Camacol socializa homologación de certificación EDGE para impulsar la construcción sostenible en Colombia

Camacol destacó que la homologación de la certificación EDGE consolida un nuevo estándar de construcción sostenible en Colombia con metas claras de ahorro de agua y energía.

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Colombia dio un paso decisivo en la consolidación de la construcción sostenible tras la homologación de la certificación internacional EDGE con la Resolución 0194 de 2025, una norma que redefine los estándares de ahorro de agua y energía en las nuevas edificaciones y fortalece la confianza del mercado inmobiliario.

La Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, socializó el alcance de esta regulación en un encuentro con el Ministerio de Vivienda y la Corporación Financiera Internacional, IFC, en el que se evidenció que el sector constructor colombiano ha venido adoptando prácticas sostenibles incluso antes de que estas fueran obligatorias.

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Certificación EDGE impulsa un nuevo modelo de construcción sostenible en Colombia

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Durante el evento se destacó que el país ya supera los 24 millones de metros cuadrados certificados con EDGE, cifra que incluye cerca de 248.000 viviendas de interés social y más de 94.000 unidades No VIS. Este volumen posiciona a Colombia como líder mundial en certificación EDGE y confirma el avance de las edificaciones sostenibles en el territorio nacional.

Desde Camacol señalaron que esta adopción temprana refleja una mayor madurez del sector, que ha fortalecido sus capacidades técnicas y empresariales para mejorar la eficiencia en el uso de recursos. Según el gremio, la Resolución 0194 de 2025 no inicia el cambio, sino que consolida una tendencia que ya estaba en marcha dentro de la industria.

La nueva normativa reemplaza la Resolución 0549 de 2015 y establece lineamientos actualizados para la construcción sostenible en Colombia. Entre sus principales disposiciones se encuentra la adopción de una guía técnica para el ahorro de agua y energía en edificaciones nuevas, así como la implementación de mecanismos de seguimiento y control para verificar su cumplimiento.

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La resolución introduce la obligatoriedad de estas metas para proyectos de vivienda de interés social y prioritaria, actualiza las líneas base de consumo y define herramientas de verificación tanto en la fase de diseño como durante la construcción de los proyectos.

En términos de impacto, las edificaciones residenciales deberán alcanzar ahorros de agua entre el 15 % y el 25 %, mientras que los proyectos no residenciales podrán lograr reducciones de hasta el 30 %. También se establecen metas de disminución en el consumo energético, alineadas con los compromisos climáticos del país.

Desde el Ministerio de Vivienda se explicó que este marco técnico permite promover edificaciones más eficientes y facilita el uso de certificaciones verdes homologadas como mecanismo de verificación, lo que agiliza los procesos ante las autoridades territoriales.

Por su parte, la IFC resaltó que la homologación de la certificación EDGE garantiza trazabilidad, verificación de resultados y coherencia entre estándares internacionales y la regulación nacional, fortaleciendo la transparencia y la confianza del mercado inmobiliario.

El mensaje final fue claro: la sostenibilidad ya es un componente estructural de la competitividad del sector constructor colombiano y será clave para acelerar la transición hacia ciudades más eficientes y resilientes.

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