Coaliciones por la corrupción

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Son las mañas de la corrupción y de la decadencia política contra la sociedad que los eligió, para su desgracia, como sus representantes.

Por: Jaime Acosta Puertas

El centro de la discusión política son las reformas sociales que impulsa el gobierno del presidente Petro. Leí los textos iniciales de las propuestas de salud, laboral y pensiones presentados al Congreso de la República. Después, ni haciendo un trabajo durante las 24-7, se puede hacer un seguimiento serio, porque son tantos los cambios según se antoje a cada uno de la inmensa dispersión de actores políticos, privados, y de la academia para configurar unos articulados imposibles de concertar y de esa manera abortar las reformas. 

Son las mañas de la corrupción y de la decadencia política contra la sociedad que los eligió, para su desgracia, como sus representantes. Al final la ciudadanía no sabe a quién elige, simplemente va engañada a las urnas para el simulacro electoral de una fallida democracia. Esos son los jefes políticos y los congresistas de la oposición al gobierno, y los congresistas “amigos” de la coalición que pretenden tumbar las reformas progresistas. 

He leído textos de distintos actores con sugerencias adversas a las propuestas del gobierno, porque ideológicamente representan algo muy diferente a una visión progresista de la sociedad, pues obedecen a intereses billonarios de quienes no quieren que nada cambie ya que se tomaron el cielo, el agua, la tierra y los poderes del Estado al amparo de la constitución de 1991, vendida como un pacto social de los derechos, pero de derechos para capturar el Estado a cualquier precio. 

Los opositores a las reformas dicen: “reforma sí, pero no así”, porque también dicen que “quieren unas reformas que beneficien a la gente”, dando a entender que los textos del gobierno son contra la gente. Además, expresan que desean unas reformas construidas sobre lo construido, como si los cimientos construidos no estuvieran destruidos, por lo cual las reformas son inaplazables luego de treinta años de implementación. Esas mentiras, repetidas una y otra vez, se han convertido en verdades para incautos e ignorantes, aplicando la estrategia que el fascismo se inventó hace un siglo: repetir hasta que las mentiras se conviertan en verdad. 

Al leer textos de “expertos” que critican las reformas, no son ideas para los articulados  de las reformas, son ideas para la etapa de reglamentación. Es la razón por la cual se han duplicado los artículos de las reformas. De ahí se agarrará la oposición a partir del 20 de julio diciendo que lo mejor es volver a reunir a los que ya se han reunido, con el fin de estructurar nuevos textos que alarguen o acaben con la discusión de las reformas. 

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¿Qué hay detrás de tanta mentira contra las reformas? 

Gigantescos intereses económicos se crearon desde lareforma constitucional de 1991, la reforma de los derechos, de los derechos de los grandes capitales para capturar billonarios recursos del estado, recursos girados sin mayor control, que han derivado en decenas de decenas de decenas de empresas privadas prestadoras de servicios de salud, de construcción, alimentación escolar, infraestructura, la lista es larga, que se roban dineros públicos, luego se quiebran y se van sin responder a nadie, puesto que el estado termina asumiendo los impactos de la corrupción. Si se penalizaran sin tanta garantía las prescripciones, si automáticamente se sancionarán a los corruptos y a jueces y magistrados que los protegen, la corrupción sería infinitamente menor,  y no una cultura que atraviesa a la sociedad de arriba hacia abajo, y de la ultraderecha al centro. 

El paciente, subsidiado o del régimen contributivo, va de una EPS a otra, porque una tras otra las EPS desaparecen. Además, lo trasladan de IPS sin decirle nada. Se entera cuando se enferma o pide cita de control o requiere nuevo tratamiento, entonces se entera que no lo atenderán los mismos especialistas y en la misma IPS, pues ahora debe ir a otros especialistas en otra IPS. Está ocurriendo con la Nueva EPS. 

Por supuesto que las cosas medio funcionan, porque de lo contrario los negocios no fueran posibles. En estas condiciones, las propuestas para ajustar los textos de las reformas son para ajustar los modelos sin afectar los intereses de los trimillonarios y otros negociantes que se adueñaron de las arcas del Estado. 

Si el propósito de la oposición de conservadores, uribistas, y liberales de Vargas y Gaviria es mantener lo construido, la concertación de la coalición del gobierno giraría en torno a la corrupción para alargar la captura indebida de recursos públicos en salud, infraestructura, energía, y otros sectores. Unos más, otros menos, pero casi todos los sectores están dañados. En otras palabras, lo que busca la oposición y los “amigos” enemigos de la desbaratada coalición de gobierno, es continuar con el saqueo de los recursos públicos amparados en leyes que hicieron a la medida. No es el interés general el que los impulsa, es el interés particular. 

El gobierno enfrentará a partir del 20 de julio un enemigo de dos cabezas: la oposición a las reformas, y la unión de las decadentes maquinarias de la corrupción para derrotar al Pacto Histórico en las elecciones de octubre. Amenazan unirse Vargas Lleras, Gaviria y Uribe, y les llegarán los godos y la monita de la U. Es decir, todas las desgracias de Colombia unidas contra la gente, el progresismo, el gobierno y el Estado.  

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La concertación y la coalición que debería ser 

La oposición de enemigos y de “amigos” al gobierno en el congreso, gremios, medios y “expertos”, no adelantan debates serios ni proponen una concertación o coalición en torno a los efectos sociales y los impactos económicos y políticos positivos de las reformas en el desarrollo de la nación con el fin de superar treinta años de éxtasis y agonía neoliberal.  

No hay concertación ni coalición interesadas en atacar la corrupción y hacer realidad la paz total. Ni concertación y coalición por la reindustrialización, la ciencia, la cultura, la educación, la innovación, las energías alternativas, las nuevas tecnologías, la justicia, ni por las autonomías territoriales.  

El desarrollo sostenible avanzado no conjuga con la corrupción, el clientelismo y la ilegalidad en las esferas del poder. El atraso de Colombia en infraestructura es por ineficiencia y corrupción, basta entender por qué dos kilómetros y medio de la nueva variante en el derrumbe de Rosas ha sido imposible terminarlos en cinco meses. El exministro conservador de Transporte hizo un espantoso contrato. Entonces, el nuevo ministro tuvo que rehacer todo el proceso de contratación, afectando la economía y el bienestar del suroccidente de Colombia. Dos miserables kilómetros. Si esto ocurre en una obra tan pequeña, imaginémonos todo lo que habrá en el subfondo del Metro de Bogotá y de las grandes obras de infraestructura.  

La corrupción en la contratación público privada pasa por tres etapas: en la primera comienza la obra; en la segunda continúa los trabajos, pero no se termina; y en la tercera se termina. En cada etapa hay un peaje de corrupción entre políticos, gobernantes y contratistas. Es decir, la perfecta alianza de la corrupción, donde los jefes son los políticos, y los alcahuetes los privados beneficiados. 

Bien hace el presidente de gobernar desde los territorios. Su experiencia en La Guajira fue maravillosa. Debe continuar gobernando una semana en Bogotá y otra desde una región diferente, por ejemplo, desde Nariño, Chocó, Valle del Cauca, Meta, Putumayo, Santanderes, Bolívar, Eje Cafetero, ….., incluso, una semana dedicada a Bogotá Región, y seguro que el progresismo le gana en las elecciones de octubre a la coalición de la corrupción.      

Las columnas de opinión de Jaime Acosta Puertas son tomadas de www.confidencialcolombia.com

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