La decisión fue anunciada por la gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi, después de que las autoridades lograran localizar con vida y sin heridas de gravedad a la última familia que había sido reportada como desaparecida en Quibdó.
El grupo, integrado por cuatro personas, se encontraba incomunicado tras el fuerte movimiento telúrico y fue ubicado en la zona urbana de la capital chocoana con apoyo de la Decimoquinta Brigada del Ejército Nacional. La localización permitió a las autoridades concluir que ya no había personas pendientes de ser rescatadas de las estructuras colapsadas.
“En el departamento del Chocó ya no buscamos a nadie bajo los escombros por la misericordia de Dios”, señaló la mandataria, quien además confirmó que el Puesto de Mando Unificado (PMU) dio por terminada oficialmente la etapa de búsqueda y rescate para concentrar los esfuerzos en la atención de las familias afectadas.
Con el cierre de las operaciones de salvamento, cerca de 60 rescatistas y binomios caninos que participaban en las labores de penetración, corte y revisión de edificaciones fueron desmovilizados o trasladados para apoyar emergencias en otras zonas del país.
Ahora, la respuesta institucional se concentra en la atención humanitaria y la recuperación de los 29 municipios chocoanos afectados por el terremoto. El balance consolidado de las autoridades registra 13 personas fallecidas y 182 heridas en el departamento.

La emergencia también provocó graves daños en la infraestructura. Hasta el momento, se contabilizan 1.144 viviendas completamente destruidas, mientras que otras 8.868 presentan afectaciones estructurales o fisuras de consideración. Además, siete puentes vehiculares resultaron comprometidos como consecuencia del sismo.
En materia social, más de 21.000 personas figuran como damnificadas, con Quibdó y San José del Palmar entre los municipios que concentran las mayores pérdidas materiales.
Ante este escenario, la Gobernación y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) enfocarán la siguiente etapa en recuperar las vías de acceso, garantizar el suministro de agua potable y entregar subsidios de arrendamiento a las familias que perdieron sus viviendas.
De esta manera, las autoridades dejan atrás las labores de rescate y avanzan hacia una fase centrada en la atención de los damnificados y la recuperación de las zonas más afectadas por el terremoto.
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