El hecho: La minería ilegal en el Bajo Cauca registra un crecimiento estimado del 400 % en los últimos cuatro años, impulsada por el alto precio del oro, la reducción del control estatal y la consolidación de infraestructura para fabricar y operar dragas en la región.
¿Por qué es importante? Porque fortalece las economías ilegales, incrementa el control territorial de grupos armados, genera graves impactos ambientales sobre los ríos y afecta la competitividad de la minería formal.
¿Cuál es el contexto? El incremento del precio internacional del oro ha hecho más rentable la explotación ilícita. A ello se suma una menor presión de las autoridades en algunas zonas del Bajo Cauca y el desplazamiento de estas actividades desde otras regiones donde existen mayores controles.
¿A quiénes afecta y cómo? A las comunidades ribereñas, por los impactos ambientales y de seguridad; al Estado, por la pérdida de control sobre el territorio y los recursos; y a la minería formal, que enfrenta una competencia ilegal con una capacidad operativa considerablemente mayor.
¿Qué intereses hay en juego? La disputa por las rentas derivadas de la extracción de oro, el control de corredores estratégicos sobre los ríos del Bajo Cauca y la capacidad del Estado para ejercer autoridad sobre el aprovechamiento legal de los recursos minerales.
La minería ilegal continúa ampliando su presencia en el Bajo Cauca antioqueño, una de las regiones con mayor tradición aurífera del país. Aunque la extracción de oro ha sido históricamente una actividad económica para miles de familias, el auge de las estructuras ilegales ha cambiado el panorama durante los últimos años, impulsado principalmente por el elevado precio del metal precioso y por la disminución de los controles estatales en varias zonas ribereñas.
De acuerdo con expertos del sector, el incremento del valor internacional del oro convirtió esta actividad en una de las economías ilícitas más lucrativas de la región. A ello se suma una menor presión de las autoridades y el traslado de grupos dedicados a esta práctica desde otras zonas del país, donde las operaciones contra la minería ilegal han sido más intensas.
Alto precio del oro y menor control impulsan la expansión de la minería ilegal en el Bajo Cauca
Según el análisis realizado por especialistas vinculados al sector minero, la rentabilidad de la minería ilegal ha registrado un crecimiento cercano al 400 % en los últimos cuatro años siendo mayor a la registrado por Desde Mineros S.A. Ese aumento coincide con un escenario en el que el precio del oro alcanzó máximos históricos y donde, al mismo tiempo, se redujo la capacidad de control permanente por parte de la fuerza pública en varios corredores fluviales.
La combinación de ambos factores permitió que nuevas organizaciones encontraran condiciones favorables para instalarse en el territorio. A diferencia de años anteriores, estas estructuras ya no dependen exclusivamente de maquinaria proveniente de otras regiones o del exterior.
Hoy existe una infraestructura consolidada para fabricar dragas directamente en el Bajo Cauca. Astilleros especializados producen estas embarcaciones utilizadas para la extracción ilícita de oro, reduciendo tiempos y costos de operación para quienes desarrollan esta actividad al margen de la ley.
Cada una de estas unidades representa una inversión cercana a los 2 millones de dólares, es decir, entre 7.000 y 8.000 millones de pesos, considerando motores, estructuras metálicas, maquinaria y demás componentes necesarios para su funcionamiento.

El panorama resulta especialmente crítico entre los municipios de El Bagre y Nechí. En un tramo aproximado de 70 kilómetros sobre el río se estima la operación de alrededor de 150 dragas ilegales, mientras otras 50 embarcaciones se encuentran actualmente en proceso de construcción.
A cinco kilómetros de Nechí se concentra el mayor foco de extracción ilícita
Los mayores niveles de actividad se registran en cercanías de Nechí, especialmente en un sector ubicado a pocos kilómetros del casco urbano, donde se concentra el mayor número de embarcaciones dedicadas a la explotación ilegal del oro. Solo en esta zona pueden operar de manera simultánea más de 80 dragas, convirtiéndose en uno de los principales focos de extracción ilícita del departamento.
Las estimaciones indican que algunas de estas estructuras logran producir entre uno y dos kilogramos de oro al día, una cifra que refleja la magnitud del negocio ilegal y el impacto económico que representa para las organizaciones criminales que controlan esta actividad.
Esta diferencia evidencia no solo la capacidad operativa de las organizaciones ilegales, sino también el crecimiento sostenido de una actividad que continúa expandiéndose a lo largo de las principales cuencas hidrográficas de la región.
Otro aspecto que preocupa es la creciente legitimación social que ha adquirido esta actividad en algunos sectores del Bajo Cauca. Ante la limitada presencia institucional, grupos armados ilegales ejercen control sobre la seguridad, el suministro de insumos y la regulación informal de la explotación minera.
En medio de ese contexto, algunos operadores ilegales buscan presentarse como mineros artesanales para justificar su permanencia en la zona. Sin embargo, el marco jurídico colombiano establece que el subsuelo pertenece al Estado, por lo que cualquier actividad extractiva debe cumplir con los requisitos legales y ambientales definidos por las autoridades.
Expertos advierten que esta narrativa también ha servido para promover movilizaciones y protestas cuando se desarrollan operativos contra la minería ilegal, generando presión sobre las instituciones y, en algunos casos, escenarios de intimidación para las comunidades y las empresas que operan legalmente en la región.
La expansión de la minería ilegal no solo representa un desafío para el control territorial y la seguridad, sino también para la protección ambiental de los ríos del Bajo Cauca, donde la extracción mecanizada continúa transformando los ecosistemas y fortaleciendo las economías criminales que encuentran en el oro una de sus principales fuentes de financiación.
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