La apuesta de Cundinamarca para salvar el bosque seco tropical de la deforestación

Cundinamarca impulsa proyectos de reconversión productiva en Beltrán y Jerusalén para reducir la deforestación en el bosque seco tropical, fortalecer la economía campesina y promover modelos sostenibles de desarrollo rural.

Foto: Gobernación de Cundinamarca

El hecho: La Gobernación de Cundinamarca impulsa proyectos de reconversión productiva en Beltrán y Jerusalén para reducir la deforestación en el bosque seco tropical y fortalecer la economía de las comunidades rurales.

¿Por qué es importante? Porque ofrece alternativas sostenibles a familias que dependían de actividades que afectan los ecosistemas, contribuyendo simultáneamente a la conservación ambiental y a la generación de ingresos.

¿Cuál es el contexto? El bosque seco tropical es uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia debido a la transformación del suelo y la explotación de recursos naturales. Por ello, el departamento impulsa estrategias alineadas con su Política Pública de Cambio Climático.

¿A quiénes afecta y cómo? A más de 30 familias campesinas de Beltrán y Jerusalén, que ahora cuentan con nuevas oportunidades productivas asociadas a la agricultura y la avicultura sostenible.

El dato que no se puede perder: Las inversiones realizadas superan los 180 millones de pesos y permitieron desarrollar proyectos agrícolas y avícolas que buscan reducir la presión sobre el bosque seco tropical mientras fortalecen la economía rural.

La conservación ambiental y el desarrollo rural avanzan de la mano en Cundinamarca. A través de una estrategia enfocada en la reconversión productiva, la Gobernación busca ofrecer alternativas económicas sostenibles a comunidades que históricamente han dependido de actividades que generan presión sobre los recursos naturales, especialmente en zonas de bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país.

La iniciativa es liderada por la Secretaría de Bienestar Verde y se desarrolla en los municipios de Beltrán y Jerusalén, donde más de 30 familias campesinas han comenzado un proceso de transición hacia actividades productivas compatibles con la protección ambiental y la adaptación al cambio climático.

Reconversión productiva para proteger el bosque seco tropical en Cundinamarca

“En Cundinamarca le apostamos a la sostenibilidad, le apostamos a la ruralidad y creemos que este es el camino para seguir construyendo territorios sostenibles, adaptados y resilientes”, afirmó Diego Cárdenas Chala, secretario de Bienestar Verde.

En Beltrán, el proyecto se materializó mediante una inversión cercana a los 70 millones de pesos realizada de manera conjunta entre las secretarías de Bienestar Verde y de Agrocampesinado. Como resultado, se estableció la primera hectárea dedicada al cultivo de melón en el municipio, una apuesta que busca diversificar la producción agrícola local y abrir nuevas oportunidades comerciales para los productores rurales.

La apuesta de Cundinamarca para salvar el bosque seco tropical de la deforestación
Foto: Gobernación de Cundinamarca

La estrategia también contempló el fortalecimiento de 10 unidades productivas avícolas. Para ello se entregaron más de mil gallinas ponedoras, además de infraestructura, equipos e insumos destinados a la producción agroecológica. Con estas acciones se pretende mejorar la seguridad alimentaria de las familias beneficiadas y generar fuentes complementarias de ingresos que reduzcan la dependencia de actividades con impactos negativos sobre el entorno.

En Jerusalén, la iniciativa fue desarrollada de manera conjunta entre la Gobernación de Cundinamarca y la administración municipal. Con una inversión de 110 millones de pesos, 20 familias rurales recibieron 1.600 gallinas ponedoras, equivalentes a 80 aves por hogar.

Además de la entrega de los animales, el proyecto incluyó materiales, equipos y herramientas para la construcción de núcleos avícolas de 25 metros cuadrados, permitiendo consolidar unidades productivas con capacidad de generar ingresos sostenibles en el tiempo. 

Estas acciones forman parte de la línea estratégica denominada “Ruralidad adaptada y resiliente”, incluida en la Política Pública de Cambio Climático de Cundinamarca. El objetivo es promover modelos productivos sostenibles en territorios ambientalmente vulnerables, disminuyendo la presión sobre los ecosistemas y fortaleciendo la capacidad de adaptación de las comunidades rurales.

Con iniciativas como las implementadas en Beltrán y Jerusalén, el departamento busca demostrar que la protección ambiental puede convertirse en una oportunidad para impulsar el bienestar, la prosperidad y el desarrollo de las familias campesinas.

También puede leer: Conocimiento sí, planificación no: el desafío financiero de las MiPymes colombianas

Salir de la versión móvil