El panorama del comercio minorista en Colombia está experimentando una metamorfosis acelerada. Lo que comenzó como una alternativa tecnológica se ha consolidado, en el primer trimestre de 2026, como el motor principal de crecimiento para miles de empresarios. El protagonista de este cambio es Bre-B, el sistema de pagos digitales que está redefiniendo la rentabilidad y la operatividad de los negocios locales.
Cifras recientes revelan un salto sin precedentes: solo en el mes de marzo, el ecosistema Bre-B movilizó la astronómica cifra de $457,3 billones en ventas, lo que representa un crecimiento del 34% respecto a febrero. Este volumen de transacciones no solo habla de una adopción masiva, sino de un cambio profundo en el comportamiento del consumidor colombiano.
Panorama general: El impacto más tangible se observa en el flujo de caja. Según un análisis detallado de la plataforma Bold, los comercios que activaron su «llave Bre-B» durante marzo experimentaron una explosión en sus ingresos. El promedio mensual de ventas para estos establecimientos pasó de $9,9 millones a cerca de $37 millones.
Este incremento, que oscila entre el 98% y el 160% comparado con el mes anterior, sugiere que el sistema actúa como algo más que un simple datáfono: funciona como un multiplicador de oportunidades de recaudo. Al eliminar las fricciones del pago y ofrecer inmediatez, los comercios están capturando ventas que antes se perdían por falta de cambio o limitaciones del efectivo.
La base de usuarios también sigue una curva ascendente. Con 83.050 negocios ya vinculados, un 10% más que en febrero, queda claro que la confianza en el sistema es sólida. Solo en el último mes, más de 7.400 nuevos comercios decidieron dar el salto a la digitalización.
Bre-B imparable: Ventas digitales crecen 34% y mueven $457 billones en marzo

El impacto más tangible se observa en el flujo de caja. Según un análisis detallado de la plataforma Bold, los comercios que activaron su «llave Bre-B» durante marzo experimentaron una explosión en sus ingresos. El promedio mensual de ventas para estos establecimientos pasó de $9,9 millones a cerca de $37 millones.
Este incremento, que oscila entre el 98% y el 160% comparado con el mes anterior, sugiere que el sistema actúa como algo más que un simple datáfono: funciona como un multiplicador de oportunidades de recaudo. Al eliminar las fricciones del pago y ofrecer inmediatez, los comercios están capturando ventas que antes se perdían por falta de cambio o limitaciones del efectivo.
La base de usuarios también sigue una curva ascendente. Con 83.050 negocios ya vinculados, un 10% más que en febrero, queda claro que la confianza en el sistema es sólida. Solo en el último mes, más de 7.400 nuevos comercios decidieron dar el salto a la digitalización.
Por qué es importante: El dinamismo del sistema es particularmente evidente en el sector de comidas y bebidas, que concentra el 44% de los ingresos totales procesados por Bre-B. Este sector creció un 48% en marzo, confirmando que los pagos digitales han permeado las actividades de consumo cotidiano, desde el café de la mañana hasta la cena familiar.
Geográficamente, Bogotá se mantiene como el epicentro financiero de esta tendencia, transando $215 billones en el último mes. No obstante, el dato más revelador surge de las ciudades aledañas. Soacha, por ejemplo, registró un crecimiento vertiginoso del 95% en pagos a través de códigos QR, superando incluso a plazas tradicionales como Cali en el ranking de adopción regional.
Los datos de marzo de 2026 dejan una conclusión clara: la digitalización ya no es una opción de vanguardia, sino un requisito de supervivencia y expansión. Con 4,27 millones de operaciones realizadas en un solo mes, el sistema Bre-B ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en el nuevo estándar del comercio en Colombia. La transformación de la economía nacional ahora se escribe en tiempo real y a través de un código QR.
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