Colombia, en la mira de Trump

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Confidenciales 360


Este medio de comunicación adelantó hace algunas semanas de un miedo latente en el entorno del presidente Duque y en la cúpula diplomática del país colombiano. Claramente, en mayor parte, en la misión que se encuentra Washington D.C. en cabeza del embajador Francisco Santos.

Donald Trump ha demostrado que no tiene ningún inconveniente en tomar decisiones de fondo cuando las cosas con un país no están funcionando, y ha dejado ver que establecer aranceles es una de sus mejores estrategias para obtener lo que quiere.

Actualmente, Colombia tiene tres temas pendientes de la mayor delicadeza con Estados Unidos, y que el presidente Trump ha estudiado durante los últimos meses en dos o tres ocasiones con su equipo de seguridad nacional, su asesor para la región de Latinoamérica y de la mano con el cuerpo diplomático americano en Colombia.

El primero de ellos es la pírrica cifra de disminución de hectáreas sembradas de coca en Colombia. El Gobierno de Estados Unidos tiene perfectamente claro qué se ha hecho y que no, cuántas hectáreas están sembradas, la discusión sobre el glifosato en Colombia, los ensayos fallidos con drones, el número de bajas de efectivos de la Policía que se encontraban adelantando la erradicación manual y cómo el Gobierno ha quedado con las manos atadas. La tasa de cambio no ha contribuido para esto, pues los narcotraficantes están felices con esa tasa y hacen lo posible para enviar cada vez más droga a los Estados Unidos, así lo están registrando las autoridades americanas. 

En segundo lugar, es que Colombia no ha luchado del mismo lado de los Estados Unidos en varios aspectos. Uno de ellos es la tragedia venezolana; el Gobierno se ha decantado por opciones que no compartía el presidente Trump, lo cual generó cierta inconformidad en los principales asesores del mandatario y del presidente.

En tercer lugar, la respuesta que se ha evaluado frente a todas estas problemáticas es que Trump va a responder con la descertificación del país en la lucha contra las drogas o imponiendo unos aranceles, como lo intentó hacer con México y con otros países de Centro América.

Decisiones en este sentido podrían llevar el dolar a una tasa de $3.600 o $3.700, lo cual no es bueno para la economía colombiana.