El hecho: La carrera por la Gobernación de Antioquia ya empezó con las primeras renuncias de funcionarios que podrían aspirar en 2027.
¿Por qué es importante? Porque Esteban Ramos emerge como una figura capaz de unir distintos sectores de la centroderecha.
¿Cuál es el contexto? Las presidenciales de 2026 reconfiguraron el panorama político y aceleraron los movimientos hacia las regionales.
¿A quiénes afecta y cómo? A los partidos y posibles candidatos que deben definir alianzas y cumplir con las inhabilidades.
¿Qué intereses hay en juego? La conformación de la coalición que buscará mantener el control de la Gobernación de Antioquia.
Dato clave a tener en cuenta: Esteban Ramos no es cercano a Abelardo De la Espriella, pero mantiene puentes con Andrés Julián Rendón y Federico Gutiérrez, además de ser bien visto en el uribismo.
Las elecciones para elegir al próximo gobernador de Antioquia aún parecen lejanas, pero la política regional ya empezó a moverse. El régimen de inhabilidades obliga a los funcionarios con autoridad administrativa a dejar sus cargos un año antes de los comicios si pretenden aspirar a un cargo de elección popular, una condición que ha acelerado las renuncias dentro de varias entidades del departamento y ha comenzado a perfilar el tablero electoral.
En medio de ese panorama, un nombre sobresale sobre el resto: Esteban Ramos Maya, hasta hace pocas semanas gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA). Su salida del cargo despertó las especulaciones sobre una eventual candidatura y, más allá de los resultados de su gestión, hoy es visto como una figura con capacidad de articular distintos sectores de la centroderecha antioqueña.
Esteban Ramos, el dirigente que conecta a los principales liderazgos de Antioquia rumbo a 2027
A diferencia de otros posibles aspirantes, Ramos no representa únicamente a un partido o una corriente política. Su nombre ha cobrado fuerza porque logró consolidar una relación de trabajo con el gobernador Andrés Julián Rendón y con el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, durante la construcción de la alianza política que llevó al primero a la Gobernación en 2023.
Además, aunque no hace parte del círculo cercano del presidente electo Abelardo De la Espriella, participó en el empalme territorial realizado en Medellín junto al mandatario departamental y al alcalde de la capital antioqueña. Ese hecho lo ubicó en un escenario político relevante tras las elecciones presidenciales y evidenció su capacidad para dialogar con distintos sectores de la centroderecha.
Su perfil tampoco genera resistencia dentro del uribismo. Aunque no milita como una de sus figuras tradicionales, es considerado un dirigente con buena interlocución y sin mayores reparos por parte del expresidente Álvaro Uribe, un factor que podría resultar determinante en una eventual construcción de consensos para las elecciones regionales.
Durante su paso por la FLA también dejó resultados que fortalecieron su imagen como administrador. Bajo su dirección, la empresa alcanzó cifras históricas de ventas y utilidades, convirtiéndose en uno de los principales activos financieros del departamento y consolidando una carta de presentación basada en la gestión pública.

El contexto político también explica por qué su nombre comienza a ganar terreno. Las elecciones presidenciales de 2026 mostraron que Antioquia mantiene una marcada inclinación hacia la centroderecha. Abelardo De la Espriella obtuvo una amplia ventaja en el departamento tanto en primera como en segunda vuelta, mientras que el Pacto Histórico logró crecer frente a los resultados alcanzados por Gustavo Petro cuatro años atrás. Aunque ese avance de la izquierda no cambió el mapa electoral, sí evidenció que el escenario político empieza a transformarse y obliga a las diferentes fuerzas a reorganizarse.
Renuncias, alianzas y reacomodos comienzan a definir la carrera por la Gobernación de Antioquia
Las salidas recientes de varios funcionarios del gabinete departamental también alimentan las versiones sobre futuras candidaturas. Entre quienes dejaron sus cargos aparecen el exdirector de Planeación, Eugenio Prieto; el exsecretario de Infraestructura, Luis Horacio Gallón; y el exgerente de Hidroituango, Alejandro Arbeláez, todos con trayectorias políticas y administrativas que los ubican dentro del grupo de posibles aspirantes.
A ellos se suma el exalcalde de Envigado, Braulio Espinosa, quien desde hace varios meses recorre el departamento construyendo una candidatura de carácter ciudadano, mientras que desde sectores de izquierda también empieza a sonar el nombre del exsenador León Fredy Muñoz como una posible apuesta para capitalizar el crecimiento electoral que tuvo ese sector durante las presidenciales.
Sin embargo, la principal incógnita continúa siendo la manera en que la centroderecha llegará a las urnas. Hoy confluyen estructuras políticas como el Centro Democrático, Creemos y Defensores de la Patria, además de liderazgos regionales con peso propio. Si esas fuerzas logran construir una candidatura de unidad, el panorama electoral podría inclinarse desde muy temprano.
Por ahora, la carrera hacia la Gobernación de Antioquia todavía no tiene candidatos oficiales, pero sí empieza a mostrar quiénes cuentan con mejores condiciones para liderar las conversaciones. En ese escenario, Esteban Ramos aparece como una de las figuras con mayor capacidad para tender puentes entre los principales liderazgos políticos del departamento, un atributo que podría convertirse en una de las variables más determinantes cuando inicie formalmente la campaña hacia las elecciones de 2027.
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