En un movimiento que equilibra la estrategia logística con la diplomacia política, Apple Inc. anunció este martes que comenzará la producción de su computadora de escritorio Mac mini en Houston, Texas, a finales de este año. La iniciativa marca un nuevo hito en el ambicioso plan de inversión de 600.000 millones de dólares de la firma de Cupertino en suelo estadounidense, buscando reducir, aunque sea de forma selectiva, su histórica dependencia de las cadenas de suministro asiáticas.
Panorama general: El ensamblaje de la Mac mini no partirá de cero. Apple confirmó que utilizará la misma planta de Houston donde el año pasado inició la fabricación de servidores especializados para sus centros de datos. Estos servidores son el músculo detrás de sus funciones de inteligencia artificial, un área en la que la compañía está apostando su crecimiento futuro.
Además de la línea de computadoras, el gigante tecnológico expandirá la producción de dichos servidores de IA e inaugurará una nueva planta de 1.800 metros cuadrados dedicada exclusivamente a la capacitación en fabricación avanzada.
Aunque la Mac mini sigue siendo un producto de nicho si se compara con el volumen masivo de las MacBook Air o el iPhone, su relevancia ha dado un giro inesperado. Con un precio de entrada de 599 dólares, se ha convertido en la opción preferida para usuarios que buscan potencia asequible para ejecutar software de IA.
De acuerdo con reportes previos de Bloomberg News, se espera que el modelo que salga de las líneas tejanas cuente con un chip de nueva generación, optimizando aún más su rendimiento.
¿Adiós a China? Apple fabricará la nueva Mac mini en Texas para evitar aranceles

Apple mantiene el grueso de su producción en China, Malasia, Vietnam y Tailandia. Sin embargo, Texas no es territorio desconocido. Desde 2013, la empresa fabrica la Mac Pro en Austin, un programa que, si bien fue emblemático, no ha estado exento de dificultades operativas y logísticas.
Al igual que ocurrió con la Mac Pro, la estrategia para la Mac mini será híbrida: las unidades producidas en Texas se destinarán principalmente al mercado estadounidense, mientras que las versiones para el mercado asiático seguirán fabricándose en el extranjero. Por ahora, los productos estrella de alto volumen, como el iPhone y el iPad, permanecen fuera de las líneas de montaje locales, limitándose la producción en EE. UU. a componentes específicos, como el vidrio de las pantallas fabricado por Corning Inc.
Por qué es importante: Este anuncio es el resultado de un largo cortejo entre el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, y la administración de Donald Trump. El año pasado, durante una reunión en el Despacho Oval, Cook reafirmó el compromiso de la empresa con la inversión nacional, un gesto simbolizado por la entrega al presidente de un lingote de oro y una pieza de vidrio, ambos de fabricación estadounidense.
«Apple está profundamente comprometido con el futuro de la fabricación estadounidense y estamos orgullosos de expandir significativamente nuestra presencia en Houston», declaró Cook en el comunicado oficial.
A pesar del optimismo corporativo, la decisión no está libre de críticas. Sectores de la industria señalan que estos movimientos son maniobras tácticas para evitar aranceles punitivos y asegurar la estabilidad de precios frente a posibles guerras comerciales.
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