A diciembre de 2025, el salario mínimo mensual en Suramérica evidencia contrastes significativos entre países, reflejo de realidades económicas, inflacionarias y productivas muy dispares en la región. Mientras algunas naciones superan con holgura los 500 dólares mensuales, otras no alcanzan ni siquiera los 250, lo que reabre el debate sobre poder adquisitivo, desigualdad y condiciones laborales.
Ranking del salario mínimo en Suramérica: brechas y contrastes a diciembre de 2025
De acuerdo con el comparativo regional según Worldwide_map, Uruguay encabeza la lista con el salario mínimo más alto de Suramérica, situado en 603 dólares mensuales, seguido de Chile, donde el ingreso mínimo alcanza los 578 dólares. Ambos países se mantienen como referentes regionales en materia salarial, impulsados por economías más estables y políticas de ajuste periódico del ingreso mínimo.
En un segundo grupo aparecen Ecuador, con 470 dólares, y Bolivia, que registra 397 dólares, cifras que los ubican por encima del promedio regional. Colombia, por su parte, se sitúa en un nivel intermedio, con un salario mínimo equivalente a 385 dólares mensuales, similar al de Paraguay, que alcanza los 360 dólares, y ligeramente por encima de Perú, cuyo salario mínimo es de 335 dólares.

Más abajo en el ranking se encuentran Brasil, la mayor economía de la región, con un salario mínimo de 275 dólares, seguido por Guyana (290 dólares) y Surinam (241 dólares). En el caso de Argentina, el ingreso mínimo mensual se ubica en 227 dólares, una cifra fuertemente impactada por la inflación y la devaluación de su moneda a lo largo del último año.
El caso más crítico es el de Venezuela, donde el salario mínimo apenas llega a 3 dólares mensuales, consolidándose como el más bajo no solo de Suramérica, sino del continente. Esta cifra refleja la prolongada crisis económica y la pérdida sostenida del poder adquisitivo de los trabajadores venezolanos.
Por qué es importante: Aunque la comparación en dólares permite una lectura homogénea, el salario mínimo no puede analizarse de manera aislada. El costo de vida, los subsidios estatales, los niveles de informalidad y la cobertura de seguridad social son variables clave para dimensionar el verdadero poder adquisitivo de los trabajadores en cada país.
No obstante, el mapa salarial de diciembre de 2025 deja claro que las brechas regionales persisten y que el salario mínimo continúa siendo un termómetro sensible de las tensiones económicas que atraviesa Suramérica, en un contexto de desaceleración global, presiones inflacionarias y demandas sociales crecientes.
En este escenario, el desafío para los gobiernos de la región no solo pasa por ajustar las cifras nominales, sino por garantizar que el salario mínimo permita condiciones de vida dignas, en economías cada vez más expuestas a la volatilidad externa.
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