Cartagena preocupa

EDITORIAL

Una de las ciudades más emblemáticas de nuestro país está padeciendo un completo desgobierno y su situación se deteriora cada vez más.


Cartagena es la ciudad que está en los primero lugares cuando hacemos una presentación de nuestro país; siempre sacamos a relucir sus calles de colores, sus murallas, su noche mágica y todo lo que en ella se encierra, pues no es gratuito los millares de visitantes que recibe día tras día. Es una ciudad que tiene un ingreso sumamente alto y considerable por este término del turismo.

Sin embargo, cuando se expone ante los lentes de la objetividad y de los exámenes profundos que ameritan adelantarse cuando varias aristas de lo que compone una ciudad están fallando, Cartagena sale mal librada.

Cartagena ha presentado un deterioro constante sin ninguna pausa durante los últimos 15 años, y aunque podrían argumentar quienes estén en contra de esto con cifras de inversión o construcción de nuevos hoteles, podríamos admitirlo, aclarando, que hoy precisamente la ciudad está de pie por cuenta del sector privado, no de la inversión pública o de lo que hagan como tal los gobiernos; y ahí es donde se centra nuestra crítica porque la empresa privada puede tener una confianza en la ciudad pero son confianzas muy limitadas, que tienen un tiempo de espera y son claramente inversiones que no generan todo lo que debe generar como responsabilidad que tiene el Estado o el gobierno local.

Cartagena, como se puede apreciar en algunas de las fotos que adjuntamos en este editorial, tiene sus principales calles sumamente deterioradas, tiene unos niveles de desigualdad que continúan preocupando a buena parte del país pensante que analiza dicha situación, y fuera de eso, tiene una realidad y es que se ha quedado pequeña para todo lo que podría tener.

Sus calles son las mismas de siempre a excepción del deprimido de Crespo que se hizo recientemente, sus calles de acceso a Bocagrande siguen siendo angostas, calles que se inundan, el proceso de construcción en dicha zona ha sido acelerado, se hizo un malecón que duró cuatro años y hoy como se evidencia en las fotos está deteriorado.

Se podría decir que el progreso privado le está ganando al público y cuando esto ocurre se presenta un desbalance peligroso porque las inversiones que se han hecho corren riesgo de desvalorizarse y, claramente, sería caer en un agujero negro del que difícilmente se sale.

Con las críticas puntuales finalizamos en lo siguiente: su centro histórico. Es bastante ilógico que la mayoría de hoteles del ese sector tengan precios elevados, por encima del $1’500.000 la noche, y cuando se sale a la puerta de dichos hoteles es común encontrar calles con malos olores, calles con roedores y cucarachas, personas vendiendo droga, mujeres que ejercen la prostitución, en general con un mal ambiente.

Sumado a lo anterior, el centro histórico está diseñado para que las personas discapacitadas no puedan circular, eso es un despropósito incluso si se analiza desde los estándares internacionales en una ciudad que constantemente es sede de congresos.

Y fuera de esto, por no entrar a ahondar más en estas problemáticas, hay un claro espectro ilegal que se mueve la Ciudad Heroica 24 horas: sobornos, drogas, prostitución, corrupción, todo un entramado ilegal que se oculta bajo las bellas de Cartagena.

Casi 12 años, 16 alcaldes, Cartagena solamente se limpia para los grandes eventos y realmente, ad portas de una nuevas elecciones de alcalde preocupa la decisión que se vaya a tomar por parte de los cartageneros, no hay una decisión por parte del gobierno nacional de recuperar esta ciudad y por lo menos, desde este medio de comunicación queremos hacer una alerta temprana sobre lo que está pasando en Cartagena puede pasar y ojalá se pudiese evitar.

Alcalde medellin