No vamos por buen camino…

Es importante y necesario hacer un alto en el camino para plantar una voz de alerta y de cuidado ante lo que está viviendo Colombia y lo que podría vivir nuestro país.


Por: Andrés Felipe Gaviria

En los últimos años la izquierda, los progres, los ‘mamertos’, resentidos o envidiosos, han optado por desistir de la toma del poder a través de la guerra, pues no está de más recordar que anteriormente la única forma en la que podían llegar ocupar los cargos de más alta importancia era empuñando armas.

Lo cierto es que su estrategia se ha transformado y desde hace varios años han adoptado nuevos métodos como el de permear la justicia; hoy son muchos los que han logrado estar dentro de esta y lo más preocupante, es que han llegado a ser parte de los que toman las decisiones judiciales en nuestro país.

Asimismo, han llegado al Congreso de la República, están en medios de comunicación, hacen parte de los más importantes sectores académicos, e incluso, ocupan esferas altas de la opinión pública en donde desde sus púlpitos sagrados han impartido cátedra de ética y moral (supuestos principios y valores) para llevarnos hacia su dictadura, la que tanto han querido plasmar y que, de hecho, ya han plasmado en países como Nicaragua, Cuba, Venezuela y otros países.

Sus teorías o supuestas tesis están basadas en ideales utópicos de igualdad, de bienestar para todos a cero costos; de una supresión de la clase media alta y de una redistribución total y completa de un Estado; de la no explotación de recursos naturales, así como de la falsa libertad de expresión y el libre desarrollo de la personalidad sin importar a quien afecte.

Además, van tildando y colocando remoquetes despectivos, los cuales están asociados al fascismo y al nazismo, sin conocer bien los significados de las anteriores palabras, a todo aquel que no piense igual a ellos.

En Colombia es preocupante lo que estamos viviendo y por donde estamos transitando, porque no deja de ser bastante curioso que en nuestro país supuestamente la derecha es quien gana las elecciones, pero termina gobernando la izquierda.

Sería muy bueno que el presidente Duque nos explicara por qué apostó por ese modelo, de que es elegido por la derecha y la centro derecha, por encima de la izquierda recalcitrante de Gustavo Petro, pero este es quien termina gobernando para ellos.

Yo no me quisiera creer o quedar en el famoso cuentico de que Duque es presidente de todos los colombianos, una típica frase de un presidente que se desvía de su posición para quedar bien con todo el mundo, y que durante su ejercicio como gobernante lo único que hace es defraudar a la clase ideológica que lo elige para volverse amigo de quienes lo atacaron, lo atropellaron y serán sus competidores en las próximas elecciones.

Hoy Colombia tiene una podredumbre moral y una autodestrucción familiar; no hay valores, no hay ética, no hay respeto y no queda rastro de lo que alguna vez fuimos como sociedad, en donde importaba el valor de la palabra y el bienestar de los terceros.

De esa en la que no estaba bien visto hacer escándalos públicos, consumir alucinógenos o emborracharse en vía pública; en donde la prostitución era visto con bastante desdén y en la que por lo menos se luchaba por tener una sociedad con valores mínimo de respeto, tolerancia y de una lucha conjunta por ser más educados e inteligentes. Mucho más justa, al fin y al cabo.

Pero no, hoy tenemos desbordado los peores fenómenos y cánceres que puede padecer una sociedad. Colombia hoy tiene distintos, grandes y graves problemas que amenazan su estabilidad, su seguridad y su futuro.

Somos el país que más exporta coca en el mundo y como si fuera poco, además de exportador ahora somos uno consumidor. Nuestras calles están inundadas de droga, nuestros niños a más temprana edad están consumiendo alucinógenos y están teniendo relaciones sexuales sin ningún tipo protección o educación.

En los colegios se ha perdido el respeto por los docentes, en cada esquina hay asesinatos sin razón alguna, pero lo más triste de todo es que tenemos una crueldad y una violencia contra los animales y los niños que no tiene excusa, ni lógica humana racional.

Tenemos una sociedad absolutamente podrida en antivalores, libertinaje, lujuria, en lo superficial y en lo que nada nos aporta como sociedad.

El gobierno (aunque soy amigo de la tesis que dice que no puede ser policía de cada uno de los ciudadanos) se ha equivocado y ha permitido que a través de la Constitución de 1991 y de una Corte completamente nefasta y enemiga de una sociedad legal, dé rienda suelta a que todos los delincuentes y bandidos sean los que se paseen por Colombia haciendo de las suyas y acaben con lo poco que hay.

Es realmente decepcionante ver que en Colombia no hay sociedad, pero es más frustrante ver que no tengamos absolutamente nada que nos haga guardar algo de esperanza, valor o confianza en nosotros mismos.

¿Hasta dónde hemos caído?, ¿Hasta dónde vamos a seguir cayendo?