De la Contraloría de Antioquia a la de Medellín, siguen los problemas

A lo largo del tiempo las contralorías han demostrado ser ineficientes. Su alto grado de corrupción, clientelismo y burocracia, las tuvo en el ojo del huracán la semana pasada luego de debatirse la necesidad de suprimir toda la estructura administrativa del país. Ahora el caso más relevante, que era la de Antioquia, se pasó a Medellín.


Por: Redacción 360 Radio

Empezando porque la elección de los contralores se origina en las estructuras de las políticas deliberativas del municipio o departamento respectivo, por lo que está claro que ya tiene un ‘vicio’ de entrada.

¿Por qué? Todos sabemos cómo se eligen a los contralores y en el caso de la Contraloría de Antioquia, que más desprestigiada no puede estar gracias a los enredos del contralor y subcontralor, las investigaciones pendientes, las capturas que se avecinan y a todo el entramado de corrupción que se ha ido poniendo en evidencia con el pasar del tiempo.

Vamos a la Contraloría de Medellín, una contraloría que como este medio de comunicación lo adelantó hace unas semanas, pasará sin pena ni gloria en este cuatrienio.

Aunque se esperaba mucho de la contralora, Patricia Bonilla, existe una decepción entre varios concejales y varias personas de la vida pública que esperaban más de ella, ya que la tenían en muy buen concepto al igual que a su equipo de trabajo, lo cierto es que no ha gustado la gestión de Bonilla debido a que se la ha pasado más en actividades externas que siendo un ente de control, que es su función verdadera.

Se supo que recientemente la Contraloría de Medellín recibió una intervención exprés de la Auditoría General de la República para investigar por qué no han avanzado las investigaciones en contra de los contratos que adelantó la familia Guerra, familia que está presente en varios escenarios de la política local; uno de ellos es concejal, otro es candidato a la gobernación y otros son contratistas del Estado colombiano.

De hecho, la misma Contraloría firmó un contrato con uno de ellos, por lo cual el ente de control también se encuentra en ‘calzas prietas’ en este aspecto.

El caso es que la Auditoría encontró que la contralora Bonilla no tenía actitud e intención de hacer algo que demostrara resultados, por lo cual el organismo de vigilancia de la gestión fiscal de Colombia decidió realizar una intervención, la cual mostrará resultados a la opinión pública en los próximos días.

Respecto a otros casos como el de Hidroituango, la Contraloría de Medellín tampoco ha hecho mayores cosas, no ha tenido protagonismo, no ha hecho los deberes que tenía que hacer y ha estado en la cómoda posición de dejar que sean las instancias nacionales las que se ocupen del cargo.

Tampoco se conocen los pronunciamientos, por ejemplo, de la situación actual de Une-Epm telecomunicaciones y tampoco ha hecho mayores exposiciones sobre los controles que ha adelantado a quienes es objetivo misional de la Contraloría, controlar.

Desafortunadamente la sospecha sobre todas las contralorías está y como Antioquia tiene ese ‘fantasma encima’, pues ya también los ojos de las autoridades nacionales están puestos encima de la Contraloría de Medellín.

Habrá que esperar los pronunciamientos sobre estas auditorías que harán los entes del control y de otros que seguramente la opinión pública estará atenta a conocer, de qué es lo que está sucediendo y por qué no se han conocido procesos que se han adelantado cuando ya tendrían que existir.

Alcalde medellin