El presidente Donald Trump, de 79 años, fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, según confirmó este jueves la Casa Blanca, luego de que en días recientes se generaran inquietudes sobre su estado físico tras la aparición de imágenes donde se le veían los tobillos hinchados y una marca oscura en una de sus manos.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, informó que Trump se sometió a una serie de estudios médicos, entre ellos ecografías de miembros inferiores, un ecocardiograma y análisis vasculares, los cuales revelaron la presencia de esta condición, que afecta el adecuado retorno de la sangre desde las piernas al corazón.
“Se trata de una condición común, especialmente en personas mayores de 70 años, y no se identificaron signos de trombosis venosa profunda ni de enfermedad arterial”, aseguró Leavitt. “El presidente no presenta molestias y sigue en excelente estado de salud”.
Panorama general: El diagnóstico se dio a conocer después de que varios medios y usuarios en redes sociales compartieran fotografías recientes de Trump, captadas durante el Mundial de Clubes de la FIFA, en las que se notaban sus tobillos notablemente abultados bajo los calcetines. Días después, periodistas observaron lo que parecía maquillaje cubriendo una magulladura en su mano derecha al salir de la Casa Blanca rumbo a un evento en Pensilvania.
La portavoz aclaró que la marca en la mano corresponde a una irritación leve de los tejidos blandos, posiblemente causada por apretones de manos frecuentes. Añadió que el presidente sigue un tratamiento preventivo con aspirina, lo que puede explicar la aparición del hematoma, dado que este medicamento anticoagulante incrementa la sensibilidad a golpes menores.
Aunque Leavitt no detalló cuál será el manejo médico para la insuficiencia venosa, aseguró que la Oficina del Médico de la Casa Blanca emitirá un memorando completo con más información en los próximos días.
Donald Trump tiene insuficiencia venosa crónica, pero sigue en buen estado de salud
Por qué es importante: La revelación del diagnóstico se produce en un contexto políticamente delicado. Trump, quien volvió a ocupar la presidencia tras la salida de Joe Biden, había hecho duras críticas a su antecesor durante la campaña de 2024, aludiendo a su edad —82 años— y cuestionando su resistencia física. Sin embargo, tras una actuación deslucida en uno de los debates presidenciales, Trump también enfrentó cuestionamientos similares, que terminaron con su retiro temporal de la contienda electoral.
Ahora, con Trump como el presidente de mayor edad en la historia de Estados Unidos, su salud se convierte en un asunto de interés nacional.
Los especialistas consultados afirman que la insuficiencia venosa crónica, aunque no es grave en sí misma, puede requerir vigilancia médica constante para evitar complicaciones como úlceras o trombosis. El tratamiento suele incluir ejercicio regular, medias de compresión, elevación de piernas y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas menores.
Por el momento, la administración asegura que Trump se mantiene activo y sin limitaciones para ejercer su cargo. Sin embargo, el episodio reaviva el debate sobre la salud y la edad de los líderes en un país donde los dos últimos presidentes han superado los 75 años.