Colombia estrena Plan Nacional de Desarrollo Minero 2024-2035: La nueva brújula del sector

Con más de 800 títulos entregados, el Gobierno Nacional acelera el paso para transformar la minería tradicional en un motor de desarrollo legal y técnico.

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En un momento crucial para la agenda climática y económica del país, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) ha dado un paso definitivo para el futuro de la industria extractiva. En el marco del Encuentro Nacional de Formalización Minera y Comercialización de Oro celebrado en Cali, se presentó oficialmente el Plan Nacional de Desarrollo Minero (PNDM) 2024-2035, un documento técnico que se convierte en la brújula del sector para los próximos diez años.

Aunque desde 1997 se han elaborado diversos planes de desarrollo, este PNDM marca un hito histórico: es el primero en ser adoptado formalmente por el Ministerio de Minas y Energía. Esta validación oficial le otorga un peso institucional sin precedentes, consolidándolo como el instrumento rector para la gestión y el fortalecimiento minero en el territorio nacional.

Panorama general: Para Indira Portocarrero, directora de la UPME, la relevancia de este plan radica en la cohesión estatal. «Con este plan se fortalecerá la articulación entre las entidades del sector, como el Ministerio de Minas y Energía, el Servicio Geológico Colombiano, la Agencia Nacional de Minería y la UPME», destacó la funcionaria.

Según Portocarrero, la hoja de ruta no solo apunta a la eficiencia técnica, sino que tiene un profundo componente humano y social. El objetivo es mejorar la gestión de los recursos mineros y, fundamentalmente, respaldar la denominada Transición Energética Justa, asegurando que el país cuente con los minerales estratégicos necesarios para la reindustrialización y la seguridad alimentaria.

Formalización y Transición Energética: Las metas del nuevo Plan Minero 2035

Formalización y Transición Energética: Las metas del nuevo Plan Minero 2035

La estructuración del PNDM 2024-2035 no fue un ejercicio de escritorio, sino un proceso dividido en tres etapas fundamentales:

  1. Diagnóstico territorial: Identificación de las necesidades reales de la minería en las regiones.

  2. Análisis integral: Evaluación del comportamiento del sector bajo prismas técnicos, sociales y económicos.

  3. Plan de acción: Definición de las metas y tareas concretas que se ejecutarán hasta el año 2035.

La visión hacia mediados de la próxima década es ambiciosa: Colombia aspira a tener un sector minero competitivo y responsable, cimentado en el respeto a los derechos humanos, la innovación tecnológica y un fuerte componente de participación social.

Por qué es importante: El evento en la capital del Valle del Cauca también sirvió de escenario para presentar resultados tangibles en materia de legalidad. Las cifras revelan un avance significativo en la incorporación de mineros a la economía formal.

Con corte a abril de 2026, el número de beneficiarios en procesos de formalización experimentó un crecimiento del 69%, pasando de 17.000 a más de 30.000 personas. Asimismo, la entrega de títulos e instrumentos de formalización aumentó un 44%, alcanzando los 800 trámites culminados frente a los 600 del periodo de gobierno anterior.

El panorama a corto plazo también resulta prometedor. Se han habilitado 381.000 hectáreas destinadas a la formalización de 3.810 Unidades de Producción Minera. Según las proyecciones oficiales, este movimiento tiene el potencial de impactar positivamente a cerca de 76.000 mineros en los próximos cuatro años.

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