El anuncio del cierre del sector Las Areneras, en jurisdicción del municipio de Amagá, volvió a encender las alarmas entre los alcaldes del Suroeste antioqueño, quienes advierten que la medida podría profundizar los problemas de movilidad y afectar de manera directa la economía de la subregión. La restricción, prevista para enero de 2026, hace parte de las obras del proyecto vial Pacífico 1, a cargo de la concesión Covipacífico.
Según lo informado por la concesionaria, el plan contempla cierres diarios de hasta cinco horas durante varios meses para permitir la ejecución de obras, entre ellas la construcción de un retorno. Aunque en noviembre pasado se había planteado que las restricciones iniciarían el 13 de enero, con bloqueos entre las 8:30 de la mañana y la 1:30 de la tarde, la iniciativa ha encontrado nuevamente resistencia por parte de las autoridades locales.
Cierre del sector Las Areneras por obras de Pacífico 1 genera rechazo de alcaldes del Suroeste antioqueño
Los mandatarios del Suroeste consideran que los trabajos en horario diurno agravarían las afectaciones que ya enfrenta la región, especialmente en términos de movilidad, comercio y turismo. En una rueda de prensa realizada en la Gobernación de Antioquia, varios alcaldes coincidieron en que la subregión ha cargado durante años con retrasos en materia de infraestructura y que un cierre prolongado sin soluciones previas representaría un golpe adicional.
El alcalde de Amagá, Wilser Molina, fue uno de los más críticos frente a la propuesta. Aseguró que la concesión no ha mostrado avances suficientes en otros frentes del proyecto como para justificar un cierre de esa magnitud. En su intervención, advirtió que la medida afectaría actividades clave para la zona, como el transporte de carbón desde la cuenca de la Sinifaná, la movilización diaria de estudiantes hacia Caldas y Medellín, así como el traslado de pacientes y el trabajo del gremio transportador.
Molina también cuestionó los tiempos de ejecución de Pacífico 1 en comparación con otras concesiones que ya han finalizado o están próximas a hacerlo, y planteó que la gestión de Covipacífico ha sido insuficiente frente a las necesidades del territorio. Como alternativa, propuso que las obras se realicen únicamente en horario nocturno, entre las 9:00 de la noche y la 1:00 de la mañana, con el fin de reducir el impacto sobre la movilidad regional. Incluso advirtió que, si no se atienden las recomendaciones técnicas, no autorizará los trabajos en el sector.

Las preocupaciones no se limitan a Amagá. Desde Jericó, el alcalde Sebastián Garcés expresó que un nuevo cierre podría afectar seriamente a una subregión que ha apostado por el turismo sostenible y que recibe cerca de 500.000 visitantes al año. En su concepto, una restricción prolongada tendría efectos similares a una crisis económica para los empresarios e inversionistas locales.
En la misma línea, la alcaldesa de Concordia, Alexandra Herrera, alertó sobre el aumento de los costos de transporte en un momento clave como la cosecha cafetera. Según explicó, los sobrecostos ya se han incrementado debido a problemas históricos de infraestructura, como la limitación del puente de Bolombolo, que desde hace siete años no permite el paso de vehículos pesados, obligando a desvíos más largos y encareciendo la logística agrícola.
Mientras avanzan las discusiones, los alcaldes del Suroeste insisten en que cualquier intervención debe ser concertada y tener en cuenta las realidades económicas y sociales de la región. Para ellos, el desarrollo de las obras es necesario, pero no puede hacerse a costa de profundizar las dificultades de un territorio que depende en gran medida de la conectividad vial para sostener su actividad productiva y turística.
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