La ultraderecha alemana gana poder en Alemania, después de décadas tras la dictadura nacional socialista (Nazi) de Adolf Hitler en la primera mitad del siglo XX y que desembocó en la Segunda Guerra Mundial y en el holocausto judío en varias zonas de Europa.
Aunque el partido anti migratorio Alternativa para Alemania (AfD) no tiene los mismos valores fascistas del mediados del siglo XX, sí es un momento decisivo para la República Federal de Alemania. Con la victoria regional en Sajonia-Anhalt, el AfD empieza a ser un partido aún más sonado entre los alemanes.
La AfD consiguió el 44% de los escrutinios y se convirtió en el conglomerado político más fuerte de Alemania, sin embargo, no consiguió la mayoría de votos para gobernar sin alianzas políticas.
Este conglomerado político ha conseguido su respaldo político a base de discursos de regulación migratoria, seguridad, nacionalismo (uno de los aspectos principales de los nazis), costos energéticos y una propuesta a la industria alemana, de las más importantes a nivel mundial.
Cabe resaltar que aunque la elección fue a nivel regional, tendrá una incidencia importante en todo el estado alemán. Adicionalmente, la victoria de la AfD pone aún más a la vista el declive del conglomerado centralista y aún más importante, puede suponer el golpe final para el de por sí impopular canciller conservador Friedrich Merz.
La discusión política en Alemania, uno de los países clave de la Unión Europea y protagonista a nivel económico y social en toda Europa, llega en un momento de tensión política, amenazas de agresión con Rusia, crisis energética, presión arancelaria por parte de los Estados Unidos y el crecimiento económico de China.
La AfD: el retorno del nacionalsocialismo y la extrema derecha a Alemania

La victoria del partido político de extrema derecha ya genera debate sobre el retorno a la ideología derechista en varios puntos de Europa. Sin embargo, en Alemania es aún más delicado al ser el hogar de nacimiento del partido Nazi que llevó a la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) y el genocidio de comunidades y otros pensamientos políticos como los judíos, gitanos, comunistas, homosexuales, etc.
Cabe resaltar que varias autoridades alemanas han calificado a la AfD como antidemocrática y en casos como la comunidad política de Sajonia-Anhalt, de tener una postura de derecha extrema.
La AfD es un partido que goza de gran popularidad en Alemania, encuestas apuntan a que es la entidad política más grande del país actualmente.
La relación entre la AfD y Donald Trump
La derecha contemporánea internacional parece repetir patrones políticos, en el caso de la AfD se asocia a su lema: «Alemania para los alemanes», similar al «Make America Great Again» (MAGA) que llevó al poder por segunda vez a Donald Trump en los Estados Unidos.
Valores de nacionalismo, políticas migratorias más duras y una postura de extrema derecha priman entre los partidos europeos afines con el Gobierno estadounidense. Sin embargo, entre las cortes europeas se es consciente de la alta impopularidad de Trump, por lo cual no se le menciona.
Adicionalmente, Rusia es una nación que también es muy relevante para la política europea, y aún más de una de sus principales potencias: Alemania, la cual ha sido una de las mayores donantes a Ucrania en su lucha por defender el territorio de la invasión rusa que ya cumple tres años y medio. La AfD es un partido que se muestra más a favor de la campaña rusa, por lo cual una posible cancillería de este conglomerado podría llevar a un congelamiento de las ayudas a los ucranianos.
También cabe resaltar que esta inclinación será fundamental para toda Europa y las elecciones que vengan para países como Francia, España, Portugal, Polonia, etc. Por su parte, la presidenta de la Comisión de la Unión Europea, Ursula Von der Leyen ve con malos ojos que los extremos tanto de izquierda como de derecha tomen las riendas del poder en Europa.
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