Caras duras

Los electores no aprenden de cada decepción. Los políticos en su mayoría, conocen y confían en la falta de memoria y educación de un grueso de los ciudadanos. No vamos a ningún lado.


Por: Andrés Gaviria

Es desalentador afrontar cada época electoral que presenta los mismos elementos conocidos del pasado; manipulación, desconfianza, inexperiencia e improvisación. Si a esto le agregamos que una parte importante de los electores tienen serias deficiencias educativas, culturales y poco o nada les motiva electoralmente, estos se terminan decantando por las peores opciones mediante técnicas como descarte o direccionamiento. Vale la pena recordar una brillante frase de Castelao: “El pueblo sólo es soberano el día de las elecciones”.

El principal tema que quiero abordar en esta columna tiene que ver con los debates aplazados, omitidos y las decisiones escondidas, además del engaño continuo que se les ha propiciado a los 47 millones de colombianos en lo que concierne a los temas esenciales del Estado, a las bases que permiten y garantizan unas mínimas condiciones de vida digna para las personas. Colombia está a millones de años luz de ser un país del primer mundo, y no por que no avance, sino porque retrocede constantemente y vive el día a día, lo que nos ha enviado a un agujero negro del que no podemos salir.

Y la verdad es que es desgastante tener que tratar los mismos temas tan sucesivamente, pero prefiero que quede constancia para la historia de advertencias necesarias, que se diga en un futuro, si es que existe, que nadie levantó su voz de protesta, evidenció los errores o sugirió qué se debería explorar para el beneficio de toda la sociedad. Tenemos muchos gobernantes ‘caras duras’, llevan años y años en el poder sin lograr mayores transformaciones, repitiendo lo mismo, cambiando el orden de sus discursos, creando enemigos externos, distractores, entre otros. Sus compromisos personales son superiores al beneficio colectivo que demandan los ciudadanos, y por eso Colombia lleva sin progresar en los frentes básicos que cualquier nación debe tener preparados y funcionando.

Es lamentable que hace mas de 30 años tengamos la misma clase de problemas, algunos con menores magnitudes, pero en un continuo estancamiento y letargo que nos han perjudicado de manera sustancial. Espero, de corazón, que las personas en las próximas elecciones regionales que se avecinan se tomen la tarea de elegir mejor, de investigar a sus candidatos, las hojas de vida, su recorrido y coherencia. Además, el ejercicio continuo como ciudadanos en materia de control político y lucha por derechos nunca debe parar, tenemos que ser más exigentes como sociedad, más severos como jueces en las urnas y más concisos y consecuentes con nuestras acciones.