ALCALDE LE SOLICITO NO CERRAR COMPLETAMENTE LA AUTOPISTA, SUSPENDA LA EJECUCIÓN DE LA OBRA DEL PARQUE DEL RÍO

Por: Federico Gutiérrez Zuluaga

SE GENERARÁ UN COLAPSO DE UN CALIBRE INIMAGINADO

LA OBRA EN EL ÚLTIMO AÑO DE GOBIERNO PONE EN EVIDENCIA TRES GRAVES PROBLEMAS: TIEMPO, COSTO ECONÓMICO E IMPACTO EN LA MOVILIDAD

A la ciudadanía, a la opinión pública y a la Alcaldía de Medellín

Generar espacio públicos de calidad para Medellín, sin lugar a dudas es una idea noble y que no debe generar discusión, la pregunta es si se tiene la planificación debida de la obra para que su ejecución no colapse la movilidad, no solo del sector y la autopista, sino de toda la ciudad.

El próximo 8 de abril la Alcaldía de Medellín dará cierre total a la autopista sur entre La Macarena y la Avenida 33, como medida para dar inicio a la construcción del soterrado de la primera etapa-sección A de la mega obra Parques del Río Medellín.  Ahora bien, más allá de las consideraciones que puedan hacerse sobre los diseños y planeación de la obra, las condiciones de ejecución traerán a la ciudad graves afectaciones. El cierre de la principal vía de la ciudad, aquella que atraviesa Medellín de norte a sur –así sea en un segmento determinado– traerá consecuencias que, aparentemente, la administración no alcanza a prever. En el marco de esta falta de perspectiva de la que adolece la administración, la aparente urgencia por avanzar en la obra en el último año de gobierno pone en evidencia tres graves problemas, a saber: tiempo, costo económico e impacto en la movilidad.

En lo que respecta al plazo de 11 meses estipulado por la Gerencia de Parques del Río, las consideraciones de expertos parecen ponerse de acuerdo. En efecto, tanto fuentes fidedignas como algunos de los mismos proponentes y oferentes de la obra, aseveran que la ejecución de esta en un plazo como el determinado simplemente es imposible. Constructoras como Gisaico S.A, Conconcreto S.A, Arquitectos e Ingenieros A.I.A. y OHL Construcción Colombia observaron formalmente, durante el proceso de licitación, que el tiempo de ejecución no era suficiente por lo que solicitaban su ampliación, en algunos casos, hasta en el doble de tiempo de lo planeado e incluso con cierre total de la autopista. En todos los casos la respuesta de la administración fue la misma: “De conformidad con el cronograma de obra, la ejecución de la misma se encuentra técnicamente soportada para realizarse en once meses, por lo tanto no se accede a lo solicitado”.

Ante estas consideraciones y preocupaciones, es necesario y urgente que la administración responda concretamente a la pregunta ¿El presupuesto y plazo de la obra Parques del río Medellín es político o técnico?

En segundo lugar, asuntos como el valor de la obra y los recursos para la misma no están del todo claros. La probabilidad de que el tiempo de la obra supere los 11 meses es bastante alta, y no solo sería necesaria la prolongación sino, además, una refinanciación del contrato. ¿El Alcalde es consciente de esto?

Es más, sea esta la oportunidad para preguntar y pedir claridad sobre si algo tiene que ver el proyecto de Acuerdo 300 –hoy Acuerdo 001 de 2015– con este mega proyecto. ¿Acaso se creará “extraordinariamente” la manera de amarrar y de garantizar que dicha obra, sin importar las consideraciones o preocupaciones como las que aquí se exponen, se tenga que ejecutar en su totalidad a lo largo de las próximas administraciones?

Por último, es necesario hablar del impacto más preocupante que tendrá la ejecución de esta obra y que, a su vez, tiende a ser el más menospreciado por la actual administración: el impacto en la movilidad. En efecto, para la ejecución de esta primera etapa se cerrará completamente la autopista sur entre La Macarena y la Calle 33 dejando en vilo el tránsito diario de más de 114.000 vehículos (veh), agudizado en horas pico donde circulan alrededor de 7.300 veh/hora, con una saturación promedio del 85 % que puede llegar hasta el 100 % en dichas horas pico. Como alternativa para la minimización del impacto, la administración presentó un plan de manejo de tráfico que comprende cinco desvíos por vías ya saturadas de la ciudad (Avenida Ferrocarril, Avenida Oriental, Avenida San Juan, Avenida Carabobo y la Avenida Abejorral); y un desvío en contraflujo por la Avenida Regional que requiere de la –aún no iniciada– construcción de dos puentes militares temporales (uno a la altura de La Macarena y otro a la altura del Cerro Nutibara). El colapso de nuestro sistema vial y de transporte es inminente.

Cerrando la autopista y suponiendo el desvío del volumen promedio 5.000 veh/hora se requerirían 3 carriles exclusivos funcionando a flujo libre para que dicho volumen pueda circular sin generar mayores impactos. Sin embargo, un sistema de este tipo (diferente a la autopista misma) no existe en la ciudad. Por lo tanto, estos 5.000 veh/hora tendrán que circular por vías con intersecciones semaforizadas cuya capacidad es del orden de 750 veh/hora/carril, lo cual incrementa a 7 el número de carriles exclusivos requeridos para circular.

Como esta infraestructura no se tiene, el represamiento se podría estimar en unos 4.5km cada hora. Es decir, teóricamente estos nuevos 750veh/hora, que no tendrían cómo circular por la Avenida del Ferrocarril –por mencionar uno de los desvíos propuestos– formarían una fila de 4.5km aproximadamente cada hora. Sin embargo, en la práctica lo que sucederá es que este represamiento se distribuirá en alguna proporción tanto para los vehículos que llegan al puente Horacio Toro desde el sistema vial del río, como para los vehículos que llegarán desde la Autopista Norte y la carrera 65, generándose un efecto dominó de congestión hacia la carrera 65, la calle 67 (Barranquilla) y la calle 71, las cuales a su vez generarán impactos sobre las vías que llegan a estas, haciendo colapsar la movilidad en la zona noroccidental de la ciudad. Cerrar la autopista hará colapsar la movilidad no solo en el sistema vial del río sino en las diferentes zonas de la ciudad, especialmente en las zonas 2 y 4. En otras palabras, un sistema vial y de movilidad de entrada ineficiente, experimentará un colapso de un calibre inimaginado.

El problema, con todo, no se agota en la circulación de los ciudadanos de Medellín para llegar al trabajo o al estudio, sino que se extiende hasta el tránsito permanente de bienes que son la base de nuestra economía. El sistema vial del río forma parte de la Troncal Occidental de Colombia (Ruta 25 del Invías), que conecta al puerto de Barranquilla con el de Buenaventura, por lo que las cargas nacional y regional (incluso carga que pasa desde Venezuela hacia Buenaventura), se verán profundamente afectadas por la obra: cruzar el Valle de Aburrá podrá tomar 3 horas más de lo que hoy se demora. Ante esta situación preguntamos ¿Alcalde, estamos preparados para asumir los costos económicos de la obra? ¿Existe algún estudio que se preocupe de esta situación?

Semanas antes de iniciar la obra, el grado de desconocimiento que la ciudadanía tiene frente al tema es directamente proporcional al desorden y falta de perspectiva que la administración municipal tiene al respecto. Las dudas que suscita el afán de la Alcaldía para llevar a cabo la obra no son pocas y el impacto que la obra traerá a la ciudad parece no generar mayores problemas a la administración.

Nuestra preocupación es eminentemente ciudadana. No se trata de no hacer las obras, sino de planear una adecuada gestión que comprenda que la ciudad es un organismo y no un conjunto de segmentos aislados. Las herramientas para comprender qué puede suceder en un futuro escenario ya están, ahora corresponde al Alcalde decidir si quiere seguir para adelante o hacer un alto en el camino pensando en la ciudad.

Alcalde, respetuosa y formalmente le solicito no cerrar completamente la regional para dar inicio a la obra, hasta que exista total claridad al respecto. Para esto consideramos conveniente propiciar un espacio de debate público con la ciudadanía, técnicos, academia y medios para atender los interrogantes fundados que hoy se presentan y que con razón preocupan a la gente: hoy tenemos más preguntas que respuestas. Las condiciones no están claras, el manejo del tráfico no tiene alternativas eficientes y los estudios sobre el costo en términos sociales, ambientales, de movilidad y económicos que traerá el proyecto o no existen o no son suficientes.

No obstante la Administración ha definido esta obra como estratégica para la ciudad, ello no es excusa para que la ejecución de esta primera fase no se haga con todo el rigor técnico. No hacerlo así, traerá un daño inmenso para la ciudad y generará consecuencias negativas que afectarán el desarrollo de las siguientes fases del proyecto.

Alcalde: ¿le garantiza usted a la ciudad que no colapsaremos y que los presupuestos y tiempos de obra son y serán los definidos inicialmente?