Agro perdió 363.000 empleos en Colombia pese a caída del desempleo en febrero

El sector agrícola lideró la pérdida de puestos de trabajo y enfrenta alta informalidad, mientras el país registra la tasa de desempleo más baja para este mes desde 2001.

Foto: Redes Sociales.

El agro perdió 363.000 empleos en Colombia durante febrero, en contraste con la reducción general del desempleo que se ubicó en 9,2%, la cifra más baja para este mes desde 2001. Aunque el dato global refleja una recuperación del mercado laboral, el comportamiento del sector rural encendió alertas entre gremios y analistas.

De acuerdo con cifras del Dane, mientras sectores de servicios impulsaron la generación de empleo, actividades como la agricultura, la ganadería y la pesca registraron la mayor caída en ocupación, evidenciando un deterioro que contrasta con la tendencia nacional.

Crisis en cultivos y caída de precios

Uno de los factores que explican por qué el agro perdió 363.000 empleos en Colombia está relacionado con la situación de varios cultivos de ciclo corto. Según el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Jorge Bedoya, productos como el arroz y la papa atraviesan momentos complejos que impactan directamente la generación de trabajo en el campo.

Agro perdió 363.000 empleos en Colombia pese a caída del desempleo en febrero.
Foto: Redes sociales.

A esto se suman condiciones desfavorables en otros sectores productivos. La caída en los precios internacionales del cacao y las dificultades en actividades como la avicultura y la piscicultura han generado una reducción en la demanda laboral, especialmente en zonas rurales donde estas economías son clave. El impacto no es menor: estos sectores suelen absorber una gran cantidad de mano de obra, por lo que cualquier variación en precios o producción se traduce rápidamente en pérdida de empleo.

Alta informalidad agrava el panorama

Otro elemento que explica el deterioro del empleo rural es la alta informalidad. Según datos recientes, el sector agropecuario registra niveles cercanos al 85,7%, lo que significa que la mayoría de los trabajadores no cuentan con estabilidad laboral ni protección social.

Esta condición hace que el empleo en el campo sea más vulnerable a choques económicos, ya que no existen mecanismos que amortigüen la pérdida de ingresos en momentos de crisis.Además, la informalidad limita la capacidad de recuperación del sector, ya que dificulta el acceso a financiamiento, tecnificación y programas de apoyo estatal.

El resultado del agro contrasta con el desempeño general del país. En febrero, Colombia alcanzó una tasa de desempleo de 9,2%, lo que representa una mejora frente al 10,3% registrado en el mismo mes de 2025.

Sin embargo, esta recuperación ha estado impulsada principalmente por sectores urbanos, como actividades profesionales, servicios administrativos y entretenimiento, lo que evidencia una brecha creciente entre el campo y la ciudad.

Mientras en las ciudades se generan nuevas oportunidades laborales, el campo enfrenta dificultades estructurales que afectan su capacidad de sostener empleo.

Un desafío estructural para la economía

El hecho de que el agro perdió 363.000 empleos en Colombia plantea un desafío de fondo para la economía nacional. Más allá de las cifras puntuales, el comportamiento del sector refleja problemas estructurales relacionados con productividad, acceso a mercados, precios y condiciones laborales.

El reto ahora para las autoridades será equilibrar la recuperación del empleo en las ciudades con políticas que fortalezcan el sector rural, evitando que la brecha entre ambos siga ampliándose.

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