Andrés Gaviria y César Hernández conversan sobre el Plan de Desarrollo de Medellín

El politólogo Andrés Gaviria y el ingeniero civil, excandidato a la Alcaldía de Medellín, conversan sobre los desafíos del Plan de Desarrollo para la ciudad.


360:

El alcalde Daniel Quintero ha radicado el Plan de Desarrollo Medellín Futuro y se harán observaciones de centros de pensamiento, gremios, entre otros. ¿Qué diagnóstico se podría ir haciendo sobre la estructura del plan de desarrollo? ¿Qué grado de sincronía tiene con los planes de desarrollo que han estado en el pasado, donde usted ha tenido participación? Medellín se ha caracterizado por tener planes de largo aliento y pensando en el futuro.

César Hernández (C.H.):

Cuando se revisa un plan de desarrollo en cuanto a la parte técnica, hay unos mínimos. En el caso de Medellín hay una observación en la conformación de la estructura. Un plan de desarrollo es una especie de pirámide, en donde hay dimensiones, retos, programas y proyectos. La misma estructura lleva a decir que se quiere llegar a determinado programa o proyecto,  es decir, más específico.

En el caso de Medellín llega hasta programa, por ende sus indicadores son de resultado. Un programa es igual a un indicador de resultado, un proyecto es igual a un indicador de producto. En la capital antioqueña hay una mezcla entre programa e indicador de producto, esto tanto en metodología como en estructura no es debido. Si se llega con los dos, se debe tener una batería de indicadores conjunto entre resultado y producto. Esa es una primera observación estructural, que no entiendo por qué se paga un detalle de esta naturaleza.

Lo segundo, dentro del marco de la estructura, también están las líneas bases. Cuando un gobierno entra debe reconocer en su honorabilidad, lo que ha hecho la historia e incluso el gobierno anterior. Para eso está el informe de gestión que deja el alcalde y el gabinete que estaban, brinda la información en general sobre lo que tiene el municipio. Esas líneas bases, en un 60 o 70 % en este plan de desarrollo, se colocan en no disponible o en cero. Esto para ciudades como Medellín hay que revisarlo con mayor detalle, profundidad y juicio porque sí hay líneas bases en muchos de los programas anunciadas con anterioridad que no están.

En tercer lugar, cada plan de desarrollo tiene que contar con un responsable, que técnicamente tienen que ser las secretarías o institutos que reciben recursos directos de la Secretaría de Hacienda, por eso no pueden haber responsables como subsecretarías ni entes como Ruta N, Metroparques. Esas entidades reciben recursos pero mediante convenios con unas secretarías.

360: 

Para muchas personas no es clara la financiación del plan de desarrollo actual de Medellín. ¿Qué opina de esto?

C.H.:

Cuando se tiene un plan muy ambicioso, también se tiene que ser muy ambicioso en los ingresos. Este plan de desarrollo debe contemplar los ingresos futuros de la puesta en marcha de Hidroituango, se establece que, posiblemente, en el año 2021 ingrese la operación de ese proyecto hidroeléctrico. Ese marco fiscal de mediano plazo que tiene los ingresos de EPM que se vean reflejados, o que finalmente se diga que todavía no va a ser parte de estos ingresos.

En cuanto a los ingresos de las fuentes alternativas y el plan de ordenamiento territorial, le toca a la administración actual de Medellín implementar los pagos por utilización del espacio público, publicidad exterior, renovación urbana, plusvalías. Todos estos ingresos deben estar muy bien estipulados. Uno ve cifras muy ambiciosas de $6 billones para el tema de educación, $1 billón para el Valle del Software, pero cuando se hace la relación de los ingresos reales más lo que no se está contemplando en el plan de desarrollo, puede haber un desbalanceo entre los ingresos y gastos de este plan de desarrollo.

360:

¿Qué piensa de la educación pensada desde el plan de desarrollo?

C.H.:

La educación ha sido casi la línea de desarrollo de Medellín, se ha venido hablando que esta es el motor de la transformación hace unos 20 años y afortunadamente ha sido política de continuidad y de inversión sostenible y continua durante los últimos gobiernos, eso ha sido muy positivo. La apuesta que tiene este gobierno es para reconocer, pero uno debe bajar algo del discurso a la operación. Estoy anunciando una política educativa pero las acciones tienen que refrendar esa política.

Con respecto a lo anterior, cabe decir que la educación para Medellín arranca desde Buen Comienzo, el cual es fundamental pero en el plan de desarrollo aparece que no se amplía su cobertura y solo se mantiene el 20 % de infraestructura. ¿Si la educación arranca desde la primera infancia, por qué no se está fortaleciendo debidamente esa atención de niños y niñas en Buen Comienzo? Queda la duda y la sugerencia para hacer.

Todo gobierno debe tener una política de acceso a la educación superior, Sapiencia fue creado para ello. Fue con una misión de integrar las IE, y de generar la facilidad al ciudadano para ingresar a la educación superior. Pasó de $140.000 millones a $600.000 en este aspecto, es muy importante la cifra pero las claridades se piden naturalmente: ¿van a ser créditos condonables? Indicador de sapiencia es 1.094 becas menos que la línea base. Hay un desequilibrio entre lo que se anuncia como una gran inversión y lo que dice el indicador.

360:

¿Cuál es su percepción con respecto a la infraestructura física relacionada con la movilidad? Gobiernos anteriores han dejado en los anaqueles el plan maestro del Metro de Medellín.

C.H.:

Quisiera ver un gobierno que priorice la movilidad, se han dado pasos y no se puede desconocer la apuesta por el sistema integrado del Valle de Aburrá. Esté actualizado o desactualizado, ha sido un avance que ha permitido conectar. La ciudad invirtió en el sistema norte de conexión (Metrocable de Santodomingo, de Picacho), pero cuando la persona va del centro hacia el sur, ¿dónde está la conexión en El Poblado, Guayabal que permita decir que en la mañana hay tránsito hacia el sur y por la tarde hay tránsito al norte, o entre oriente y occidente? Eso requiere que la ciudad siga terminando el sistema, pero hoy está ‘sapoteado’, es decir, hoy hacemos un cable pero el Metro debe tener un crecimiento más acelerado en sus estaciones y trenes, se han hecho inversiones. 

Con este plan de desarrollo, se debe decir lo siguiente: la ecociudad es un concepto de ecología estipulado en el acuerdo 48 de 2014, que es el POT construido en la administración de Aníbal Gaviria. La novedad es que se le da visibilidad. Se habla de 20 kilómetros adicionales de ciclorruta; en el programa de gobierno se habló mucho de movilidad eléctrica, en el plan de desarrollo solo aparece la compra de unos buses, ¿cumplo haciendo 20 kilómetros de ciclorrutas y comprando 80 buses? Tiene que haber una dinámica muy fuerte en términos de ecología, como los fondos de chatarrización, terminar todas las cuencas de alimentación de los sistemas, en el Valle de Aburrá hay unas nueve cuencas, en Medellín hay cuatro. Falta hacer estructuras de Metroplús por Guayabal, El Poblado, conexión de la Calle 33, de San Juan, Colombia, entre otros.

¿Antes de armar el corredor de la 80, que también es muy importante, por qué no vamos cociendo la escala media de transporte? En el plan de desarrollo actual no se ve evidenciado ni el fortalecimiento al SITVA (sistema de transporte público masivo de Medellín y su área metropolitana) ni los corredores y cuencas a desarrollar. Creería, con todo respeto, que si queremos hablar de sostenibilidad en Medellín debe haber mayores apuestas en el sistema integrado y en ordenamiento físico de la ciudad. Hay personas radicales que dicen no dar más plata para los vehículos, pero ya la tarea no la hicimos en los últimos años, ya tenemos 850.000 motos y 600.000 carros. ¿Cómo voy a generar una mayor velocidad de tráfico? Haciendo las obras vehiculares que optimicen el sistema vial de Medellín.

360:

Hay dudas sobre el metro de la 80, el cual tendría fases subterráneas, a nivel y elevadas. Pero los intercambios que se contratan en la administración de Federico Gutiérrez (2015-2019) no estaban contemplados para un metro, sino para un tranvía. ¿Qué opinión tiene de esto?

C.H.:

Hay que hacer varias claridades. El manejo discursivo de la política genera confusiones. En la administración de Gutiérrez se contrató la gerencia para estudiar el proyecto de la 80. Asociada al Metro, esa gerencia hizo dos estudios de selección de tecnología: con la población que va a mover el corredor, unos 450.000 pasajeros, se define cuál es la mejor tecnología de costo-eficiencia. En ese momento, y sigue siendo vigente, se encontró que es un metro ligero, el cual es entre tranvía y metro pesado (el que tenemos). En la actualidad se le dice metro al de la 80, pero es ligero porque la selección de la tecnología dio para ello. 

En los lineamientos, el corredor de la 80 tiene 13.3 kilómetros, por ende es un proyecto que requiere de tres a cuatro administraciones para su ejecución. Se seleccionó que se hiciera primero la construcción de los intercambios, un método de ir abordando el proyecto. Son 17 intercambios, la administración anterior dejó tres; faltan 14 por desarrollar, que son todos los pasos para atravesar las calles sobre la carrera 80.

Están los patios y protección a moradores. El corredor tiene dos variables bien interesantes: hay que trasladar a más de 2.500 familias en el trayecto, hay que reponer o hacer tala de más de 6.000 individuos arbóreos; eso también genera un reto para la construcción. Definido el primer tramo entre la Terminal del Norte, en la conexión con estación Caribe, hacia la estación Floresta del Metro, es un buen inicio. Ese tiene elevado desde la Terminal del Norte, luego baja a Everfit, donde toma el corredor de lo que era antes Vicuña y se va hasta el ITM, allí se vuelve subterráneo, tomar la 80 y luego a nivel.

360: 

¿Qué opina con respecto a lo que plantea el plan de desarrollo en cuanto a la seguridad en Medellín?

C.H.:

En campaña, Daniel Quintero, habló mucho de la tecnología dentro de la seguridad. En el plan de desarrollo, ya no se incluye esto. ¿Qué problema hay de continuar los planes que han venido fortaleciendo y han dado resultado? Para nadie es un secreto que han servido las cámaras de control en los corredores principales, le dan seguimiento y trazabilidad a la persona que comete el crimen. ¿Por qué no continuarlo? No se puso el plan de tecnología, y tampoco se evidenció la política de crimen organizado.

Tenemos un gran reto, hay casi 350 bandas y combos en Medellín ¿y por qué en el plan de desarrollo no aparece la política criminal? Es uno de los indicadores más fuertes que tenemos. Me quedó una sensación amarga porque la ciudad ha venido fortaleciendo esa política con mayor incidencia en la administración de Federico Gutiérrez y tendría que llevar la misma constancia porque el crimen no da espera.

Cultura ciudadana y convivencia hacen parte de ese matrimonio para combatir el crimen, para fortalecer a las personas de bien. Y esta política no se ve reflejada en el plan de desarrollo, y el observatorio del CISC (Centro de Información para seguridad ciudadana), creado hace unas tres administraciones, y nos da los datos en tiempo real para poder tomar decisiones.