El holding financiero Grupo Aval anunció que propondrá a sus accionistas la distribución de un dividendo mensual de $2,65 por acción, que se pagaría desde abril de 2026 hasta marzo de 2027. La iniciativa será presentada para aprobación en la asamblea ordinaria prevista para el 27 de marzo.
La propuesta se conoce en paralelo con la publicación de los resultados financieros al cierre del año pasado. En ese contexto, la administración del conglomerado planteará un esquema de reparto en efectivo que cobijaría las 23.743 millones de acciones actualmente suscritas y pagadas.
Grupo Aval propondrá dividendo mensual de $2,65 por acción en asamblea de marzo.
De ser avalado por la asamblea, el pago se realizaría dentro de los primeros diez días de cada mes. En el caso puntual de abril de 2026, el desembolso comenzaría a partir del cuarto día hábil bursátil siguiente a la aprobación del proyecto de distribución de utilidades, con pagos programados hasta el 15 de ese mes.
El plan contempla destinar $755.042 millones para cubrir el dividendo proyectado durante el periodo señalado. Con esta propuesta, el grupo busca mantener una política de remuneración constante para sus inversionistas, en línea con los resultados reportados y la estrategia financiera del holding.

La asamblea ordinaria se llevará a cabo a las 9:00 a. m. en el Salón de Asambleas del Banco de Bogotá, en la capital del país. Durante la reunión no solo se someterán a consideración los estados financieros, sino también el informe de gestión y otros puntos clave relacionados con la administración de la compañía.
En Colombia, las sociedades están obligadas por ley a convocar su asamblea ordinaria dentro de los tres primeros meses del año. Por esa razón, marzo suele concentrar la mayoría de estos encuentros corporativos, especialmente después de la divulgación de los balances anuales. En caso de que surjan situaciones extraordinarias, las empresas pueden citar reuniones adicionales en otros momentos del calendario.
Con esta hoja de ruta, Grupo Aval deja sobre la mesa una propuesta concreta de distribución de utilidades que, de ser aprobada, definirá la remuneración de sus accionistas durante los próximos doce meses. La decisión final quedará en manos de la asamblea, órgano máximo de la sociedad, que evaluará tanto los resultados financieros como la conveniencia del esquema planteado.