Seattle Seahawks y New England Patriots disputarán este domingo el Super Bowl LX no solo como los mejores equipos de la temporada, sino también como dos franquicias con estrategias salariales claramente diferenciadas. Aunque ambos alcanzaron la final con plantillas competitivas, el valor total de sus nóminas y la distribución del gasto por posición reflejan modelos opuestos de construcción de equipo.
De acuerdo con las cifras contractuales vigentes para la temporada 2026, New England llega al Super Bowl con una plantilla más costosa, mientras que Seattle concentra sus mayores recursos en figuras puntuales, especialmente en posiciones clave.
Super Bowl LX: así se reparten los salarios de Seahawks y Patriots en la final de la NFL

El valor total aproximado de la plantilla activa de los New England Patriots asciende a 294,8 millones de dólares, superando ampliamente a los Seattle Seahawks, cuyo roster ronda los 241,9 millones. La diferencia, cercana a los 53 millones de dólares, evidencia una mayor profundidad salarial en el equipo de Foxborough.
El contrato más alto de New England corresponde al defensivo interior Milton Williams, con un impacto cercano a los 29 millones de dólares, lo que lo convierte en el jugador mejor pagado del equipo. La franquicia ha priorizado el fortalecimiento de la línea defensiva, una de las claves de su camino al Super Bowl.
En ofensiva, el mariscal de campo Drake Maye todavía tiene un impacto salarial moderado, cercano a los 10 millones de dólares, mientras que el gasto se reparte entre posiciones como la línea ofensiva, encabezada por el tackle izquierdo Will Campbell, y el backfield, donde Rhamondre Stevenson es el corredor mejor remunerado.
En contraste, los Seattle Seahawks presentan una estructura salarial más concentrada. El jugador con mayor impacto en el tope salarial del Super Bowl es el quarterback Sam Darnold, cuyo contrato alcanza aproximadamente los 36,9 millones de dólares, el más alto entre ambos equipos.
Seattle también ha invertido de manera significativa en la defensiva interior con Leonard Williams, cuyo cap hit se aproxima a los 29,6 millones, cifra similar a la de Milton Williams en New England. A esto se suma el gasto en el cuerpo de receptores, liderado por Cooper Kupp, con un impacto cercano a los 17,5 millones de dólares.
En la secundaria, Julian Love es el defensivo mejor pagado del equipo, mientras que en equipos especiales destaca el contrato del pateador Jason Myers, uno de los más altos de la liga en su posición.
El comparativo por posición deja en evidencia dos filosofías distintas. Seattle concentra gran parte de su presupuesto en estrellas ofensivas y defensivas, confiando en el peso individual de sus figuras para marcar diferencias en el partido decisivo. New England, en cambio, reparte el gasto en varias unidades, con énfasis en la solidez defensiva y una nómina más equilibrada.
Aunque el valor total de la plantilla favorece a los Patriots, el jugador individual más caro del Super Bowl viste el uniforme de los Seahawks. Este contraste añade un componente adicional al duelo: el Super Bowl también enfrentará a la plantilla más profunda contra el equipo con las apuestas más altas en nombres clave.
Más allá del trofeo Lombardi, el partido del domingo será una prueba para dos formas distintas de construir un contendiente al título en la NFL moderna.
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