El comportamiento reciente del peso colombiano ha devuelto al debate una pregunta que parecía resuelta: ¿es realista pensar en un dólar cercano a los $2.700 o el país está condenado a convivir, otra vez, con niveles superiores a los $4.000?
La respuesta, el mercado financiero, ya no depende exclusivamente del entorno internacional ni de los precios de las materias primas. La variable decisiva es doméstica y tiene una fecha marcada en rojo: el próximo 8 de marzo, día en que se elegirá el Congreso para el periodo 2026-2030. Ese resultado, sumado al pulso presidencial que se definirá a partir del 31 de mayo, puede inclinar de manera estructural el rumbo de la tasa de cambio.
Hoy, el dólar en Colombia se mueve en una tensión permanente entre fundamentos macroeconómicos favorables y un frente político que mantiene en vilo al mercado, sobre todo por su conexión con el panorama fiscal.
Precio del dólar en Colombia 2026: Cómo las elecciones legislativas marcarán la TRM

Felipe Campos, director de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, la tendencia de fondo del dólar sigue siendo descendente.
En su escenario central, si la política no estuviera cruzada con la discusión fiscal, el mercado cambiario debería reflejar una apreciación sostenida del peso. “En condiciones normales, el dólar podría ubicarse entre $2.700 y $3.000 en un horizonte de dos o tres años”, sostiene.
Detrás de esa visión hay una combinación de factores que, en conjunto, apuntan a un entorno favorable para Colombia y para la región: un ciclo positivo de materias primas, un mejor desempeño relativo de América Latina, un diferencial de tasas que continúa atrayendo flujos de capital, un reacomodo político regional y valoraciones que siguen siendo bajas frente a otros mercados emergentes.
Sin embargo, ese escenario base tiene un punto de quiebre. Campos subraya que el riesgo real no está en los indicadores macroeconómicos sino en el rumbo político y en su impacto sobre la credibilidad fiscal. La experiencia reciente es una advertencia clara: en 2022, Colombia logró desacoplarse del comportamiento regional y el dólar escaló hasta niveles cercanos a los $5.000 en un movimiento prácticamente solitario.
En esa misma línea, el mercado ya empieza a asociar determinados nombres políticos con posibles episodios de nerviosismo. La mención de Iván Cepeda como una de las figuras que podría generar reacciones defensivas ilustra hasta qué punto el debate cambiario está hoy anclado al pulso electoral.
Por qué es importante: A este debate se suma la lectura que hacen los analistas a partir de los escenarios técnicos del Banco de la República.
Según Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá, los modelos del banco central sugieren que las presiones bajistas sobre la tasa de cambio se mantendrían no solo en 2026, sino también en 2027.
Bajo ese marco, considera poco probable que el dólar supere de manera sostenida la barrera de los $4.000 en lo que resta de este año y buena parte del siguiente.
No obstante, Rojas advierte que el mercado ha mostrado un comportamiento recurrente: niveles cercanos a los $3.600 tienden a activar una mayor demanda de dólares. Para que el peso logre consolidarse por debajo de $3.500, explica, sería necesario contar con catalizadores claros, como un resultado electoral que eleve la confianza de los inversionistas o un repunte visible en la inversión extranjera directa.
El balance final es menos técnico de lo que aparenta. La economía colombiana ofrece, hoy, argumentos para una moneda más fuerte: un dólar percibido como barato, expectativas de debilitamiento global de la divisa estadounidense y tasas de interés locales que siguen siendo atractivas.
Si las elecciones legislativas del 8 de marzo envían una señal de estabilidad institucional y de corrección en la ruta económica, el escenario de apreciación hacia niveles cercanos a los $3.000, e incluso por debajo, ganará fuerza.
Si, por el contrario, el resultado alimenta la incertidumbre sobre el manejo fiscal o sugiere continuidad en un estilo de gobierno que mantenga tensionado el frente macro, el mercado podría volver a desconectarse del entorno regional y sostener al dólar por encima de los $4.000.
En esta ocasión, la tasa de cambio no está esperando un dato de inflación ni una decisión de política monetaria. Está esperando un veredicto político.
Lea también: Salario de Alfredo Morelos al año, mes, día y hora con Atlético Nacional