Colombia mantiene un flujo elevado de remesas provenientes del exterior, que en agosto alcanzaron US$1.144 millones, un crecimiento de 4,47% frente al mismo mes de 2025 y el resultado de 27 meses consecutivos por encima de los US$1.000 millones, de acuerdo con la más reciente actualización del Banco de la República.
El comportamiento también marca una diferencia frente a la inversión extranjera directa (IED), pues entre enero y agosto las remesas acumularon US$8.897 millones, mientras la IED llegó a US$5.788 millones, dejando una brecha de US$3.109 millones entre ambos flujos.
Las remesas ganan peso frente a la inversión extranjera
En términos relativos, por cada dólar recibido mediante inversión extranjera directa durante los primeros ocho meses del año, Colombia recibió cerca de US$1,54 en remesas, una relación que refleja el peso que han adquirido los recursos enviados desde otros países hacia los hogares colombianos.
El flujo de remesas está compuesto principalmente por transferencias realizadas por colombianos residentes en el exterior hacia sus familias en el país, recursos que han mantenido niveles elevados durante los últimos años y alcanzaron un máximo histórico de US$13.098 millones en 2025.

Su importancia está relacionada con el ingreso de divisas y con el respaldo para los hogares receptores, aunque su naturaleza es diferente a la inversión extranjera directa, que está orientada a financiar empresas, proyectos y actividades productivas.
Mientras las remesas mantienen un comportamiento sostenido, la inversión extranjera presenta un escenario de estancamiento y los hidrocarburos continúan teniendo un peso considerable dentro de los recursos que ingresan al país por esta vía. Del total de la IED, alrededor de US$83 de cada US$100 corresponden a capital dirigido a petróleo y minería.
Así, ambos flujos representan formas distintas de relación con los recursos provenientes del exterior: las remesas llegan directamente a las familias, mientras la IED constituye capital destinado a actividades empresariales y productivas. Con el dato de agosto, las remesas completan más de dos años por encima del umbral de US$1.000 millones mensuales