Bogotá destina el 2,6% de su inversión a infraestructura urbana y cede liderazgo en predial

Bogotá destina solo el 2,6% de su inversión a infraestructura urbana, superada por Cali y Barranquilla, y pierde su liderazgo en recaudo predial per cápita.

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El Hecho: Un análisis de Camacol Bogotá y Cundinamarca revela que la capital destina apenas un 2,6% de su presupuesto total de inversión a la infraestructura urbana, ubicándose por debajo de ciudades como Cali (4,6%) y Barranquilla (5,4%).

¿Por qué es importante?: Pone en entredicho la capacidad financiera del Distrito para financiar obras de espacio público y desarrollo urbano, perdiendo además su liderazgo histórico en el recaudo del impuesto predial per cápita.

¿Cuál es el contexto?: Entre 2018 y 2025, Bogotá pasó al tercer puesto en recaudo predial por habitante ($587.410), superada por Medellín ($612.210) y Barranquilla, debido a una estructura tarifaria significativamente más baja en todos los estratos (por ejemplo, 7,4 por mil en estrato 6 frente a 14 en Cali y 11 en Barranquilla).

¿A quiénes afecta y cómo?: Involucra la sostenibilidad fiscal y de desarrollo urbano de la capital, donde la inversión absoluta de cerca de 0,7 billones de pesos se ve absorbida en un 56% por infraestructura vial debido a la primera línea del metro y vías arteriales.

El dato que no se puede perder: Aunque Bogotá supera en montos absolutos a Barranquilla ($263.000 millones), Cali ($222.000 millones) y Medellín ($206.000 millones), el informe advierte que las ciudades con mayor recaudo predial ejecutan mayores niveles de inversión urbana relativa, obligando a reevaluar los esquemas de financiación locales.

Pese a concentrar la mayor actividad económica y demográfica del país, Bogotá enfrenta un complejo bache fiscal que pone en entredicho su capacidad para financiar obras de espacio público y desarrollo urbano. Un reciente análisis elaborado por Camacol Bogotá y Cundinamarca revela que la capital destina apenas un 2,6% de su presupuesto total de inversión a la infraestructura urbana, ubicándose por debajo de ciudades intermedias como Barranquilla y Cali, y perdiendo además el codiciado liderazgo histórico en el recaudo del impuesto predial per cápita.

El diagnóstico, fundamentado en tablas de ejecución presupuestal del Departamento Nacional de Planeación (DNP) con corte a 2024, reabre un debate inaplazable en los círculos técnicos y políticos del Distrito: ¿es suficiente el actual esquema de financiación para responder a las dinámicas de crecimiento presente y futuro de una urbe de más de ocho millones de habitantes?

Panorama general: Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es el retroceso de la capital en materia de recaudo del impuesto predial por habitante. Entre 2018 y 2025, Bogotá pasó de liderar con holgura este indicador entre las cuatro principales ciudades de Colombia a descender al tercer puesto, superada de forma consecutiva por Medellín y Barranquilla.

Mientras que el año pasado el recaudo predial per cápita en la capital se situó en $587.410, la cifra en Medellín escaló hasta los $612.210, pese a que Bogotá concentra la mayor población y actividad económica de Colombia. Este comportamiento responde, en buena medida, a una estructura tarifaria más baja. Según datos de la Secretaría Distrital de Hacienda citados por el gremio, la brecha es notable: en el estrato seis, la tarifa del impuesto predial unificado en Bogotá es de 7,4 por cada mil, frente a 14 en Cali y 11 en Barranquilla. La misma tendencia se mantiene en los sectores de menores ingresos, donde la capital cobra 1,5 por cada mil en el estrato uno, en contraste con los 4 de Cali y los 5 de Barranquilla.

A pesar de que el impacto de estas tarifas más bajas en Bogotá se compensa parcialmente porque el avalúo catastral está más cerca del valor comercial de los predios, los expertos advierten que esta menor capacidad de recaudo limita la disponibilidad de recursos para financiar proyectos estratégicos de infraestructura urbana.

Camacol advierte que Bogotá destina solo el 2,6% de su inversión a la infraestructura urbana

Camacol advierte que Bogotá destina solo el 2,6% de su inversión a la infraestructura urbana

Al analizar los números en términos absolutos, la magnitud económica de Bogotá sigue sin tener punto de comparación en Colombia. El año pasado, la administración distrital inyectó cerca de 0,7 billones de pesos en infraestructura urbana, superando ampliamente a Barranquilla ($263.000 millones), Cali ($222.000 millones) y Medellín ($206.000 millones).

No obstante, al contrastar esa inversión con el presupuesto total de inversión de cada ciudad, el panorama cambia de forma radical. El 2,6% que ejecuta Bogotá la deja relegada a una posición intermedia-baja en el contexto nacional: supera por escaso margen a Medellín (que destina el 2,5%), pero se aleja considerablemente de los registros de Cali (4,6%) y de Barranquilla (5,4%), demostrando estas últimas que es posible sostener niveles de inversión urbana relativa más altos.

“Las entidades territoriales con mayor capacidad de recaudo predial tienden a ejecutar mayores niveles de inversión urbana”, concluye el informe de Camacol Bogotá y Cundinamarca tras revisar los municipios con más de cien mil habitantes.

Por qué es importante: Detrás de esta aparente contracción relativa de los recursos urbanos se esconde un factor estructural ineludible: la concentración del gasto. En la actualidad, la infraestructura vial absorbe el 56% de los recursos urbanos de la capital, un porcentaje directamente vinculado al desarrollo del megaproyecto de la primera línea del metro y a otros frentes de obra en vías arteriales y principales de la ciudad.

Este patrón contrasta con la distribución observada en otras capitales, donde la inversión urbana se reparte de manera más equilibrada entre distintos rubros como espacio público, acueducto y alcantarillado, respondiendo a la magnitud de las obras de movilidad que atraviesa actualmente Bogotá.

Para Camacol, el debate sobre el fortalecimiento de las fuentes de financiación distrital trasciende lo fiscal y se convierte en un elemento central para sostener las inversiones que impulsan el desarrollo urbano, exigiendo evaluar si los mecanismos actuales son suficientes para responder a las necesidades presentes y futuras de la ciudad.

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