El sistema pensional privado enfrenta uno de los mayores remezones de las últimas décadas pues el aumento real del salario mínimo y el nuevo parámetro de deslizamiento encarecieron las pensiones, redujeron mesadas y aplazaron jubilaciones.
Esto no cambió por una reforma estructural aprobada en el Congreso, sino por la combinación de dos decisiones regulatorias que, juntas, están generando un impacto profundo en el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS), según informó Asofondos en un reciente análisis.
Por un lado, el salario mínimo pasó de $1.423.500 en 2025 a $1.750.905 en 2026. Con una inflación de 5,1%, el incremento real fue cercano a 18 puntos porcentuales por encima del IPC, el más alto en más de cinco décadas. Por otro, se modificó el parámetro de deslizamiento con el que se proyecta el crecimiento de las mesadas en rentas vitalicias, aumentando las exigencias actuariales para pensionarse.
El resultado no es técnico ni abstracto: pensionarse hoy es más costoso, las mesadas pueden bajar y miles de personas deberán trabajar más años.

ABC del impacto en el sistema pensional
A. ¿Por qué ahora es más caro pensionarse?
El sistema pensional bajo el esquema privado funciona con ahorro individual. Cada trabajador acumula un capital que debe ser suficiente para financiar su pensión.
En 2025, una renta vitalicia equivalente a un salario mínimo costaba cerca de $350 millones. Con el nuevo escenario, ese mismo derecho exige alrededor de $550 millones. Es decir, el capital necesario aumentó 57%. En términos prácticos, un afiliado necesita ahorrar cerca de $200 millones adicionales para alcanzar la misma pensión mínima que hace un año.
B. ¿Qué pasó con el seguro previsional?
El sistema pensional incluye un seguro que cubre invalidez y sobrevivencia antes de la jubilación. Por ley, la prima del seguro más la comisión de la administradora no pueden superar el 3% de la cotización.
Con el nuevo entorno, el costo ponderado del seguro sube a 2,63%, quedando muy cerca del tope legal. Si la tendencia continúa, podría superar el límite, generando un vacío normativo: las aseguradoras no podrían cobrar más y las administradoras no podrían asumir el sobrecosto. En juego está la cobertura de más de 19 millones de afiliados.
C. ¿Quiénes deben aplazar su pensión?
Un grupo de 12.400 afiliados que antes tenían capital suficiente para pensionarse por renta vitalicia ahora no alcanzan el nuevo umbral. De ellos, 1.300 ya están en edad de jubilación.
En promedio, deberán cotizar 4,6 años adicionales. En casos extremos, el aplazamiento podría llegar a 20 años más. El sistema pensional, en estos casos, no cambia la edad legal, pero sí la edad real de retiro.
D. ¿Quiénes pasan al Fondo de Garantía de Pensión Mínima?
Otro grupo, que antes podía autofinanciar su pensión mínima, ahora dependerá del Fondo de Garantía de Pensión Mínima (FGPM).
Se estima que en 2026 unas 3.600 personas ingresarán a este esquema y que, en los próximos 15 años, 32.500 más lo harán. El costo fiscal acumulado proyectado es de 4,8 billones de pesos a precios de 2026. Aquí el sistema pensional traslada parte del impacto hacia las finanzas públicas.
E. ¿Por qué bajan algunas mesadas?
Cerca de 72.600 pensionados bajo retiro programado enfrentan recalculaciones en sus mesadas debido al aumento en las reservas exigidas. En algunos casos, la reducción puede alcanzar hasta el 50%.
Un ejemplo: un jubilado que recibía $3,4 millones en 2025 podría estar recibiendo hoy cerca de $1,98 millones, una caída aproximada del 42%. Además, alrededor de 20.000 pensionados quedarían sin posibilidad de migrar a renta vitalicia, quedando en un limbo jurídico y financiero.
En conjunto, más de 115.000 personas estarían directamente afectadas en el corto y mediano plazo. El sistema pensional enfrenta mayor incertidumbre, más años de cotización, menores mesadas efectivas y una presión creciente sobre el seguro previsional.