¿Cambios en los arriendos en 2026? Revisan ley clave para propietarios e inquilinos en Colombia

La Ley 820 de 2003 vuelve al centro del debate en Colombia por las reglas que regulan arriendos, contratos e incrementos del canon para propietarios e inquilinos

Foto: Redes

El mercado de arriendos en Colombia continúa ganando protagonismo en medio del alto costo de vida y las dificultades de miles de familias para acceder a vivienda propia. Este panorama ha llevado nuevamente al centro del debate a la Ley 820 de 2003, normativa que regula las relaciones entre propietarios e inquilinos y que define aspectos clave como el valor del canon, los contratos y las garantías exigidas durante el proceso de arrendamiento.

De acuerdo con cifras del DANE, cerca del 40 % de los hogares colombianos vive actualmente en arriendo, una tendencia que ha venido creciendo en los últimos años. En ciudades como Bogotá, la cifra es aún mayor, pues más de la mitad de las familias reside bajo esta modalidad.

Colombia volvió a poner bajo la lupa la Ley 820 de 2003, que regula contratos de arriendos, incrementos y derechos de propietarios e inquilinos

En medio de ese escenario, expertos del sector advierten que aún existe desconocimiento sobre los alcances de la legislación vigente, situación que termina generando conflictos entre arrendadores y arrendatarios.

La Ley 820 establece que el canon mensual no puede superar el 1 % del valor comercial del inmueble y determina que los incrementos anuales deben hacerse únicamente con base en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Además, prohíbe prácticas como el cobro de depósitos arbitrarios y señala que las garantías deben respaldarse mediante fiadores, aseguradoras o pólizas autorizadas.

Otro de los puntos centrales de la norma tiene que ver con la protección jurídica de los inquilinos. La legislación exige procedimientos legales para terminar contratos o adelantar desalojos, al tiempo que obliga a los propietarios a entregar viviendas en condiciones adecuadas de habitabilidad.

Medellín desplaza a Bogotá como la ciudad con los arriendos más altos del país

Asimismo, la ley fija reglas claras sobre las responsabilidades de cada parte. Mientras el arrendador debe responder por daños estructurales y reparaciones mayores, el inquilino está obligado a garantizar el buen uso del inmueble y asumir los costos relacionados con el desgaste derivado de su ocupación.

En la mayoría de los casos, los contratos de arrendamiento se pactan por un año y se renuevan automáticamente si ninguna de las partes expresa su intención de finalizarlos. También existen penalidades económicas cuando se da una terminación anticipada sin justa causa.

Especialistas del sector inmobiliario aseguran que uno de los principales retos sigue siendo la informalidad. Aunque la regulación contempla mecanismos claros, todavía existen acuerdos verbales y prácticas que se realizan por fuera de la norma, especialmente en algunas zonas urbanas y rurales del país.

Frente a este panorama, las plataformas digitales han comenzado a ganar relevancia al facilitar procesos de validación, pagos y formalización contractual, además de brindar mayor seguridad tanto para propietarios como para arrendatarios.

A la discusión sobre arriendos también se suma el reciente proyecto presentado por el Ministerio de Vivienda, que busca limitar el precio de las viviendas VIS a un máximo de 135 salarios mínimos y fijar los valores desde el inicio en pesos colombianos, una medida con la que el Gobierno pretende frenar el incremento en los costos de vivienda en el país.

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