El presidente Gustavo Petro no pudo más con la angustia y tomó una decisión que en política tiene un nombre preciso: salir a apagar el incendio personalmente. En las últimas 48 horas, el mandatario se inventó un viaje a la costa Caribe colombiana, una correría de tarima en tarima, que en nada se diferencia de lo que haría cualquier candidato en la recta final de una campaña. Sin importar las implicaciones que eso tiene frente a las leyes electorales vigentes, Petro salió a hacer lo que su candidato no ha podido hacer solo: conectar con la gente.
La razón es tan simple como preocupante para el petrismo: Iván Cepeda lleva semanas estancado en las mediciones, y el declive no da señales de detenerse.
Una campaña que funciona como cápsula cerrada
Los problemas de Cepeda no son nuevos ni son un secreto. Quienes han seguido de cerca su campaña coinciden en un diagnóstico: es un ejercicio completamente hermético. Nadie entra, nadie sale. El candidato ha permanecido desconectado no solo de los partidos políticos tradicionales, lo cual podría entenderse desde cierta lógica ideológica, sino también de movimientos independientes y cívicos que en otro momento habrían sido aliados naturales de su proyecto. Pese a esto, a su campaña se han sumado personajes políticos como Ernesto Samper.
A eso se suma una realidad que en política resulta letal: Cepeda no tiene la misma exposición mediática que tuvo Petro en su momento, y mucho menos su elocuencia en tarima. La imagen que quedó grabada en más de una ocasión fue la de un candidato incapaz de soltar las hojas para pronunciar un discurso. En un país donde la oratoria política sigue siendo moneda de cambio electoral, ese detalle pesa.
El factor que nadie vio venir: De la Espriella toca todo
Pero si la debilidad propia de Cepeda era un problema manejable, el verdadero terremoto llegó de donde menos se esperaba. Abelardo de la Espriella ha logrado algo que pocos analistas tenían en sus escenarios, está llegando a todos los estratos sociales y a todas las regiones del país. Y lo está haciendo con una eficacia que hoy se traduce en algo políticamente impensable hace unas semanas, le está quitando votos tanto a Paloma Valencia como al propio Iván Cepeda.
Que un mismo candidato erosione simultáneamente los caudales de dos figuras tan distintas del espectro político es un fenómeno que nadie veía venir, y que hoy pone sobre la mesa una posibilidad que en el petrismo genera escalofríos: que De la Espriella no solo pase a segunda vuelta, sino que en el mejor de sus escenarios pueda ganar en primera.
Para Petro, entregarle la presidencia a Abelardo de la Espriella sería, sin exageración, una pesadilla política.
Petro saca el cuerpo y el Estado
Ante ese panorama, el presidente decidió hacer valer dos activos que todavía conserva: su favorabilidad que a diferencia de la de su candidato, no está por el suelo y el músculo institucional del Estado, con todos los recursos y la visibilidad que eso implica. La correría por el Caribe es la expresión más visible de esa estrategia, Petro intentando permearse en las bases y transferirle algo de ese capital político a un Cepeda que, en el último tramo de la carrera, parece quedarse sin gasolina.
La pregunta que nadie responde con certeza es si esa transferencia es posible cuando faltan tan pocos días, o si el momento para hacer ese trabajo ya pasó.
Benedetti no disimula: «Estoy inquieto»
Una de las señales más reveladoras del estado de ánimo en el oficialismo llegó por esos días desde el Ministerio del Interior. Armando Benedetti, quien tiene bien ganada su reputación como uno de los estrategas políticos más agudos del país, no intentó disimular. Confirmó públicamente que no estaba tranquilo, que estaba inquieto y preocupado con lo que están mostrando los números.
Y los números, tanto los públicos como los privados que circulan en los círculos del poder, son muy claros, a Cepeda se le puede estar dañando el caminado justo en el último tramo de la carrera presidencial.
La pregunta ahora no es si Petro tiene que echarle el hombro a su candidato. Eso ya ocurrió. La pregunta es si ese hombro llega a tiempo
