El panorama democrático de una Colombia dividida

En esta segunda vuelta electoral nos queda, como colombianos, procurar vivir en paz.

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No soy un columnista consagrado; me considero un abogado, profesor universitario y un académico en construcción. Sin embargo, en estos tiempos de tweets, tiktoks y reels en los que nos movemos dentro de una democracia imperfecta pero funcional, altamente polarizada, decido presentarles mi opinión sobre cómo veo el panorama electoral.

Muchos estamos sorprendidos por los resultados electorales de la primera vuelta presidencial de 2026; esto se debe, en parte, o al menos en mi caso, a que en las redes sociales en las que me muevo comparto generalmente con personas que piensan muy similar a mí. Esto, en últimas, es uno de los puntos que analiza Eliza Bechtold sobre el papel de las redes sociales y los algoritmos en la democracia, pues terminan perfilándonos, mostrándonos contenidos afines a nuestros intereses y neutralizando la discusión con los diferentes. El algoritmo radicaliza nuestras ideas y posturas, pero también limita la posibilidad de una interacción cordial con quien piensa distinto, para tender puentes o sostener discusiones.

Todo en ese espacio digital sucede rápido, es instantáneo, pero está terminando de reemplazar los espacios de debate y apertura personal. En últimas, los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta decidieron no ir a debates, y su estrategia en redes, con videos cortos, tendencias y contenido generado con IA, buscó a ese electorado que no tenía tiempo o, genuinamente, no le interesa revisar un programa de gobierno. Incluso, con franqueza, les digo que yo caí en la tendencia del voto útil; genuinamente me interesaba el proyecto político de Sergio Fajardo, pero terminé votando por otra opción distante en varios puntos de mi pensamiento porque pensé que podría sumar más para evitar un panorama tan polarizado como el que vivimos actualmente. Son cuestiones que muestran lo débiles que somos como humanos frente a las cifras, los números, las redes sociales y los algoritmos.

Ahora nos adentramos en unas semanas retadoras, con un país dividido en dos proyectos políticos muy distintos, pero respecto de los cuales, francamente, quiero creer que buscan lo mejor para el país desde orillas ideológicas opuestas. Veremos una campaña fuerte por capturar los votos del centro y la centro-derecha; porque, a pesar de que el centro como proyecto político no esté consolidado en el país, será el que terminará decidiendo la elección que viviremos. Así, las personas que estamos con “guayabo electoral” tendremos que reponernos pronto, revisar afinidades ideológicas, examinar minuciosamente el país que queremos y el proyecto que encarna cada uno de los candidatos.

No caer en discusiones o rótulos simplistas frente a los candidatos será nuestra labor o, al menos, la labor de quienes se ubican en el centro y hoy deben decidir qué hacer. Pero también el voto en blanco sigue siendo una opción y estará en el tarjetón; como lo señaló la Corte Constitucional en la sentencia C-490 de 2011, es una expresión política en democracia.

En estas semanas esperamos ver acuerdos que permitan que las personas de centro sientan tranquilidad frente a los proyectos. Para comenzar, la propuesta de constituyente, en las discusiones que he tenido con conocidos, parece ser el talón de Aquiles de la campaña de Iván Cepeda para capturar algunos votos de centro. Frente a Abelardo, el punto de los derechos de las personas LGTBIQ+ y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres se vuelve un aspecto a considerar. Esperemos que podamos ver debates de ideas que realmente se concentren en atacar los problemas del país.

Tengo mayor claridad frente a las ideas de Iván Cepeda, tanto por la entrevista con Daniel Coronel como por su plan de gobierno, en los que aborda puntos claros sobre cómo atajaría los problemas que enfrenta el país. Por el lado de Abelardo, las tres páginas del programa que encontré en su página web no me ofrecen la robustez necesaria para entender cómo hará lo que se propone. Adicionalmente, afrontaremos problemas estructurales relacionados con cómo gobernar en la diferencia, teniendo en cuenta que el presidente será el presidente de todos los colombianos; así como la deuda externa, la situación fiscal del país y los problemas energéticos que podríamos enfrentar por el cambio climático.

En esta segunda vuelta electoral nos queda, como colombianos, procurar vivir en paz. Creo que debemos rodear las instituciones en la mayor medida posible; las redes sociales y elvoz a voz terminan por construir narrativas que buscan minar su credibilidad, para que, como un mal perdedor, se termine reprochando la derrota a una supuesta ilegitimidad de las elecciones. Y sí, en estos momentos la democracia pide todo esto de nosotros.

Por: Juan Felipe Parra Rosas

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