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“Colombia no es Venezuela, aunque Duque se parece cada vez más a Maduro”, Roy Barreras

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El precandidato presidencial, Roy Barreras se refirió en 360 Radio a las falencias del Gobierno Duque, el impulso de las exportaciones en Colombia y el proyecto Pacto Histórico que lideran mujeres, con miras a las elecciones del 2022.


Por: Redacción 360 Radio

360 Radio:

La pandemia ha recrudecido la inequidad que existía en el país, pero hablando de participación política, las decisiones que se toman en Bogotá, en los últimos años han estado muy divorciadas de la necesidad de las regiones y podríamos hablar desde los salarios hasta las políticas públicas que se dictan.

¿Cómo cambiar esto?

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Roy Barreras (R.B.):

Las políticas económicas de los gobiernos afectan cada familia colombiana, un ejemplo que fue repudiado por las mayorías colombianas que marchamos en las calles en contra de la reforma tributaria de Carrasquilla, era la decisión de ponerle impuestos a los alimentos, el pueblo colombiano tumbó esa reforma, tumbó a Carrasquilla, pero Duque (el presidente) dándole una cachetada al pueblo colombiano, premia a Carrasquilla nombrándolo en el Banco de la República, que es el símbolo de los gobiernos conservadores, gobiernos como el de Trump, de Estados Unidos que apoyó el Centro Democrático o el de Bolsonaro, gobiernan para los terratenientes, para los banqueros, por eso los 25 billones de pesos de la pandemia se mandaron a los bancos para que le prestaran a los comerciantes, en lugar de comprar vacunas suficientes.

La segunda dosis que nos clavaron fue la segunda dosis de la reforma tributaria. Las políticas tomadas desde Bogotá afectan el país entero. Hay quienes defendemos el legado de Juan Manuel Santos, y hay santistas vergonzantes que le temen a la crítica. Yo defiendo ese legado. Hace 10 años tuve la ponencia de la ley de víctimas en mis manos y aquí reconocimos el conflicto armado para poder reconocer a las víctimas, 9 millones de colombianos que jamás fueron reconocidos, hoy tienen derechos gracias a la Ley de víctimas que hicimos.

Hace apenas unos seis meses otra ponencia nuestra permitió prorrogar esa ley, pero no paramos allí, en ese gobierno presenté el marco para la paz, se abrió el camino de la reconciliación como han reconocido recientemente compañeros. Tuve honor de ser negociador de ese acuerdo y firmar un acuerdo que puso fin a la guerra más larga de 60 años con la guerrilla más vieja de América Latina que eran las FARC.

Se nos olvida que ya no hay pescas milagrosas, no hay tomas de poblaciones, las FARC no secuestran, porque las FARC no existen. Se nos olvida porque este Gobierno que hizo trizas la paz, ha perdido el control de la seguridad y por supuesto que recogieron grupos de narcotráfico, resurgieron disidencias, hicieron grupos paramilitares, y la sensación de inseguridad ahora en las ciudades, además, ha hecho que la gente sienta que se perdió el camino de la paz y hemos vuelto a caminos violentos.

El primer compromiso del Pacto (Histórico) es recuperar el camino de la paz y la democracia, y el segundo, hacer un Gobierno sensible para la gente y no para los banqueros y los terratenientes. Un gobierno que gobierne para el que perdió su empleo, la renta básica universal que propusimos, un gobierno que genere empleo de la mano del empresario, por eso la fuerza de la paz del pacto defiende la vida digna, pero también el patrimonio, un gobierno que garantice que el empresario pueda crecer y generar empleo, pero me refiero a las Mipymes fundamentalmente, no al 1% de los colombianos enriquecidos que tienen el 82% de la tierra, y eso ha sido una desgracia en muchas zonas de Colombia.

Hoy, desgraciadamente, de nuevo, en ese Urabá antioqueño, como ocurre con el vecino y empobrecido Chocó, hay presencia de grupos paramilitares, ocuparon el territorio que había dejado las FARC cuando se desmovilizaron, y lo hicieron porque como el Gobierno Uribe lo que decidió fue hacer trizas la paz, abandonó el territorio su suerte.

Recuperar la seguridad, la tranquilidad, la seguridad jurídica para el emprendimiento y aprovechar la riqueza de este país maravilloso en el camino de la paz, como hicimos en el gobierno Santos. La revolución de la infraestructura, las vías terciarias, las nuevas calzadas y en lo social, la gente se olvida, a pesar de la crisis del petróleo. Logramos entregar un país con desempleo de un dígito, hoy lo tenemos por encima del 21%, así que vamos a recuperar el buen gobierno, y el Pacto, en esta coalición de centro izquierda, ofrecerá a los colombianos un gobierno equilibrado.

360:

A los precandidatos de centro derecha o de derecha que están hablando sobre el Pacto Histórico como una amenaza para la democracia y la economía, ¿qué les dice?

R.B.:

La amenaza para la democracia es la pérdida de legitimidad de las instituciones. Cuando en cualquier sociedad los gobiernos están infiltrados por las mafias, cuando aparecen en fotos con el ‘Ñeñe’ Hernández, con los pilotos de Sinaloa, cuando sus dirigentes regionales tienen vínculos y condenas por narco paramilitarismo, cuando se pasean con los narcos y sus familiares de primera línea, terminan condenados y ellos siguen gobernando, el ciudadano colombiano no cree en el estado, porque ve que es la mafia la que gobierna, entonces, cuando no hay gobierno, hay violencia, además, cuando ese gobierno es penetrado por las mafias, anuncia que la solución dialogadora desaparece, que el diálogo se cierra, aparece más violencia.

Un gobierno que no dialoga con los pobres, con los líderes sociales, los indígenas, y que negó los caminos de la solución dialogada, es un enemigo de la democracia.

Colombia no es Venezuela, aunque Duque se parece cada vez más a Maduro, timbra monedas de oro con su foto y con su firma, para repartirla a sus amigotes. Acabó con la garantía de las calificadoras de riesgo económicas, el dólar ya está en $4.000, en fin, vamos a recuperar un gobierno estable, nosotros estamos aquí para garantizar la vida digna, la propiedad privada, pero un gobierno estable que le de oportunidades a la gente.

Hay 21 millones de colombianos empobrecidos, de qué les sirve a esos colombianos un gobierno de banqueros y terratenientes, lo que necesita es un Estado que invierta en la economía social, que reactive la economía desde la base popular.

Yo compito con Petro, pero no le tengo miedo. Lo conozco, es un economista y es mucho más serio en economía que muchos de los de la derecha que son populistas. Petro sabe que el Pacto Histórico le debe ofrecer a Colombia reactivación económica estable de la mano del empresariado y no vamos a elegir un caudillo, sino un gobierno de equipo estable.

Esa coalición de derecha que ahora se disfraza de centro derecha, es una coalición llena de fracturas. El Centro Democrático se está sacando los ojos entre sí, ayer expulsaron un precandidato. La señora senadora Cabal repudia al señor precandidato Óscar Iván Zuluaga, en fin, están agarrados de las mechas, lo mismo en el centro verde. La coalición de centro izquierda del Pacto Histórico es una coalición fraterna, tranquila, porque tenemos una base, un acuerdo fundamental, la paz, la protección del medio ambiente, la transición energética desde la economía petrolera que se extingue hacia una economía agroindustrial, basada en la biodiversidad y el turismo, y el compromiso indeclinable con esos millones de colombianos empobrecidos, más empobrecidos ahora por la pandemia, es que se reactive la economía desde la base popular.

360:

Una de las deudas que tiene el país hace muchísimos años es una reforma a la justicia y aunque es estructural y afecta a todos los niveles, hablemos de la que le importa al ciudadano. Usted mencionaba la situación de inseguridad, no solamente en Bogotá, sino en todas las ciudades del país. Lo que estamos viendo es algo sencillo, un círculo vicioso, personas que son capturadas, recapturadas varias veces. El tema carcelario no se soluciona, hay jueces que no tienen herramientas y este Gobierno ha tenido cerca de cuatro ministros de Justicia y ninguno ha hecho absolutamente nada, ¿qué hacer con la justicia?

R.B.:

Un Gobierno que tiene cuatro ministros de Justicia, fracasados todos, porque está dedicado a gobernar para sus compinches, para los socios del ‘Ñeñe’ Hernández, para los de Sinaloa y los banqueros, obviamente no le ofrece nada al pueblo colombiano, por eso vamos a derrotarlo el 13 de marzo. Pero el problema por supuesto es más profundo y crónico.

Yo soy el autor de la Ley que desde el 2008 aumentó la pena a 60 años de cárcel para los violadores y asesinos de niños, que son crímenes abominables, y debo reconocer que esos 60 años de cárcel sin rebaja no han servido, porque eso no disuade al criminal, porque solo el año pasado hubo 25.000 niños y niñas violadas y abusados en sus hogares, el monstruo está dentro, porque la inmensa mayoría – estoy hablando del 98% de los casos – el violador es el padrastro, el tío, el vecino, el amigo, porque hay miseria, hay drogadicción, no hay futuro, porque cuando no hay estado ni gobierno, cuando no hay suficiente protección del Bienestar Familiar, suficientes trabajadoras sociales, suficientes madres comunitarias o viviendas dignas, los seres humanos se compartan como fieras, como animales, eso sigue ocurriendo, entonces muchos de los delitos que hoy angustian a la población colombiana, como el atraco, el asalto, la violencia sexual, hay en el fondo una raíz, un tejido social descompuesto y empobrecido. No basta con las penas altas, hay que garantizar la recuperación del tejido social, gobernando para recuperar ese tejido, que la gente tenga vida.

La reforma a la justicia es indispensable porque, además, a quienes capturan terminan soltándolos los jueces, es decir, el sistema penal acusatorio no está funcionando adecuadamente, sin embargo, la capacidad de gestión de la justicia también pasa por eliminar el principal enemigo de la justicia y de la vida en Colombia, que es la maldición del narcotráfico.

El narcotráfico corrompe a los jueces, la política, a los partidos, a los gobiernos, a los militares. El narcotráfico financia todas las violencias, destruye y corrompe el tejido social. ¿Cómo acabar con esa maldición?, acabando con el negocio. El narcotráfico es poderoso porque es un negocio ilegal.

Hoy en Estados Unidos la marihuana es legal en todos los estados, cuántos muertos seguimos poniendo los colombianos en la hipócrita guerra contra la marihuana y ya nos la van a vender estos gringos en cajetillas. Nosotros ponemos los muertos, y los consumidores europeos y del primer mundo ponen la nariz para meterse la perica, es así de claro. La guerra contra las drogas es un fracaso donde Colombia pone los muertos, es una guerra falsa, extraña, extranjera, que aprovecha por supuesto criminales colombianos que a sangre y fuego y cruelmente, matan para enriquecerse, porque son ricos por el negocio mafioso.

Acabar con el negocio es romper el paradigma prohibicionista, garantizarles a las familias colombianas la prevención del consumo de nuestros jóvenes como se hace con el alcohol y el tabaco, y regular el mercado como se hace con el alcohol y el tabaco, como están haciendo los norteamericanos y el mundo con la marihuana, eso acaba el negocio maldito del narcotráfico, y si este país, sólo imaginemos, no tuviera ni guerrillas, ni narcotráfico, sería el paraíso que merecen las familias.

Hicimos un gran intento. Tuve el honor de firmar ese acuerdo de paz para acabar la guerrilla más antigua de América Latina, pero la paz quedó incompleta porque este gobierno la paró. Vamos a completar la paz y ahora tendremos que hacer el esfuerzo de acabar la maldición del narcotráfico. Colombia tiene la autoridad moral para decirle al mundo: no más, vamos a despenalizar, regular y acabar el negocio maldito del narcotráfico.

360:

¿Qué le dice al colombiano del común que poco le interesa la política, pero que tiene más conciencia de que tiene que votar, de que no le gusta Uribe, de que no le gusta quizá Petro, de que poco entiende de política y lo único que quiere es tener calidad de vida?

R.B.:

Ese colombiano y esas colombianas, (porque) estoy orgulloso de la lista del Senado renovadora del pacto, porque la mitad de nuestras curules serán senadoras, porque hemos retado a las demás coaliciones y partidos a que se atrevan a darle, a garantizarle a las mujeres la mitad de las curules efectivas y no que las metan de relleno en las listas.

A esas mujeres colombianas, a ese colombiano hay que decirle que el Congreso es repudiable porque está entregado a la mermelada, a la corrupción y a los carteles y el 13 de marzo los tienen que sacar del Congreso, hay que derrotar a los clanes gamonales. Hay que renovar completamente, y que voten por la gente limpia, por la gente que no tenga ningún nexo con las mafias, con los carteles, ni con los gamonales ni con la guerra.

Si votan por la renovación del Congreso, el Pacto es el cambio. Será la lista más incluyente y renovadora. Examinen los componentes de las listas, con la certeza de que en el caso de la lista del pacto, aquella a quienes elijan serán los senadores, porque no será una competencia de gamonales compradores de votos, pero también les digo, el 13 de marzo se va a definir cuál es la consulta más votada y a los hijos y a los nietos nuestros les estamos dejando un mundo muy degenerado, unos mares llenos plástico, unas aguas contaminadas por mercurio, unas aguas subterráneas amenazadas por el fracking, un aire amenazado con el cambio climático que puede extinguir una especie.

La transición energética, que parece un tema muy complejo, a ese campesino se la compartimos de la manera más sencilla, si no hacemos una transición energética de la economía extractiva del petróleo a la agroindustria, la producción de alimentos, aire y agua, que Colombia es potencia; el aire, el agua de su quebrada, de su laguna, va a estar cada vez más envenenada y el cambio climático puede extinguir la vida de la especie.

El Pacto garantiza esa transición energética y un Gobierno que no será de un caudillo, sino de un equipo, es una coalición de centro izquierda. Debo reiterar, y quienes tenemos origen liberal, defendemos la vida digna, el patrimonio y el emprendimiento. Un gobierno seguro, pero sensible con los pobres y con las víctimas, será el Gobierno del pacto.

Un mensaje final, los colombianos y colombianas en el mundo entero estamos orgullosos de la bandeja paisa, al final del gobierno del pacto, la bandeja paisa tiene que ser producida en Colombia. Todo lo estamos importando, los campesinos abandonados, vamos a producir el alimento y venderlo aquí, ese es el futuro de Colombia.

Vea la entrevista completa en nuestro canal de YouTube:

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