Cambios a la Regla Fiscal

Por: Mauricio Cárdenas


El viernes pasado se conoció el acta del Comité Consultivo de la Regla Fiscal que sesionó la semana anterior. En plata blanca, después hacer las sumas y restas tanto de los mayores gastos por la migración de Venezuela como de los ingresos petroleros adicionales que tendrá el gobierno este año, el Comité autorizó un mayor déficit fiscal durante 2019 y 2020, frente a la trayectoria que se había definido en su reunión de hace un año.

En concreto, el déficit del gobierno ya no será 2,4% del PIB este año, sino 2,7% del PIB, esto es $3 billones más. Para 2020 se acordó un déficit de 2,3% del PIB, marginalmente mayor que el fijado hace un año. Las metas fiscales no cambiaron para 2021 y 2022, año en el que el déficit fiscal deberá haberse reducido a 1,4% del PIB.

El mayor espacio fiscal para 2019 le debió haber llegado como una bocanada de aire fresco al gobierno. La razón es simple: en el trámite en el Congreso, el presupuesto se adicionó en $14 billones sin contar con los recursos para ello. A renglón seguido buscó las fuentes a partir de la ley financiamiento que, como es bien sabido, no logró obtener los recursos que se buscaban. Es decir, por incrementar el presupuesto, el gobierno acabó desfinanciándolo. Claro que el daño habría podido ser mayor si las partidas incorporadas al presupuesto hubieran sido los $25 billones que el nuevo equipo dijo, en un comienzo, le faltaban al presupuesto.

Debido a que la ley de financiamiento se quedó corta, el Ministerio de Hacienda tuvo que aplazar la mayor parte de los $14 billones adicionados. El Comité Consultivo le tiró un salvavidas al gobierno pues ahora podrá proceder a descongelar partidas a un mayor ritmo. Es decir, la decisión del Comité ayudará a cubrir el faltante que dejó el trámite de la ley de presupuesto y su apéndice, la ley de financiamiento.

Tal vez lo que más llama la atención de este episodio es que las decisiones actuales contrastan con las del gobierno anterior, al que la entonces oposición, calificó de derrochón e irresponsable. Hay que recordar que entre 2012 y 2018 cumplió al milímetro con la Regla Fiscal y el único momento en el que el Comité se apartó de la metodología adoptada fue en 2016, pero no para hacer más laxa la meta como ocurrió ahora, sino para hacerla más estricta. En la recta final, el déficit fiscal bajó de 4% del PIB en 2016, un año en el que no hubo ingresos petroleros, a 3,1% del PIB en 2018.

Pese a esto, el mayor espacio fiscal para este año no es una mala idea. Haciendo caso omiso de la estrategia utilizada por el gobierno para llegar a este punto, hay que decir que la decisión del Comité de tolerar un poco más de déficit en 2019 no es necesariamente cuestionable. No creo que un déficit este año de 2,7% del PIB, y no de 2,4% como estaba previsto, haga daño. Ahí no está el problema.

El problema es otro. Donde las calificadoras se van a detener es en la estrategia de mediano plazo. La senda aprobada el viernes pasado establece que el déficit fiscal debe bajar de 2,7% del PIB en 2019 a 1,4% del PIB en 2022, justo cuando los ingresos del gobierno caerán en 0,8% del PIB por cuenta de los menores impuestos a las empresas aprobados en diciembre pasado. Si se cae la sobretasa al sistema financiero, como seguramente ocurrirá, la disminución de ingresos fiscales podría ser aún mayor.

Esto significa que para lograr los objetivos el gobierno tendría que reducir el gasto en cerca de 2% del PIB, lo cual no es viable pues significaría acabar con la totalidad de la inversión pública. Como el discurso da para todo, el gobierno podrá decir que lo logrará con medidas de austeridad, pero las calificadoras, que conocen bien la realidad, saben que eso no es posible.

El gobierno debe plantear su estrategia, que de seguro tendrá que considerar nuevas fuentes de ingresos, en el Marco Fiscal de Mediano Plazo que por ley se debe presentar el 15 de junio. Pero la prudencia sugiere que es mejor hacerlo antes, y pronto, con el fin de evitar reacciones por parte de las calificadoras y los mercados que hoy miran con escepticismo la posibilidad de cumplir con la Regla Fiscal en los próximos años.