El aumento sostenido de las lluvias en distintas regiones del país ha llevado a varios embalses estratégicos del sistema eléctrico colombiano a niveles máximos de llenado, un escenario que coincidió con un fuerte cruce de señalamientos entre el Gobierno nacional y el sector de generación hidroeléctrica por los vertimientos de agua y su impacto ambiental y económico.
La discusión se intensificó luego de que el presidente Gustavo Petro cuestionara públicamente a las empresas generadoras por permitir que algunos embalses superen los niveles autorizados, al asegurar que detrás de estas decisiones existirían intereses económicos y una falta de aprovechamiento del recurso hídrico para reducir los costos de la energía.
Embalses Urrá, Ituango y Calima alcanzan niveles máximos y reavivan debate por vertimientos y energía
De acuerdo con información de XM, operador del Sistema Interconectado Nacional, al menos tres embalses se encuentran al límite o muy cerca de su capacidad máxima: Urrá, en Córdoba; Ituango, en Antioquia; y Calima, en Valle del Cauca. Además, nueve de los 24 embalses que aportan a la generación hidroeléctrica superan el 90 % de llenado, reflejo de una temporada de lluvias más intensa de lo habitual.
El caso más llamativo es el del embalse de Urrá, que pasó de registrar niveles bajos el año pasado a ubicarse por encima de su capacidad nominal en las últimas semanas. La empresa explicó que el comportamiento hidrológico reciente no tiene precedentes en los registros históricos para esta época del año, lo que obligó a aumentar las descargas hacia el río Sinú como medida preventiva para proteger la infraestructura y a las comunidades aguas abajo.
Estas descargas fueron calificadas por el presidente Petro como un daño ambiental, al señalar que afectan directamente a campesinos y poblaciones ribereñas. El mandatario también sostuvo que el sector eléctrico no habría aprovechado el alto nivel de los embalses para desplazar la generación con gas y reducir los precios de la energía.

Desde el gremio de las generadoras, la respuesta fue inmediata. La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, negó que exista una estrategia para provocar escasez de gas o manipular el mercado energético. Aseguró que la generación hidráulica y térmica son fuentes complementarias y que el aumento de los aportes hídricos ha permitido, de hecho, una reducción significativa en los precios de la energía en bolsa.
Los datos del mercado respaldan esta afirmación: durante el inicio de 2026, los precios promedio diarios de la energía han sido considerablemente más bajos que en el mismo periodo del año anterior, impulsados por la mayor disponibilidad de agua.
En el caso de Ituango, EPM informó que las descargas se realizan dentro de los rangos normales de operación y corresponden únicamente a los aportes del río Cauca, sin que se haya identificado una relación directa con inundaciones en municipios aguas abajo. Calima, por su parte, también se mantiene bajo monitoreo permanente ante la continuidad de las lluvias.
El gremio energético advirtió que la principal preocupación es la persistencia del régimen de lluvias durante los próximos meses, lo que podría obligar a mantener descargas controladas de manera recurrente. En ese contexto, insistieron en que la operación de los embalses está sujeta a normas técnicas, regulatorias y ambientales estrictas, supervisadas por la Creg, XM y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales.
Mientras tanto, el debate sigue abierto, con los embalses llenos y el sistema eléctrico operando bajo un escenario climático que pone a prueba tanto la infraestructura como la relación entre el Gobierno y el sector energético.
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