Así afecta el ejercicio a nuestro sistema inmunológico

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Los efectos positivos que puede tener el ejercicio en nuestro organismo van más allá de tener el peso adecuado o una buena silueta.

El entrenamiento físico suele ser un generador de bienestar, la segregación de serotonina, la hormona de la felicidad está estrechamente asociada a la práctica de un deporte, pero sus beneficios van más allá de esto.

La inclusión de suplementos, como los que puedes encontrar en una vitamins shop, o la incorporación de rutinas y hábitos nuevos suelen ser algunas de las estrategias que muchos emplean para conseguir un mejor aspecto y aumentar los niveles de energía. Sin embargo, es importante tomar en consideración la manera en que nuestro metabolismo se comporta en función a estos cambios de hábitos.

Una duda habitual vinculada al entrenamiento físico se relaciona con el sistema inmune, ya que ante los niveles de agotamiento que se pueden experimentar, algunos pueden llegar a pesar de que nos encontramos más vulnerables en estos momentos.

Los efectos positivos que puede tener el ejercicio en nuestro organismo van más allá de tener el peso adecuado o una buena silueta, por lo que, en este artículo abordaremos este tema tomando como principal protagonista al sistema inmunitario.

Lo primero que debemos conocer, es el objetivo y misión del sistema inmune. Muchos especialistas recomiendan fortalecerlo, y aunque una dieta equilibrada, buenos hábitos de sueño y una hidratación adecuada pueden tener un impacto positivo en su funcionamiento, la incorporación de rutinas de ejercicios puede generar cambios favorables que se pueden evidenciar a corto plazo.

La labor del sistema inmunológico

Si indagamos un poco entre los diferentes tipos de personas que nos rodean, encontraremos que no todos conocen el objetivo real del sistema inmunitario. Saber cómo funciona es esencial para tomar medidas tempranas que favorezcan su correcto funcionamiento. Si un microorganismo patógeno entra en nuestro organismo, el sistema inmune es el responsable de su identificación y eliminación.

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Esta línea de defensa natural que forma parte de nuestro sistema está conformada por una red compleja de tejidos, células y órganos, que al actuar en conjunto, permiten acceder a una salud estable y conseguir esa sensación de bienestar. Cuando descuidamos el sistema inmunológico, es más fácil para los virus, hongos, parásitos y bacterias acceder a nuestro sistema y generar enfermedades.

El sistema inmunológico de una persona constantemente se encuentra bajo ataque, ya sea por condiciones externas, enfermedades que provocan el decaimiento de estas defensas o por simple descuido por parte del individuo. El sedentarismo es un disparador habitual de malestar, al igual que los problemas para dormir; el consumo excesivo de cafeína o tabaco también son nocivos para el sistema inmunitario.

Realizar cambios graduales y progresivos en nuestras costumbres puede hacer que estemos mejor preparados ante la aparición de agentes patógenos que puedan comprometer nuestra salud.

La relación entre el ejercicio y el sistema inmunológico

Existe una relación de proporcionalidad en función a la intensidad del ejercicio. Cuando la actividad es agotadora a corto plazo y el impacto es masivo en nuestros niveles de energía, puede que el sistema inmune se vea afectado negativamente ya que el número de leucocitos y glóbulos blancos disminuye.

Los especialistas recomiendan un manejo adecuado de las intensidades, ya que se trata de aportar beneficios a mediano o largo plazo a nuestro cuerpo. Una alternativa recomendable son los ejercicios aeróbicos moderados, como salir a correr regularmente o andar en bicicleta, que suelen ser dos actividades de gran aporte para mantener nuestro metabolismo en condiciones óptimas.

Algunas recomendaciones compartidas por especialistas podrían ser:

  • Iniciar con ejercicios de baja intensidad e incrementar la dificultad gradualmente.
  • En caso de enfermedades, los tiempos de entrenamiento deben ser menores.
  • Combinar los entrenamientos con una alimentación balanceada.
  • No consumir suplementos alimenticios sin previa supervisión de un especialista.
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Somos responsables de nuestro bienestar, y es fundamental utilizar las estrategias adecuadas para aportar a nuestro organismo los recursos necesarios para su correcto funcionamiento.

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