Bogotá. noviembre, 2025. En un año marcado por conmociones y sorpresas igual que en la última media década, a menudo parece que hay demasiados riesgos y oportunidades a los que prestar atención. Los aranceles y las perturbaciones relacionadas con el comercio y la cadena de suministro, la inteligencia artificial (IA) y las tensiones geopolíticas más amplias, son algunos temas clave actualmente.
Este contenido hace parte de la Revista 360 – Edición 10: El año de las Decisiones. Producto periodístico anual y exclusivo elaborado por 360 Radio.
Con tipos de interés más altos que en la década anterior, la mayoría de las economías se enfrentan ahora a tasas reales positivas. El coste del capital vuelve a ser clave para los inversores, que deben ser selectivos en la construcción de sus carteras. Esto es especialmente importante dada la posibilidad de inflación bajo las presiones arancelarias.
El uso de los aranceles como herramienta económica por parte del presidente Trump tiene como objetivo hacer que Estados Unidos sea más autosuficiente, pero esto está perturbando las cadenas de suministro mundiales. Los países están rediseñando sus propias rutas de suministro, lo que crea ganadores y perdedores. A corto plazo, es probable que los consumidores se enfrenten a precios más altos y a un aumento de la inflación.
Si los bancos centrales responden con subidas de tasas, los mercados de renta variable y renta fija podrían sufrir pérdidas significativas. Será fundamental identificar a los gestores con procesos de inversión sólidos, capaces de encontrar empresas que generen beneficios superiores al coste del capital y que cubran los mayores costes de la deuda.
El potencial productivo de la IA ya es evidente y llevará tiempo integrarlo plenamente en las operaciones diarias. Sin embargo, en el contexto del aumento de los aranceles y las tensiones comerciales, la IA se está convirtiendo en una cuestión de seguridad nacional.
La demanda de materias primas es alta y creciente, lo que requiere inversiones en producción o alternativas. Mientras tanto, la construcción y el funcionamiento de centros de datos que utilizan chips de IA presentan oportunidades en los sectores inmobiliario, de materiales, de la construcción y de la energía. El impacto económico de la IA abarca todos los sectores y geografías, lo que exige selectividad y un profundo conocimiento de la cadena de suministro.