Precio del oro hoy: ¿Por qué cae el metal precioso ante la crisis entre EE. UU. e Irán?

La cotización internacional del oro registró una tendencia a la baja este lunes, afectada por la falta de acuerdos diplomáticos entre Washington y Teherán.

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El mercado de materias primas experimenta hoy una jornada de alta volatilidad. La falta de consenso en las negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán ha provocado un efecto dominó que beneficia al petróleo, pero debilita la posición del metal precioso como activo de refugio inmediato.

El precio internacional del oro registró este lunes un retroceso significativo, alejándose de los niveles de resistencia técnica que había mantenido en semanas anteriores. Esta caída responde principalmente a una combinación de factores externos: el encarecimiento del petróleo a nivel global y el estancamiento de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, lo que ha reavivado los temores inflacionarios en las principales economías.

¿Hacia dónde va el precio del oro? La amenaza del petróleo y la inflación en el radar

La expectativa de los inversores sobre una resolución diplomática rápida se ha visto empañada. Tras meses de acercamientos, la ausencia de avances concretos en las mesas de negociación entre el gobierno estadounidense y la administración iraní ha generado un clima de desconfianza. El rechazo de las últimas propuestas para un cese al fuego no solo prolonga el conflicto en Oriente Medio, sino que mantiene el Estrecho de Ormuz bajo una presión logística que afecta el comercio global.

¿Hacia dónde va el precio del oro? La amenaza del petróleo y la inflación en el radar
Foto: redes sociales

Expertos del sector señalan que este estancamiento está impulsando la fortaleza del dólar estadounidense. Al ser el oro un activo denominado en esta divisa, su encarecimiento relativo hace que sea menos atractivo para los compradores que manejan otras monedas, forzando una liquidación de posiciones que presiona su valor a la baja.

En contraste con la caída del metal, el crudo ha experimentado un repunte notable. La referencia Brent y el WTI han subido impulsados por la posibilidad de interrupciones prolongadas en la oferta energética desde el Golfo Pérsico.

Este ascenso del petróleo es una «espada de doble filo» para el oro:  El aumento de los combustibles eleva los costos de producción y transporte, alimentando la inflación.  Ante una inflación persistente, los bancos centrales —liderados por la Reserva Federal (Fed) tienden a mantener o incluso elevar las tasas de interés.

Es precisamente este segundo punto el que más perjudica al oro. Al ser un activo que no genera dividendos ni intereses por sí mismo, el metal precioso pierde competitividad frente a los bonos del Tesoro y otros instrumentos financieros que sí ofrecen rendimientos en un entorno de tipos de interés elevados.

Al cierre de la sesión matutina, el oro al contado (XAU/USD) se movía en un rango de consolidación por debajo de los 4.700 dólares por onza, reflejando la cautela de los operadores. La atención de los analistas está ahora puesta en los próximos datos de inflación que se publicarán en Estados Unidos, los cuales podrían dar pistas sobre el rumbo de la política monetaria. Por ahora, el mercado se mantiene en una posición de «esperar y ver», con la mirada fija en los movimientos de la Casa Blanca y las posibles sanciones adicionales que podrían surgir si el diálogo con Irán se rompe de manera definitiva. La volatilidad parece ser la única certeza en un panorama donde la geopolítica y la energía dictan el ritmo de las inversiones.

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