El comportamiento de las monedas de economías en desarrollo muestra un panorama complejo en el transcurso del quinto mes del año, y el peso de Colombia se ubica en una posición desfavorable. Durante las primeras dos semanas de mayo, el peso colombiano se consolidó como la moneda con el mayor nivel de devaluación dentro de una canasta de 22 divisas emergentes, un fenómeno que coincide con el repunte de la tasa de cambio local.
Entre el 1 y el 15 de mayo, la moneda colombiana registró una pérdida de valor del 3,84%. Este retroceso impulsó el precio del dólar estadounidense en el mercado local, el cual finalizó la última jornada en un promedio de $3.796,78, regresando a cotizaciones que no se observaban desde el cierre de diciembre del año anterior. La TRM vigente para dicho día se situó en $3.784,70, reflejando un incremento inmediato de $12,08 en las negociaciones de la jornada.
Las razones internas que hunden al peso colombiano frente a otras divisas
Los analistas y expertos del sector financiero coinciden en que el comportamiento reciente de la divisa local obedece, de manera prioritaria, a variables de origen doméstico y no a dinámicas externas. Entre las principales causas señaladas se encuentran las constantes operaciones de adquisición de dólares llevadas a cabo por el Ministerio de Hacienda, una estrategia de manejo de caja que ha incrementado sustancialmente la demanda de la divisa estadounidense en las plataformas de negociación del país.

La cercanía de la jornada electoral del próximo 31 de mayo ha introducido una fuerte dosis de volatilidad en los mercados. Las fluctuaciones en los resultados de las últimas encuestas de intención de voto generan cautela entre los inversionistas, incrementando la aversión al riesgo y presionando el tipo de cambio al alza a medida que se acerca la fecha de los comicios presidenciales.
A nivel internacional, el billete verde ha encadenado su racha de crecimiento diario más prolongada desde finales del primer trimestre, impulsado por factores macroeconómicos globales. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos escalaron hasta tocar un máximo anual de 4,5%, mientras que las presiones inflacionarias derivadas de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han reforzado la perspectiva de que la Reserva Federal (FED) podría mantener o incluso elevar sus tasas de interés por más tiempo.
Andrés Langebaek, analista económico independiente, apuntó que, si bien el dólar se ha fortalecido frente a un bloque amplio de naciones desarrolladas y en desarrollo, el peso colombiano ha sufrido un impacto más agudo en comparación con sus pares. Aunque habitualmente el valor de las materias primas incide en la moneda nacional, las variaciones recientes en los precios internacionales del crudo no han sido el detonante principal de esta desvalorización.
En el escalafón de las monedas emergentes con saldos negativos en lo que va de mayo, el peso colombiano encabeza la lista, seguido a distancia por:
La rupia india (-1,09%)
El lei rumano (-0,91%)
El zloty polaco (-0,85%)
La lira turca (-0,80%)
El peso chileno (-0,74%)
La rupia indonesia (-0,64%)
Por el contrario, solo unas pocas monedas de la muestra lograron registrar ganancias cambiarias frente al dólar en el mismo periodo, destacando el dólar taiwanés con un avance del 0,41% y el ringgit malayo con un 0,38%, acompañados de manera más discreta por el renminbi chino y el dólar de Hong Kong.
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