La carrera hacia la Casa de Nariño en este 2026 ha entrado en una fase de aceleración estratégica. A medida que se consolidan las candidaturas oficiales, los movimientos de las fichas principales en el tablero político colombiano revelan las apuestas de cada sector por conquistar el voto territorial. En las últimas horas, dos nombres han acaparado la atención: Iván Cepeda, quien busca afianzar su base en las comunidades étnicas, y Paloma Valencia, que avanza en una ambiciosa coalición de cuadros locales.
Iván Cepeda, ya ratificado como el aspirante oficial del Pacto Histórico tras su victoria en la consulta interna, ha decidido jugar una de sus cartas más fuertes: el vínculo con los movimientos sociales de base. La reciente movilización de la Minga Indígena no es un evento aislado; representa el respaldo orgánico de una fuerza que ha sido decisiva en las urnas del suroccidente del país.Para Cepeda, la inclusión de la senadora Aida Quilcué como su fórmula vicepresidencial no es solo un gesto simbólico, sino un movimiento táctico para garantizar que la estructura de la Minga se convierta en el motor electoral de su campaña. «Es un mandato de los pueblos originarios», ha reiterado el candidato, subrayando una narrativa de «mandar obedeciendo» que busca resonar en las zonas rurales donde el progresismo espera repetir las mayorías de elecciones pasadas.
Estrategias opuestas que definen el pulso Cepeda-Valencia
En la otra orilla, la senadora Paloma Valencia, candidata única del Centro Democrático y ganadora de la consulta de la derecha, ha enfocado sus esfuerzos en el fortalecimiento institucional y regional. Su estrategia actual se centra en «pescar» en los liderazgos ejecutivos que ya han probado su fuerza en las urnas: los exalcaldes.
Tras consolidar su victoria sobre figuras como Juan Carlos Pinzón y Enrique Peñalosa —quienes ya se adhirieron formalmente a su proyecto—, Valencia está integrando a su equipo a antiguos mandatarios locales de ciudades intermedias y capitales. El objetivo es claro: contrarrestar el discurso de base social con una oferta de gestión, seguridad y experiencia administrativa. Su alianza con Juan Manuel Oviedo, quien la acompaña en la aspiración, busca tender puentes con el electorado urbano que prioriza los resultados técnicos sobre las ideologías.

El panorama no se agota en la dualidad Cepeda-Valencia. Otros sectores intentan romper la polarización con alianzas que buscan el centro del espectro político:
Abelardo de la Espriella: Ubicado en los primeros lugares de las encuestas, el abogado mantiene una narrativa de «mano dura» junto a José Manuel Restrepo, tratando de atraer al votante que busca una derecha más radical.
Sergio Fajardo: En su tercera aspiración, el exgobernador de Antioquia formalizó su llave con Edna Bonilla, apostando por la educación como eje central de su programa.Claudia López: La exalcaldesa de Bogotá continúa su campaña desde la independencia, tratando de capitalizar el voto de opinión y el respaldo de sectores ciudadanos que se alejan de los partidos tradicionales.
Mientras que el sector liderado por Iván Cepeda se apoya en la movilización social y el activismo de la Minga en las calles, la campaña de Paloma Valencia se estructura desde las coaliciones políticas y el respaldo de la «vieja guardia» de la gestión local.
La movida de los exalcaldes hacia el sector de Valencia le otorga una infraestructura de mando que Cepeda intenta equiparar con la organización colectiva indígena. Esta dicotomía entre la movilización territorial y la maquinaria de gestión local definirá, en gran medida, quién logrará tomar la delantera en la primera vuelta presidencial de mayo.
»Las elecciones de 2026 no se ganarán en los estudios de televisión, sino en la capacidad de conectar las necesidades de las regiones con las estructuras de poder que hoy se están reacomodando», aseguran analistas consultados.
Con el calendario electoral avanzando y las fórmulas vicepresidenciales ya inscritas, Colombia se prepara para una contienda donde las alianzas territoriales ya sea con comunidades étnicas o con barones electorales regionales serán el factor determinante del éxito.
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