salto del indicador en diciembre estuvo estrechamente ligado a varios hechos de alto impacto. Uno de ellos fue la decisión del Congreso de hundir la ley de financiamiento con la que el Gobierno buscaba cubrir una parte relevante del Presupuesto General de la Nación. Posteriormente, la expedición de un decreto de emergencia económica para compensar ese faltante avivó el debate sobre la sostenibilidad fiscal y la capacidad del Ejecutivo para cerrar sus cuentas.
A esto se sumó el anuncio de un aumento de 23% en el salario mínimo para 2026, una decisión que generó alertas entre analistas por sus posibles efectos sobre la inflación, las tasas de interés y el mercado laboral. Finalmente, el inicio formal del ciclo electoral, que culminará con las elecciones presidenciales de mayo de 2026, terminó de configurar un cierre de año marcado por la incertidumbre y la cautela en los mercados.
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