Los conciertos en Colombia dejaron de ser un plan improvisado. En 2025, asistir a un espectáculo musical se transformó en una experiencia que los fanáticos organizan con la misma disciplina con la que planean un viaje: calendario, presupuesto, transporte y hasta hospedaje entran en la ecuación.
Panorama general: Según cifras de TaquillaLive, el año pasado se vendieron más de 600.000 boletas, y el 75% se adquirió con más de un mes de anticipación. El dato revela un cambio de hábito: los asistentes ya no compran entradas de último minuto, sino que programan con antelación y seleccionan solo aquello que consideran imperdible. De hecho, la mitad de los eventos alcanzó el sold out, lo que confirma que el público discrimina y prioriza.
Los shows masivos de un solo día, especialmente los de electrónica y reguetón, fueron los de mejor desempeño. Estos formatos concentran la experiencia y generan la sensación de evento único. Además, el consumo se concentró en el segundo semestre, coincidiendo con festivales y giras internacionales.
El fenómeno no depende únicamente del nombre del artista. Como explica Andrés Aranda, director de Ventas para Latinoamérica de HubSpot, los sold out consistentes responden a una estrategia clara: “detrás hay una alineación real entre marketing y ventas, basada en datos que permiten anticipar la demanda y acompañar al consumidor en cada etapa”.
Conciertos en Colombia: planificación, cifras récord y expansión cultural en 2026

Bogotá, Medellín y Cali siguen liderando el mapa del entretenimiento, pero en 2025 las ciudades intermedias ganaron protagonismo. Ibagué, Duitama, Manizales y Neiva demostraron que el consumo cultural empieza a descentralizarse y que los fans están dispuestos a desplazarse si el evento lo justifica.
Las primeras fechas de 2026 refuerzan esa lógica: en Bogotá se esperan artistas como Doja Cat (15 de febrero), Kali Uchis (18 de febrero) y Rüfüs Du Sol (6 de marzo). Medellín recibirá a Miguel Bosé (14 de marzo), Sebastián Yatra (26 de abril) y Mon Laferte (9 de mayo), entre otros.
Por qué es importante: El entretenimiento en vivo ya no se mide solo en entradas. Las presentaciones de Bad Bunny en Medellín, en enero, dispararon los precios de hospedaje: en plataformas como Booking y Airbnb, las estadías de tres días oscilaron entre $400.000 y más de $11 millones, incluso en hoteles de tres y cuatro estrellas.
La industria también muestra cifras récord. Según Pollstar, entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025 los principales estadios del país vendieron más de un millón de entradas y recaudaron cerca de US$99 millones. Colombia logró ubicar cinco recintos entre los 25 más rentables de Suramérica, con El Campín como el segundo estadio con mayor facturación en la región.
El auge no es casual. Promotoras como Páramo Presenta y Ocesa Colombia se consolidaron entre las más fuertes del continente en ventas y recaudo. Además, 10 de las 15 giras más taquilleras de Suramérica incluyeron fechas en Colombia, confirmando que el país dejó de ser una parada ocasional para convertirse en un mercado prioritario dentro del circuito latinoamericano.